|
||||||||
![]() |
![]() |
|
|
|
||||||
|
Dr. Allen W. Burton, Jefe de la Sección de Control del Dolor del Cáncer, Departamento de Anestesiología y Medicina del Dolor |
A medida que un número creciente de pacientes de cáncer se vuelven supervivientes a largo plazo, surge un desafío interesante. Históricamente, el papel de un oncólogo se había limitado a tratar la enfermedad, pero hoy en día es motivo de creciente preocupación el dolor crónico causado por el tratamiento en pacientes que se consideran curados.
La carga de dolor y síntomas es problemática para muchos supervivientes de cáncer, aún años después del tratamiento, presentándole a los médicos un desafío complejo para controlar el dolor. Un dolor sin alivio impacta la calidad de vida de un paciente por distintos motivos: depresión, ansiedad, menor capacidad para funcionar y complicaciones relacionadas a la inactividad, como trombosis de vena profunda y neumonía. Afortunadamente, así como el tratamiento del cáncer ha evolucionado, también lo ha hecho nuestra capacidad para mejorar la calidad de vida de la gente en cualquier estadio de la enfermedad.
El control óptimo del dolor incluye restaurar el funcionamiento físico, emocional y ocupacional. El régimen de tratamiento puede incluir el uso sensato de terapias farmacológicas, fisioterapia, terapia psicológica y, a veces, técnicas de intervención como el bloqueo neural, bloqueos neurolíticos, vertebroplastia percutánea o el implante de un neuroestimulador o de una bomba de infusión de analgésicos.
Una de las herramientas importantes en nuestro arsenal es la administración espinal de analgésicos mediante una bomba implantada. Esta bomba implantada se ha usado para el tratamiento del dolor crónico de causas variadas por más de una década, pero recientemente ha visto más aplicaciones. Un cuerpo creciente de investigación demuestra que la analgesia espinal es eficaz para tratar muchos tipos de dolor crónico y refractario, como el dolor del cáncer.
En el M. D. Anderson, el grupo de control del dolor publicó recientemente nuestra experiencia con la analgesia espinal (Burton AW, et al. Pain Med 2004:5(3):239-47) que halló un mejor control del dolor, menos requerimientos de analgésicos orales y, lo que es más importante, la mente más despejada (es de suponer que está relacionado con menores dosis de analgésicos orales). Esto está de acuerdo con otras investigaciones recientes, reforzando nuestra recomendación del uso de analgesia espinal en dos grupos grandes de pacientes: (1) los que tienen dolor fuerte refractario, a pesar de numerosos regímenes analgésicos y (2) aquellos con confusión mental y otros efectos adversos de los analgésicos orales.
En la mayoría de los casos, se puede obtener un control adecuado del dolor mediante una evaluación periódica y la aplicación de principios bastante simples para el uso de analgésicos orales. En casos de dolor refractario, el tratamiento efectivo puede lograrse mediante la aplicación cuidadosa del enfoque multidisciplinario mencionado anteriormente, incluyendo el uso de analgesia espinal. Dichas medidas ayudarán a los médicos a agregar calidad, además de cantidad, a la vida de los pacientes.
Si desea más información sobre este tema o si tiene preguntas acerca de los tratamientos, programas o servicios del M. D. Anderson, llame a la Línea de Información (800) 392-1611 (en los Estados Unidos) o al (713) 792-3245 (en Houston y afuera de los Estados Unidos).
Otros artículos en el número de enero 2005 de OncoLog:
Home/Current
Issue | Previous
Issues | Articles
by Topic | Patient Education
About Oncolog | Contact OncoLog
Inscríbase para recibir alertas por correo electrónico
©2008 The University of Texas M. D. Anderson Cancer Center
1515 Holcombe Blvd., Houston, TX 77030
1-877-MDA-6789 (USA) / 1-713-792-3245
Patient
Referral Legal
Statements Privacy
Policy