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Un sistema de cirugía robotizado da una manopor Ellen McDonald, Ph.D.
Aún si no conocen términos como «prostatectomía radical laparoscópica» o «histerectomía radical laparoscópica», la mayoría de los pacientes sabe que preferiría una operación con un mínimo de dolor y cicatriz y con el período de restablecimiento más corto. Por su parte, los cirujanos prefieren generalmente los procedimientos con las incisiones más pequeñas, posibilidades de infección insignificantes, un mínimo de pérdida de sangre y aquellos que permitan mayor velocidad y eficacia. Si bien es cierto que la cirugía tradicional abierta sigue siendo un pilar del tratamiento oncológico, las técnicas mínimamente invasivas o cruentas como la laparoscopia han desempeñado un papel más importante en los últimos años gracias a períodos de curación más rápidos y resultados comparables. En el M. D. Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas, la cirugía robotizada mediante el nuevo Sistema Quirúrgico da Vinci ha traído más adelantos en precisión y simplicidad a la laparoscopia, permitiendo que sea usada en procedimientos más complejos. Los cirujanos del M. D. Anderson están usando el nuevo sistema en las histerectomías y prostatectomías laparoscópicas y pronto será usado también en algunas operaciones de cáncer de vejiga y endometrial. La cirugía robotizada tiene muchas más posibles aplicaciones en el tratamiento del cáncer, particularmente en los procedimientos torácicos y cardíacos. Precisión mejor que la humana En contraste con el equipo laparoscópico convencional, este robot de 1 400 libras con cuatro brazos, ofrece a los cirujanos varias ventajas, entre ellas mejor control, destreza y visualización. Desde una consola a corta distancia del paciente, el cirujano puede ver en tiempo real una imagen tridimensional muy ampliada del área a ser operada en contraposición a la imagen bidimensional en una pantalla laparoscópica. Desde esta posición estratégica, el cirujano maneja los controles en la consola, y dichos movimientos son duplicados con una precisión mejor que la humana por los brazos del robot en el paciente. «A pesar de que lo llaman robot –observó el Dr. John W. Davis, profesor adjunto en el Departamento de Urología – el sistema da Vinci es más bien un instrumento de precisión con flexibilidad de muñeca que duplica lo que las manos del cirujano hacen filtrando cualquier temblor, permitiendo que el cirujano haga movimientos muy precisos en el cuerpo del paciente». «El sistema da Vinci es particularmente útil en la cirugía de próstata, que se realiza en la zona profunda de la pelvis», continuó explicando el Dr. Davis. «El margen quirúrgico entre la próstata y el cáncer es muy pequeño, tan sólo unos milímetros, y hay importantes resultados, en materia de calidad de vida, asociados con una operación técnicamente exitosa para conservar el funcionamiento sexual y urinario». El Dr. Davis observó que el sistema será usado muy pronto, por razones similares, para realizar cistectomías radicales en casos de cáncer de vejiga. «Esperamos que sea sumamente útil en procedimientos complejos en los cuales la precisión tecnológica ayuda a trabajar con los elementos complicados de la reconstrucción, como coser la vejiga a la uretra», expresó el doctor. «En contraste, un procedimiento como la extirpación del riñón, que no implica un elemento reconstructivo, puede ser realizado muy bien con la laparoscopia convencional». El Dr. Pedro Ramírez, profesor adjunto en el Departamento de Oncología Ginecológica, está impresionado también con lo que él llama una tecnología «asombrosa». «Es sorprendente ver los dedos del cirujano moviéndose en un lugar de la sala y el instrumento traduciendo esos exactos movimientos dentro del paciente». Junto a sus colegas están usando el Sistema Quirúrgico da Vinci en las intervenciones ginecológicas avanzadas, como las histerectomías laparoscópicas en casos de cáncer uterino. Satisfacer la demanda Se espera que el sistema da Vinci permita a los cirujanos satisfacer más rápidamente la creciente demanda de procedimientos mínimamente invasivos, porque la transición de la cirugía abierta a la robotizada es más fácil que la transición de la cirugía abierta a la laparoscopia tradicional. «El robot le permite básicamente a los cirujanos realizar una laparoscopia sin la curva de aprendizaje empinada asociada a la laparoscopia convencional», observó el Dr. Surena Matin, profesor adjunto en el Departamento de Urología.
Otra ventaja del Sistema Quirúrgico da Vinci es la mejor capacidad para grabar las operaciones, gracias a la estabilidad del brazo robótico que guía la cámara en la incisión. «Podemos grabar en video nuestros casos y posteriormente hacer referencia a un paso particular cuando hacemos una correlación de los resultados patológicos con la manera en que el caso evolucionó», continuó diciendo el Dr. Davis. «Esta grabación de gran calidad facilita a los cirujanos la enseñanza de sus técnicas y conocimientos a sus colegas y otros integrantes del cuerpo docente. Por lo tanto, creo que el sistema robotizado nos permitirá tratar a operaciones como las prostatectomías de una manera fácil de reproducir y lograr resultados constantes». Tradicionalmente, una operación para extirpar un crecimiento canceroso ha significado una incisión grande y un período de recuperación largo. Esto ha cambiado para muchos pacientes de cáncer con el advenimiento de la cirugía laparoscópica, y la cirugía robotizada parece ser el siguiente paso importante en el campo de la cirugía mínimamente cruenta. «Por supuesto que las nuevas y prometedoras tecnologías como el sistema robótico no significan el fin de la cirugía abierta», dijo el Dr. Matin. «La cirugía abierta seguirá desempeñando un papel importante, particularmente en casos de cáncer avanzado». «La tecnología cambia rápidamente y es difícil predecir dónde estaremos con relación a los procedimientos mínimamente cruentos en 20 años», agregó el Dr. Ramírez. «La robótica está en su infancia, y estoy seguro de que aún no estamos ni cerca del potencial máximo de estos procedimientos». Al igual que muchos otros cirujanos, el Dr. Ramírez tiene la curiosidad de saber cómo encajará la cirugía robotizada en la oncología quirúrgica. Pero señala que, desde la perspectiva del paciente, los medios que emplea el cirujano no son tan importantes como el fin. «Por lo general, lo que los pacientes quieren son incisiones pequeñas y un buen resultado», expresó el doctor. «La cirugía robotizada nos está permitiendo ofrecer eso a un número creciente de pacientes».
Si desea más información sobre este tema o si tiene preguntas acerca de los tratamientos, programas o servicios del M. D. Anderson, llame a la Línea de Información (800) 392-1611 (en los Estados Unidos) o al (713) 792-3245 (en Houston y afuera de los Estados Unidos). Otros artículos en el número de octubre 2006 de OncoLog:
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