|
|||||||
![]() |
![]() |
|
¿Puede usarse una especia común para tratar el cáncer?por Dianne C. Witter
La Dra. Razelle Kurzrock evalúa rigurosamente los datos de laboratorio que respaldan cualquier nuevo fármaco con posibilidades de pasar a los ensayos clínicos del M. D. Anderson Cancer Center. Cómo médica, es cautelosa; como científica, es escéptica; ella quiere información imparcial, basada en la evidencia. Y eso, para sorpresa propia, fue lo que la hizo interesarse en el estudio de la curcumina (el principal ingrediente de la cúrcuma, la cual es usada en el curry) como posible antineoplásico para uso humano. «El Dr. Bharat Aggarwal, director del laboratorio de investigaciones de citocinas en el Departamento de Tratamientos Experimentales, vino a verme y me dijo: “Quiero mostrarle unos resultados importantes que hemos obtenido en el laboratorio con un interesante nuevo fármaco”», dijo la Dra. Kurzrock. «Pero no me quiso decir de qué fármaco se trataba – quería que primero yo viera los datos». La Dra. Kurzrock, profesora y directora interina del Departamento de Tratamientos Oncológicos en Fase de Investigación Clínica del M. D. Anderson Cancer Center (previamente conocido como programa de Ensayos Clínicos de Fase I), quedó impresionada con los datos. «Estaba claro que este fármaco era tan potente para eliminar células tumorales en el laboratorio como cualquier otro fármaco de experimentación que había visto de compañías farmacéuticas», agregó la doctora. Cuando el Dr. Aggarwal le dijo que el agente activo era la curcumina, la doctora sintió curiosidad y comenzó a diseñar un estudio clínico para poner a prueba la eficacia de la curcumina en los seres humanos. Desactivar la llave maestra Las propiedades antiinflamatorias de la curcumina han sido apreciadas en la medicina oriental desde hace siglos, pero su mecanismo específico de acción sólo ha podido ser identificado recientemente. En 1995, el Dr. Aggarwal y sus colegas demostraron que la curcumina desactiva el factor nuclear kappa (NF-kB), que está involucrado en la regulación de la inflamación y muchos otros procesos. Al bloquear la actividad de esta «llave maestra», parece que la curcumina interfiere con el proceso canceroso en un punto inicial, impidiendo múltiples rutas de desarrollo: reduciendo la respuesta inflamatoria, inhibiendo la proliferación de células tumorales, induciendo su autodestrucción y deteniendo el crecimiento de vasos sanguíneos que alimentan a los tumores. Estos efectos pueden reducir los tumores e inhibir las metástasis. Asimismo, el desactivar NF-kB puede permitir que los medicamentos tradicionales de quimioterapia puedan destruir células cancerosas más eficazmente. Cientos de estudios de laboratorio realizados por los Dres. Aggarwal y Kurzrock y otros han demostrado que la curcumina tiene actividad biológica contra muchos tipos de células cancerosas tales como el melanoma y los carcinomas de mama, vejiga, cerebro, páncreas y ovario, para nombrar sólo unos pocos. «En el laboratorio, aún no hemos encontrado un tipo de cáncer contra el cual no muestra actividad», dijo el Dr. Aggarwal. A pesar de que hay un largo camino del laboratorio a la clínica, el Dr. Aggarwal cree que la curcumina es prometedora como un posible fármaco preventivo y como un tratamiento contra el cáncer. Como fármaco, su potencial se extiende más allá del cáncer. Estudios de laboratorio han demostrado la promesa de la curcumina en un número de diferentes enfermedades que también son afectadas por la inflamación, incluyendo la artritis, la enfermedad inflamatoria intestinal, la enfermedad de Alzheimer, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades autoinmunes y otras. A la luz de estos hallazgos, el número de estudios clínicos sobre la curcumina ha aumentado sustancialmente en los últimos años y sigue aumentando en el presente. Estudio de la actividad en los pacientes oncológicos La investigación clínica de la curcumina con respecto al cáncer es nueva pero prometedora. Estudios iniciales realizados en el M. D. Anderson y otros lugares han mostrado que la curcumina es bien tolerada y no tóxica en elevadas dosis orales.
La Dra. Kurzrock y sus colegas realizaron recientemente un ensayo de la curcumina en 49 pacientes con cáncer pancreático avanzado, que es notoriamente resistente al tratamiento. Dos de esos pacientes tuvieron respuestas clínicas significativas y permanecieron estables por 8 meses y más de 22 meses, respectivamente. Otro tuvo una respuesta corta pero asombrosa (una reducción de 73% en el tamaño del tumor). «En los casos de cáncer de páncreas avanzado, la tasa de respuesta a los tratamientos aprobados por la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA, por sus siglas en inglés) es de sólo el 5%, razón por la cual nos alentó muchísimo ver alguna actividad en este grupo», expresó la Dra. Kurzrock. «Eso nos dice que la curcumina ejerce una actividad biológica en el cáncer de páncreas – que tuvo un verdadero efecto antitumoral. Aún es muy pronto para saber si afectará las tasas de supervivencia, pero sin duda serán necesarios más estudios». El hecho de que algunos pacientes se beneficiaran es alentador, ya que habían preguntas sobre si se podrían lograr concentraciones terapéuticas por medio de la administración oral. A fin de encarar el asunto de la absorción, la Dra. Kurzrock está dirigiendo el desarrollo de un sistema de transporte de la curcumina, encapsulada en un liposoma, por vía intravenosa, que hasta el momento ha sido «muy potente» en el laboratorio. De esta manera se sortearía el problema de la mala absorción. «El hecho que la curcumina mostrara alguna actividad en el estudio, a pesar de que fue mal absorbida, sugiere que si podemos desarrollar un método más eficaz de hacerla llegar a los tumores podría ser prometedora como un tratamiento contra el cáncer», expresó la Dra. Kurzrock. La doctora espera tener listo el sistema de transporte de la curcumina encapsulada en un liposoma en el 2008 para ser puesto a prueba en un ensayo clínico de fase I para pacientes con una variedad de cánceres. Se desconoce aún si la formulación intravenosa podría tener más efectos secundarios en los pacientes debido a los niveles más elevados del fármaco en la sangre, pero las pruebas preliminares con ratones no han indicado toxicidad, aún con las dosis máximas. Se está realizando actualmente en el M. D. Anderson un ensayo clínico con la curcumina para el mieloma múltiple, y los investigadores están buscando financiamiento para un ensayo para el cáncer de mama. Se están realizando ensayos con la curcumina para el cáncer colorrectal y el síndrome mielodisplásico en otras instituciones. La curcumina también está presente en ensayos clínicos como tratamiento para enfermedades no oncológicas, como la enfermedad de Alzheimer, la artritis y la psoriasis. Algo para reflexionar El Dr. Aggarwal, por su parte, no está sorprendido con las pruebas de que la curcumina pueda ser eficaz para tratar el cáncer. El siente que la curcumina pudiera tener el potencial de un día ser una alternativa económica y no tóxica a los medicamentos oncológicos que suelen ser severos; un medicamento de quimioprevención y un complemento a la quimioterapia. Pero el doctor observa que el progreso para desarrollar la curcumina para un uso médico sea posiblemente mucho más lento que para productos farmacéuticos, porque no puede patentarse en gran escala y, por lo tanto, es probable que no atraiga el interés y el financiamiento de las compañías farmacéuticas. Por su parte, el Dr. Aggarwal se toma una pastilla de curcumina todos los días y ofrece este pensamiento para reflexionar: «La tasa combinada de los cuatro cánceres más comunes en los Estado Unidos – de pulmón, próstata, mama y colon – es por lo menos 10 veces más baja en la India, donde el curry es algo básico en la alimentación».Si desea más información, llame al Dr. Aggarwal al 713-794-1817 o a la Dra. Kurzrock al 713-794-1226. Otros artículos en el número de septiembre 2007 de OncoLog:
Pág. principal/Último número | Números anteriores | Artículos por tema | Educación del paciente ©2008 The University of Texas M. D. Anderson Cancer Center |
|||||||||