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Ampliación de las opciones de tratamiento para el cáncer avanzadoPor Dianne C. Witter
Jamie McMahan, de veintinueve años, no estaba preparada para morir. Pero después que su sarcoma de Ewing hiciera metástasis en sus pulmones e impidiera que la cirugía o la quimioterapia detuviesen su avance, sus opciones de tratamiento eran muy limitadas y su pronóstico no era bueno. Fue entonces que ella se dirigió al Departamento de Tratamientos Oncológicos en Fase de Investigación Clínica del M. D. Anderson en busca de alternativas, en la forma de ensayos clínicos iniciales con nuevos medicamentos que resultaban promisorios a nivel de laboratorio. Desde sus comienzos en el año 2004 como el Programa de Fase I, el departamento ha aumentado considerablemente la cantidad de medicamentos experimentales disponibles para pacientes que se encuentran básicamente desprovistos de opciones de tratamiento tradicionales. Los ensayos de fase I son una verdadera lotería; la mayoría de los pacientes no experimentan un cambio dramático en su enfermedad, aunque unos pocos sí. Otros tantos pueden experimentar una remisión parcial o una reducción en el tamaño del tumor. Tradicionalmente, el objetivo principal de los ensayos de fase I ha sido obtener datos acerca de dosificación y toxicidad, pero estos estudios también evalúan la respuesta del paciente al tratamiento. «La antigua manera de pensar era que los ensayos de fase I debían concentrarse solamente en la toxicidad, que no se evaluaba ningún tipo de respuesta hasta los ensayos de fase II», explicó la Dra. Razelle Kurzrock, directora del Departamento de Tratamientos Oncológicos en Fase de Investigación Clínica. «Nuestra filosofía es completamente diferente. Uno de los objetivos más importantes de nuestros ensayos es buscar señales de respuesta e identificar para qué tipo (o tipos) de tumores resulta promisorio un determinado medicamento, luego acelerar la transición a un estudio de fase II de ese medicamento para ese tipo de cáncer». La Srta. McMahan no integró la pequeña minoría que se benefició con el medicamento estudiado en su primer ensayo de fase I; su enfermedad continuó avanzando a pesar del nuevo tratamiento. Tampoco respondió a los medicamentos que se le administraron en su segundo o su tercer ensayo de fase I. «Cada vez que me decían que un tratamiento estaba funcionando, yo sólo preguntaba, “¿Qué vamos a hacer después?”» expresó la Srta. McMahan. «Nunca hay que rendirse. Uno nunca sabe si el próximo medicamento será el que funcione». Su médico, el Dr. Robert Benjamin, trabajó conjuntamente con la Dra. Kurzrock, intentando determinar qué ensayos tendrían mayores posibilidades de funcionar en su caso, basándose sobre los conocimientos que existían acerca de la biología de su enfermedad. En diciembre de 2006, la Srta. McMahan comenzó su cuarto ensayo, que consistía en un anticuerpo monoclonal que ataca al receptor del factor 1 de crecimiento insulinoide. Esta vez, se sacó el premio mayor. Sus tumores se redujeron extraordinariamente, y ella ha demostrado una respuesta sostenida al tratamiento desde entonces. Aún continúa bajo tratamiento y dice que se siente muy bien, tiene más energía y desarrolla un trabajo de tiempo completo. Aunque las historias de éxito como ésta son la excepción y no la regla en los estudios de fase I, han ayudado a impulsar el rápido crecimiento de los Tratamientos Oncológicos en Fase de Investigación Clínica. De los dos ensayos activos iniciales, la investigación se ha ampliado a 71 ensayos—y el programa se ha transformado recientemente en un departamento formal. El objetivo del departamento consiste en extender rápidamente los canales de distribución de medicamentos recientemente desarrollados. La mayor parte de estos medicamentos son desarrollados por la industria farmacéutica. Algunos cuentan con el auspicio del National Cancer Institute (Instituto Nacional del Cáncer), y una pequeña—pero creciente—cantidad de medicamentos nuevos se desarrollan en el M. D. Anderson. El departamento tiene también varios ensayos de fase I que están investigando nuevas combinaciones de medicamentos ya aprobados, basándose sobre la premisa que afirma que el ataque simultáneo a varios blancos puede reducir tumores con mayor efectividad. «Ahora sabemos mucho más acerca de qué tipo de cambios moleculares impulsan el crecimiento de los tumores», dijo la Dra. Kurzrock. «Intentamos seleccionar medicamentos que presenten probabilidades de causar el mayor impacto sobre las vías de transducción de señales que son anormales en el cáncer, y luego tratamos de emparejar medicamentos específicos con tipos de tumores específicos». La meta es hacer disponibles nuevos medicamentos a pacientes para los cuales el tratamiento tradicional ha sido ineficaz y promover el rápido avance a los ensayos de fase II para aquellos medicamentos que lograron obtener respuestas en los ensayos iniciales. Pacientes que padecen distintos tipos de cáncer son incluidos en cualquier dado estudio, de manera que los investigadores pueden evaluar con rapidez la efectividad potencial de un medicamento determinado o un tratamiento combinado respecto de los diferentes tumores. Este método puede identificar resultados que no se manifestaron durante los experimentos con ratones y que, de otro modo, nunca se habrían conocido. Por ejemplo, explicó la Dra. Kurzrock, desde el inicio del programa, nueve medicamentos que demostraron beneficios inesperados en tipos de cáncer distintos a aquél para el cual fueron diseñados, han sido llevados a estudios de fase II para esos tipos de cáncer. Por ejemplo, el inhibidor del receptor del factor 1 de crecimiento insulinoide al que respondió la Srta. McMahan no había sido originalmente desarrollado para el sarcoma de Ewing, pero al ver algunas respuestas tan notables en este tipo de pacientes, los investigadores volvieron a evaluar cómo debería desarrollarse este medicamento. Este medicamento se encuentra actualmente ingresando a estudios de fase II mediante la colaboración global de investigadores de sarcoma. El estudio observará a pacientes que padecen de sarcoma de Ewing, así como a pacientes con otros sarcomas específicos que se sospecha que siguen los mismos senderos biológicos. Igualmente, varios medicamentos nuevos lograron obtener respuestas en casos de cáncer de tiroides, que no es muy frecuentemente estudiado en modelos de investigación preclínicos, y esto ha dado lugar a más ensayos de esa enfermedad. Los candidatos que tienen mayor posibilidad de ingresar al programa del Departamento de Tratamientos Oncológicos en Fase de Investigación Clínica son aquellos que no disponen de opciones de tratamiento tradicionales, que gozan de buena salud excepto por su cáncer, que desean someterse a tratamientos experimentales, y que pueden permanecer en Houston para realizar su tratamiento durante un período de entre 1 y 2 meses, dijo la Dra. Kurzrock. El programa cuenta también con ensayos especializados para pacientes que suelen tener dificultad para encontrar ensayos clínicos adecuados para su situación, tales como pacientes con metástasis en el cerebro, aquellos con insuficiencias renales o hepáticas, personas mayores de 60 años y niños. «Estamos ingresando a una era completamente nueva para el desarrollo de medicamentos», declaró la Dra. Kurzrock. «Queremos asegurarnos de que nuestros ensayos clínicos iniciales puedan vincular efectivamente a los numerosos pacientes que buscan someterse a tratamientos experimentales con las nuevos medicamentos que comienzan a ser disponibles».Para más información, o para derivar un paciente a los estudios de fase I del Departamento de Tratamientos Oncológicos en Fase de Investigación Clínica, comuníquese con Christie Carver-Fryer, R.N., B.S.N., al 713-563-9819 o visite www.mdanderson.org/departments/phase1. Otros artículos en el número de febrero 2008 de OncoLog:
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