| Extraído de OncoLog, enero 2005, Vol. 50, No. 1 Nuevas perspectivas sobre la metástasis en el cerebropor Rachel Williams Cualquier persona que pasa por la sala de espera, en dirección al cartel «Personal Autorizado Solamente» colocado sobre las puertas dobles y cerradas del quirófano, probablemente observará familiares y amigos esperando noticias de seres queridos que están siendo operados de tumores cerebrales metastásicos. Pero, ya no es la espera del pasado que producía ansiedad. Hoy en día, la metástasis en el cerebro–aún las múltiples–no constituye una sentencia de muerte automática; su tratamiento, a pesar de que no se toma a la ligera, se ha vuelto más inocuo, con un mínimo de invasión, y más eficaz que lo que era no hace tanto tiempo. «Los tumores múltiples en el cerebro no tienen un pronóstico tan malo como uno pensaría», dijo el Dr. Jeffrey Weinberg, profesor adjunto en el Departamento de Neurocirugía en el M. D. Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas. «Un estudio reciente demostró que un paciente que tiene dos o tres lesiones que pueden ser extirpadas tiene, en realidad, el mismo pronóstico que alguien que tiene un solo tumor cerebral». En el pasado, el único tratamiento para las metástasis múltiples era la irradiación de todo el cerebro, lo cual tenía poco efecto sobre la supervivencia. A pesar de que este sigue siendo el tratamiento convencional para cuatro o más tumores, ahora se cuenta con una variedad de modalidades de tratamiento eficaces para las personas que tienen menos de cuatro tumores. «Con un número pequeño, finito de tumores, tal vez sea mejor tratar los tumores individualmente que todo el cerebro, cuando esto es posible», dijo el Dr. Weinberg. El doctor explicó que a pesar de que la irradiación total del cerebro tiene beneficios como el tratamiento de las micrometástasis (células individuales que finalmente podrían convertirse en tumores), actualmente se usa más frecuentemente en conjunción con otras modalidades de tratamiento, como la cirugía y la radiocirugía. «La cirugía y la radiocirugía permiten dirigir el tratamiento al tumor en si», dijo el Dr. Weinberg. «Debido a los adelantos tecnológicos, ambas son técnicas invasoras en grado mínimo y tienen menores riesgos». En el M. D. Anderson, equipos multidisciplinarios que incluyen a oncólogos radiólogos y neurocirujanos diseñan los planes de tratamientos según la situación de cada paciente. Técnicas por imágenes mejoran la precisiónLa cirugía asistida por computadoras ha permitido que la neurocirugía sea más rápida, inocua y precisa. La resonancia magnética le permite a los neurocirujanos ver debajo del cráneo antes de hacer la incisión y localizar exactamente el tumor. El ultrasonido ofrece imágenes en tiempo real del cerebro mientras se opera. Gracias a esta precisión, los cirujanos pueden hacer cortes más pequeños en los huesos, acercarse al tumor con más precisión y resecarlo más completamente. La tecnología operatoria y por imágenes avanzada permite también a los médicos trazar el mapa de las áreas del lenguaje, motoras y sensoriales del cerebro antes de la operación y, de esa manera, conservarlas o evitarlas durante la intervención. Además, pueden operar pacientes que estén despiertos, si esto fuera necesario, para identificar mejor las áreas de control del lenguaje del cerebro. «Realmente hemos perfeccionado la neurocirugía para que sea relativamente inocua, aún para muchas lesiones que antes no se podían resecar», dijo el Dr. Frederick Lang, profesor adjunto en el Departamento de Neurocirugía. Mientras que la cirugía ahora implica menos riesgos y es menos invasora, la radiocirugía evita los riegos de una craneotomía y requiere solo anestesia local. Este tratamiento muy localizado es un procedimiento en el mismo día. En el M. D. Anderson, la radiocirugía es practicada por un equipo de neurocirujanos y oncólogos radiólogos. Se emplean aceleradores lineales (Linac) en conjunción con la estereotaxis, lo cual permite a los médicos alinear exactamente el ángulo correcto y la distancia para dirigir los haces de radiación. Los múltiples haces de dosis baja convergen desde varios ángulos, depositando en el tumor una dosis muy alta de radiación. A pesar de que la radiocirugía en realidad no extirpa el tumor, daña tanto el ADN que el tumor es erradicado. Considerando las opcionesSe sigue debatiendo cuál de las dos, la cirugía o la radiocirugía, es la mejor opción para tratar metástasis en el cerebro y bajo qué circunstancias. En realidad, cada una tiene sus ventajas y desventajas. El Dr. Lang resumió así los pros y los contras: «La ventaja de extirpar un tumor quirúrgicamente es que éste es sacado de una sola vez y la gente tiende a reponerse más rápidamente de la inflamación y de la neurodeficiencia. La desventaja es que requiere cirugía invasora. «La radiocirugía es mucho más sencilla y evita muchos de los problemas de la cirugía invasora, pero no elimina el tumor inmediatamente. A veces éste demora tres o cuatro meses para encoger, haciendo que el paciente tenga que padecer los síntomas del tumor más tiempo y posiblemente necesitar esteroides por más tiempo. Los seguimientos pueden ser más complicados con la neurocirugía que con la cirugía, debido al riesgo de destruir tejido circundante». La radiocirugía es lo mejor para lesiones muy pequeñas, particularmente aquellas profundas, difíciles de encontrar y más difíciles de extraer quirúrgicamente. No obstante, no puede ser usada en tumores mayores de tres centímetros, porque un área demasiado grande de tejido circundante puede ser expuesta a la radiación. Los tumores que miden entre uno y tres centímetros pueden ser tratados con cualquier enfoque. Todavía no está claro cuál es el mejor enfoque, pero M. D. Anderson está trabajando para averiguarlo. «Una de las cosas más importantes que estamos haciendo en metástasis en el cerebro es un ensayo clínico fase III, en el cual las personas son sometidas, aleatoriamente, a la radiocirugía o la cirugía. Aún nos quedan varios años para completar el ensayo, y para entonces esperamos contar con buena información para guiar estas decisiones». Para las personas que tienen más de una metástasis en el cerebro, los médicos del M. D. Anderson tienden a aplicar un enfoque más audaz que muchos otros centros de tratamiento. La mayoría de los pacientes con dos o tres tumores reciben un tratamiento combinado de cirugía y radiocirugía, según su situación particular. «Por ejemplo, podríamos extirpar una lesión grande y aplicar radiocirugía a dos más pequeñas», dijo el Dr. Lang. «Se extirpan los tumores que pueden ser extirpados, y los que no son tratados con radiocirugía. La idea crítica es tratar focalmente todos los tumores, porque si deja uno sin tratar al paciente no le va a ir tan bien». En la actualidad, la metástasis en el cerebro puede ser vista como otro asalto en la lucha de una persona contra el cáncer en vez del final de la batalla. «Hay una perspectiva completamente diferente acerca de ella», dijo el Dr. Lang. «La posibilidad de sobrevivir a un tratamiento de metástasis en el cerebro es muy alta. Con estos tratamientos más recientes y audaces y mejores resultados, podemos concentrarnos en tratar de curar la causa subyacente de la enfermedad metastásica».Si desea más información sobre este tema o si tiene preguntas acerca de los tratamientos, programas o servicios del M. D. Anderson, llame a la Línea de Información (800) 392-1611 (en los Estados Unidos) o al (713) 792-3245 (en Houston y afuera de los Estados Unidos). Pág. principal/Último número | Números anteriores | Artículos por tema | Educación del paciente ©2008 The University of Texas M. D. Anderson Cancer Center |