| Extraído de OncoLog, abril 2006, Vol. 51, No. 4 Redefinir los tumores no resecables
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El Dr. Robert A. Wolff (dcha,) y H. Martin Shell, que fue diagnosticado con cáncer de colón con metástasis en 1998, hablan sobre la afección del Sr. Shell después de haber recibido una nueva forma de quimioterapia. |
Una herramienta fundamental para aumentar el número de pacientes que puedan ser operados es la quimioterapia, la cual puede reducir las lesiones a un tamaño donde es posible extirparlas con márgenes adecuados libres de tumor. Esta reducción puede ser una buena señal con respecto al pronóstico, ya que sugiere que la enfermedad microscópica también es afectada. Según el Dr. Wolff, nuevos medicamentos y nuevas estrategias para optimizar su uso – por ejemplo usar medicamentos citotóxicos en conjunción con medicamentos biológicos como bevacizumab – han mejorado la tasa de respuesta a más del 50%. «Esa es una mejora espectacular en los últimos 10 años», manifestó.
Aún en los pacientes que no se convierten en buenos candidatos para la resección quirúrgica, puede haber suficiente reducción del tumor para mejorar considerablemente la condición general del paciente, expresó el Dr. Wolff. En estos casos, se necesitan otras herramientas para convertir a las metástasis hepáticas en resecables. Con tal finalidad, se están teniendo en cuenta dos importantes enfoques quirúrgicos.
Embolización portal
El primer enfoque es la embolización portal (EP), una estrategia que aborda el problema de la no resecabilidad de la enfermedad de una manera diferente. A diferencia de la quimioterapia, la EP no reduce la carga tumoral sino que induce un incremento en el volumen y funcionamiento en la parte del que quedará hígado después de la resección. Este procedimiento surgió de la observación de que cuando se ocluía la vena porta de un lado del hígado el lóbulo homolateral o ipsolateral se atrofiaba, pero el lóbulo del lado contrario crecía.
Cuando se ocluye la vena porta, la desviación de la circulación sanguínea al lado opuesto del hígado desencadena la hipertrofia. La regeneración de los hepatocitos comienza en cuestión de horas en la parte no embolizada, mientras la apoptosis lleva a la atrofia del lóbulo embolizado. Las tasas de regeneración son más rápidas en los pacientes con hígados sanos y más lentas en los pacientes con cirrosis o diabetes (la insulina cumple un papel fisiológico). En pacientes con metástasis, que aparte de eso tienen un hígado sano, se puede lograr una hipertrofia adecuada en 2 a 4 semanas para permitir una operación. En pacientes con diabetes o cirrosis, esto típicamente tarda más, de 6 a 8 semanas, y el aumento del volumen puede ser menor.
La hipertrofia del hígado inducida por EP ayuda a convertir una enfermedad no resecable en resecable y mejora directamente la atención del paciente. En primer lugar, la EP aumenta el volumen y funcionamiento del resto de hígado. En segundo lugar, permite que el futuro resto de hígado se ajuste a los cambios de presión portal varias semanas antes de la operación, para minimizar el daño a sus tejidos. El Dr. Abdalla y sus colegas han empleado este entendimiento de la regeneración hepática, perfeccionado las indicaciones y la técnica de la EP y empleado la EP y el análisis del volumen hepático para aumentar el número de pacientes que pueden someterse a una resección hepática extensa. Finalmente, según el Dr. Abdalla, la EP no excluye cualquier otro tratamiento. «No cierra ninguna puerta», manifestó. Los pacientes pueden ser tratados con quimioterapia mientras el hígado crece.
Resección en dos tiempos
La resección en dos tiempos es otra estrategia que ha tenido un impacto drástico en el tratamiento de los pacientes con extensas metástasis hepáticas de cáncer colorrectal. Por ejemplo, los pacientes con tumores bilaterales típicamente primero son tratados con quimioterapia preoperatoria y después operados para resecar los tumores, preservando la mayor parte del parénquima de un lado del hígado. Este lado será el futuro hígado sin cáncer, pero debido a que es pequeño se realiza una EP para inducir la hipertrofia. Después de obtener un crecimiento suficiente, se reseca la parte cancerosa del lado opuesto para extirpar lo que quede de cáncer. El Dr. Abdalla cita una tasa de supervivencia del 40% a los 5 años con este procedimiento, tasa que es sorprendente cuando se la compara con una tasa cercana a cero en los pacientes con enfermedad no resecable.
Según el Dr. Abdalla, estos avances han echado por tierra las nociones previas sobre lo que es «no resecable» y la idea de que el cáncer de colón fase IV siempre es incurable. «La carga tumoral solía definir lo que era resecable. En la actualidad, podemos mirar a maneras de no sólo reducir la carga tumoral sino de aumentar al máximo el volumen de hígado que permanecerá después del tratamiento», expresó el doctor.
Volumen hepático después de la resección
¿Qué volumen hepático debe permanecer para mantener la vida y evitar las complicaciones? El Dr. Abdalla y sus colegas realizaron un estudio que mostró que en un hígado sano es tolerable extirpar el 80% de su volumen y que la tasa de complicaciones es reducida.
Es importante una medición exacta del volumen hepático para asegurar una resección sin riesgos; esto es posible gracias a la medición tridimensional con tomografía computarizada. Se emplea una fórmula para determinar el volumen total del hígado, que está basada en el área de la superficie del cuerpo, para estandarizar el volumen del resto de hígado al tamaño del paciente: los pacientes más pequeños necesitan restos de hígado menores, y los pacientes más grandes necesitan restos mayores. Un estudio del M. D. Anderson demostró que cuando se emplea este enfoque, más la EP cuando esté indicada, la hepatectomía ampliada tiene una tasa de mortalidad operatoria de sólo el 0.8%, mucho menor que cualquier tasa dada a conocer anteriormente.
Revisar las variables
Además de los avances en quimioterapia y cirugía, el Dr. Abdalla cita el aporte importante de «una mejor anestesia, mejor atención posoperatoria y mejores técnicas con imágenes» al objetivo de ofrecer tratamientos con potencial curativo a más pacientes. La clave es usar todas las herramientas estratégicamente. Debido a que los pacientes presentan diversos grados de salud y de carga tumoral, el Dr. Wolff observó que «decidir que herramientas se deben usar es tarea de un equipo multidisciplinario que pueda evaluar todos los factores y diseñar un tratamiento para el paciente en particular».
«Combinar algunas o todas estas opciones requiere la colaboración de cirujanos, radiólogos, oncólogos médicos y radiólogos intervencionistas, para que los tratamientos puedan ser adaptados al paciente específico», dijo el Dr. Abdalla. «Nuestra tarea es ayudar a cada paciente a tomar la decisión correcta. Para poder hacer eso, tenemos que conocer lo mejor posible las herramientas y cómo combinarlas sin riesgo, para facilitar el mejor resultado para la persona que estamos tratando».Si desea más información sobre este tema o si tiene preguntas acerca de los tratamientos, programas o servicios del M. D. Anderson, llame a la Línea de Información (800) 392-1611 (en los Estados Unidos) o al (713) 792-3245 (en Houston y afuera de los Estados Unidos).
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