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Extraído de OncoLog, diciembre 2007, Vol. 52, Nro. 12 Un paso adelante en materia de stentsPor Dianne Witter El Dr. Jeffrey H. Lee guía cuidadosamente el endoscopio y sus accesorios en el esófago del paciente, siguiendo dónde se encuentra el instrumento en pantallas que muestran imágenes en tiempo real. Mediante el endoscopio se introduce un stent hecho de una fina malla de metal flexible. El stent, plegado durante el trayecto, tiene el diámetro aproximado de una pajita. El Dr. Lee, profesor adjunto en el Departamento de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición del M. D. Anderson, guía el dispositivo a través del duodeno hasta su destino en la apertura del conducto colédoco. Con la ayuda de imágenes de tomografía computarizada, ecografía endoscópica y fluoroscopia, pasa cuidadosamente un alambre guía por las vías obstruidas y hace avanzar el stent hasta el conducto colédoco. Una vez que está en su lugar, el stent se expande para abrir el conducto y permitir que la bilis fluya nuevamente. En la pantalla, un chorro de bilis oscura de la punta del stent señala el éxito del procedimiento. La obstrucción del conducto colédoco es una complicación frecuente del cáncer pancreático que puede causar fiebre y una infección potencialmente mortal. Cuando los tumores en la cabeza del páncreas crecen, tienden a llenar el conducto colédoco, estrechando el conducto hasta que el flujo de bilis se enlentece o inclusive se detiene. Durante años, se han usado los stents plásticos para aliviar dichas obstrucciones, pero estos stents tienen incovenientes importantes, como la tendencia a obstruirse dentro de los tres meses de ser implantados. Una vez que un stent se obstruye, es probable que surjan complicaciones como una colangitis o colestasis, y un nuevo stent debe ser colocado. Afortunadamente, los stents—y los materiales con los que se fabrican—están mejorando rápidamente. Su uso se ha vuelto más importante con los cambios en los tratamientos. «Cada vez son más los médicos que están dando quimioradiación preoperatoria para el cáncer pancreático local avanzado, lo cual aumenta el tiempo que media hasta la operación y, por lo tanto, aumenta la posibilidad de una obstrucción biliar», dijo el Dr. Lee. «Eso ha elevado la urgencia de la necesidad de stents que permanezcan abiertos durante el tratamiento preoperatorio». El material actual más avanzado para los stents es una aleación de níquel y titanio. Una malla de esta aleación es maleable, se adapta a la forma de la estructura dentro de la que está, puede ser comprimida para ser transportada durante su colocación y es muy improbable que migre una vez que está en su lugar. «En un estudio realizado en 2005, encontramos que los stents metálicos no se obstruían tan rápidamente como los stents plásticos y que estaban asociados con una menor incidencia de colangitis. Además, había una menor necesidad de repetir las colangiopancreatografías retrógradas endoscópicas (CPRE) con los stents metálicos y no había más complicaciones quirúrgicas que con los stents plásticos», dijo el Dr. Lee. «También descubrimos que los stents metálicos, cuando son colocados apropiadamente, no interferían con la subsiguiente extirpación de los tumores». «Basado en estos hallazgos, en el M. D. Anderson pasamos de los stents plásticos a los metálicos para tratar la obstrucción biliar resultante del cáncer pancreático, y ahora otros en la comunidad médica están haciendo lo mismo». Hay más adelantos en el horizonte. Los investigadores del M. D. Anderson, liderados por el Dr. William Ross, profesor adjunto en el Departamento de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición, están participando en un ensayo clínico de fase III en varias instituciones de un nuevo stent metálico que está cubierto con silicona para evitar el crecimiento de tumores en el stent. Se espera que los stents metálicos cubiertos reduzcan la necesidad de CPRE adicionales y que extiendan el período libre de obstrucción. Entre las preocupaciones por el uso de stents metálicos cubiertos en comparación con los de malla está la posibilidad de que el stent migre y obstruya el conducto cístico. También están proyectados stents bioabsorbibles diseñados para que el cuerpo los absorba en un período de 1 a 3 meses de ser colocados. Estos han demostrado ser muy prometedores en los estudios con animales y es probable que pronto se estudien en ensayos con seres humanos, especialmente para causas benignas de obstrucción biliar. Quizás desarrollar stents más avanzados no va a ofrecer una cura, dijo el Dr. Lee, pero mejorará la calidad de vida de los pacientes y proporcionará un pasaje más seguro del diagnóstico a la cirugía.Para más información, contacte al Dr. Lee al 713-794-5073. Pág. principal/Último número | Números anteriores | Artículos por tema | Educación del paciente ©2008 The University of Texas M. D. Anderson Cancer Center |