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Extraído de OncoLog, septiembre 2007, Vol. 52, No. 9 DiaLog: Las terapias dirigidas llegaron para quedarseDr. Gabriel N. Hortobagyi, director y profesor del Departamento de Oncología Médica de Mama; último presidente, Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica En la reunión anual de este año de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology; ASCO, por sus siglas en inglés), fue más evidente que nunca que el paradigma del tratamiento de cáncer ha cambiado irrevocablemente. En solo 15 años, la terapia dirigida se ha transformado de un sueño a una realidad sustancial; medicamentos como imatinib, trastuzumab, bevacizumab, cetuximab y otros tantos se han convertido en componentes integrales del tratamiento moderno contra el cáncer. Hoy, ya no buscamos sustancias que tengan una toxicidad diferencial para las células cancerígenas; en cambio, identificamos las anomalías moleculares responsables de la afección y diseñamos compuestos químicos o los anticuerpos monoclonales que inhiban su actividad. La generación actual de ensayos combina estos fármacos con quimioterapia, terapia endocrina u otras terapias dirigidas con la esperanza de inhibir las múltiples vías de señalización o de interferir con la vía dominante en más de un nivel. Tuvo particular importancia en la reunión de ASCO de este año un informe que indicaba que sorafenib de fármaco único prolongó la supervivencia de pacientes con carcinomas hepatocelulares avanzados comparado con el placebo y con la mejor atención de apoyo. Esta es la primera terapia sistémica que altera el resultado de este tumor mortal. Otro estudio extendió las indicaciones de bevacizumab para el cáncer de riñón avanzado, demostrando que al agregar el anticuerpo del factor de crecimiento endotelial vascular(VEGF, por sus siglas en inglés) para el tratamiento con interferón alfa A2 casi se duplicó la supervivencia sin progresión de 5,4 a 10,2 meses. Así, después de décadas de evaluar tratamientos en su mayoría ineficaces contra el carcinoma celular renal, ahora contamos con cuatro terapias dirigidas sumamente eficaces para utilizarse con la enfermedad: sorafenib, bevacizumab, tensirolimus y sunitinib. Ahora, estudios buscarán determinar las combinaciones óptimas de estos y de otros fármacos para el tratamiento de este tumor. Otro tumor altamente refractario, el cáncer de tiroides avanzado, también formó la base para una terapia molecular dirigida. Se informó que axitinib, un inhibidor del VEGF, produce respuestas importantes en el 22% de los pacientes con cáncer de tiroides avanzado y logra estabilizar la enfermedad en otro 50%. Este es el primer fármaco sistémico que demuestra eficacia antitumoral en este tipo de tumores. Tengo confianza en que a medida que estas estrategias evolucionen, la mayoría de los tipos de cáncer tendrá mayores posibilidades de poder ser tratados, ser curados con mayor frecuencia e incluso ser prevenidos de vez en cuando. Sin embargo, debemos aumentar la participación en ensayos clínicos si queremos acelerar el ritmo del progreso. Insto a los médicos a que eduquen a sus pacientes acerca de las oportunidades de recibir nuevas terapias y los estimulen a buscar ensayos clínicos cuando sea adecuado.Si desea más información sobre este tema o si tiene preguntas acerca de los tratamientos, programas o servicios del M. D. Anderson, llame a la Línea de Información (800) 392-1611 (en los Estados Unidos) o al (713) 792-3245 (en Houston y afuera de los Estados Unidos). Pág. principal/Último número | Números anteriores | Artículos por tema | Educación del paciente ©2008 The University of Texas M. D. Anderson Cancer Center |