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Karen Basen-Engquist, Ph.D., |
Para muchas mujeres que sobreviven los cánceres ginecológicos y sus tratamientos, la vida después del cáncer significa aprender a sobrellevar problemas serios y a largo plazo. En una encuesta de 200 supervivientes de cáncer de ovario, más de la mitad de las mujeres informaron que sus vidas sexuales habían sido afectadas negativamente por el cáncer o el tratamiento, y el 75% describieron su vida sexual como pobre a aceptable. En estudios de mujeres tratadas por cáncer de cuello uterino o endometrial, del 31 al 88% reportaron problemas con la sexualidad, particularmente aquellas que fueron tratadas con radioterapia.
Las supervivientes de cáncer ginecológico reportan una gama de dificultades sexuales; las más preponderantes son disminución de la libido, sequedad vaginal y dolor durante el coito. Estos problemas pueden tener múltiples causas, entre ellas estenosis vaginal después de la radioterapia, menopausia relacionada con la operación o el tratamiento, imagen corporal perturbada y una mayor aflicción psicológica.
Dada la gran preponderancia de dificultades sexuales a causa del cáncer ginecológico, los profesionales de la salud deberían preguntar a sus pacientes sobre los problemas de funcionamiento sexual como parte normal de los seguimientos. Muchas pacientes se rehúsan a hacer preguntas, pero necesitan información sobre las posibles causas de los problemas y cómo superarlos. Por ejemplo, necesitan saber que la sequedad vaginal es un resultado común de la intervención para extirpar los ovarios y que varios lubricantes o complementos hormonales pueden ayudar a remediar el problema. Los dilatadores son útiles para las mujeres que han sido irradiadas en la pelvis, para evitar o tratar el estrechamiento de la vagina; sin embargo, es posible que las pacientes necesiten instrucciones sobre cómo usarlos. En la próxima visita, los profesionales deberían interrogar a las pacientes para determinar si las intervenciones sugeridas están funcionando y para sugerir alternativas o ofrecer asistencia si fuese necesario.
Las intervenciones de grupos psicoeducativos, que ofrecen oportunidades para expresarse emocionalmente y resolver problemas, mejoran el funcionamiento sexual entre las supervivientes de cáncer ginecológico. Sin embargo, dichos programas grupales no siempre están disponibles, razón por la cual algunas pacientes y sus compañeros podrían beneficiarse si consultasen a un terapeuta sexual. La American Association of Sex Educators, Counselors, and Therapists (Asociación Estadounidense de Educadores, Consejeros y Terapeutas Sexuales) puede ayudar a identificar un profesional con las credenciales necesarias.
La American Cancer Society (Sociedad Estadounidense del Cáncer) ha publicado dos libros sobre la sexualidad después del cáncer, uno para hombres y otro para mujeres. Para solicitar una copia gratis llame al 1-800-ACS-2345. El libro Sexuality and Fertility After Cancer (Sexualidad y fertilidad después del cáncer) por Leslie R. Schover, Ph.D., (John Wiley & Sons, 1997) es también un excelente recurso.
Mediante la comunicación, las intervenciones médicas apropiadas y la educación, los equipos de atención médica pueden darles a las supervivientes del cáncer ginecológico el apoyo que necesitan para recuperar una función sexual saludable y disfrutable.Si desea más información sobre este tema o si tiene preguntas acerca de los tratamientos, programas o servicios del M. D. Anderson, llame a la Línea de Información (800) 392-1611 (en los Estados Unidos) o al (713) 792-3245 (en Houston y afuera de los Estados Unidos).
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