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Construyendo desde abajo: Un nuevo Centro de Terapia con Protones en el M. D. Anderson ofrecerá a los pacientes lo último en tecnología y práctica médicaDawn Chalaire Cuando Alfred R. Smith, Ph.D., profesor en el Departamento de Física de la Radiación, llegó al M. D. Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas hace dos años, había solo una cosa para hacer: supervisar el diseño, montaje, instalación y puesta a prueba de toneladas de equipos complejos – y el programa necesario para operarlos – de un Centro de Terapia con Protones (Proton Therapy Center) de 8 175 metros cuadrados y con un costo de $125 millones. Para alguien cargado de tanta responsabilidad, el Dr. Smith parecía inusitadamente calmo, casi sereno, mientras describía los pasos de dicha tarea. En primer lugar, el Dr. Smith (que vino al M. D. Anderson del Massachusetts General Hospital en Boston, donde participó en la construcción y encargo de un moderno centro de terapia con protones) y su equipo pasaron tres meses escribiendo las especificaciones del equipo, que incluía tres inmensos caballetes que rotan alrededor del paciente permitiendo la aplicación del tratamiento desde 360 grados y un sincrotrón de alta energía (un acelerador de partículas compacto que emite haces de protones de diferente energía). Luego escribió el alcance de la obra y junto con Wayne Newhauser, Ph.D., profesor adjunto en el Departamento de Física de la Radiación, y otros comenzaron a trabajar con Hitachi para diseñar el equipo según sus especificaciones. Luego hicieron más de doce revisiones intensas del diseño, seguidas del montaje y puesta a prueba del equipo en Japón. El verano pasado se incorporó al equipo Martin Bues, Ph.D., y más recientemente George Ciangaru, Ph.D., ambos instructores en el Departamento de Física de la Radiación. «Hicimos un montaje completo en la fábrica y una prueba mecánica del caballete», dijo el Dr. Smith. «Pasó la prueba con gran éxito. Estoy sorprendido porque es una proeza de ingeniería tan grande». Después de pasar la inspección en Japón, el equipo fue enviado a Houston, donde llegó en junio. Mover un equipo tan enorme y a la vez tan delicado es una tarea monumental en si misma. «Los grandes caballetes, que pesan 190 toneladas y tienen una altura de tres pisos, se dividieron en varias piezas», dijo el Dr. Smith. «Podemos bajar las piezas a través de unas aberturas en el techo. El sincrotrón está compuesto de imanes que pueden ser traídos individualmente y montados». Los Dres. Smith y Newhauser y sus equipos estarán disponibles para supervisar el reensamblaje del equipo en Houston y luego realizar las pruebas para verificar que cumple con todas sus especificaciones. Si todo sale como está planeado, las cuatro salas de tratamiento podrán ser operadas en el otoño del 2006, fecha en que el centro estará equipado para tratar a unos 3 400 pacientes al año. Pero, el trabajo del Dr. Smith y sus colegas no habrá terminado. «Estamos pensando en cómo mejorar parte de la tecnología, aún antes de que esté instalado. Queríamos que nuestro centro fuera terminado a tiempo, fuera seguro y sólido. En ese proceso uno toma decisiones conservadoras y luego uno se da cuenta que hay lugar para mejorar el diseño. Ya estamos discutiendo ciertas patentes que tendremos con Hitachi para desarrollar nuevas tecnologías en el futuro», dijo el Dr. Smith.Si desea más información sobre este tema o si tiene preguntas acerca de los tratamientos, programas o servicios del M. D. Anderson, llame a la Línea de Información (800) 392-1611 (en los Estados Unidos) o al (713) 792-3245 (en Houston y afuera de los Estados Unidos). Otros artículos en el número de julio/agosto 2004 de OncoLog:
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