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Cómo dar las noticiaspor Rachel Williams
¿Cómo le gustaría recibir la noticia de una enfermedad potencialmente mortal? ¿Por teléfono o de alguien que habla con usted en persona? ¿En una sala de espera atestada de gente o en un consultorio privado y confortable? ¿De alguien que usted apenas conoce o del médico a quien ha confiado su diagnóstico y tratamiento? Éstas son las preguntas que Estela Beale, M.D., profesora adjunta en el Departamento de Psiquiatría del M. D. Anderson, sugiere que los médicos se hagan a si mismos para estar conscientes del impacto psicológico con que un diagnóstico de cáncer golpea la realidad de un paciente. Si se presta atención a ciertos aspectos de la relación entre el médico y el paciente se puede reducir el impacto de las malas noticias, al mismo tiempo que se prepara el terreno para una relación más sólida. Cuando los médicos son conscientes de sus propias reacciones ante los pacientes y sus enfermedades están mejor preparados para dar las noticias. «El efecto traumático de un diagnóstico de cáncer es aparente en la mayoría de los pacientes», dijo la Dra. Beale. «Aún para aquellos que ya sospechan la posibilidad de cáncer, la confirmación de dicho temor no deja de ser traumática. Las personas pueden reaccionar al choque emocional de diferentes maneras, y los médicos deben estar alerta a las señales que sugieren que un paciente está teniendo dificultades». Reacciones típicasSegún la Dra. Beale, la reacción más común a un diagnóstico de cáncer es un estado de conmoción, en el que la gente se queda atónita y aturdida. El paciente y la familia tienden a no creer lo que escuchan. A menudo, la gente queda atontada por varios días. Afecta el conocimiento, haciendo que sea más difícil para el paciente concentrarse, entender lo que le dicen, hacer preguntas o absorber las explicaciones y la información sobre tratamientos que el doctor le da. Con frecuencia, estos pacientes tienen problemas para dormir, comer, o realizar sus actividades diarias porque siguen reviviendo mentalmente el diagnóstico o porque los consume el miedo de lo que va a pasar. Para el paciente, escuchar el diagnóstico puede ser como escuchar una sentencia de muerte. Los médicos deberán saber que durante esta fase un paciente puede no seguir las instrucciones o participar en el tratamiento recetado a menos que reciba ayuda y estímulo adicionales. Otra reacción, que se observa con más frecuencia en los ancianos, es una aparente aceptación sin perder la calma. Es posible que no den indicios de estar conmocionados o sorprendidos y que parezcan estar resignados estoicamente al diagnóstico. Sin embargo, debajo de una calma exterior puede haber mucho pesar, culpa o desesperación. «Muy a menudo, el paciente está pensando que él causó el cáncer por algo que hizo o no hizo», dijo la Dra. Beale. Añadió que estos pacientes tienden a sentirse letárgicos y dormir excesivamente y algunas veces no cumplen con los planes del tratamiento. Una tercera reacción, que es más típica en adolescentes y adultos jóvenes, es la negación. «Estos pacientes sienten necesidad de evitar totalmente la realidad del cáncer y se niegan a hablar de ello o a escuchar la palabra «cáncer» en su presencia. La manera de enfrentar el diagnóstico es pretender que la enfermedad no existe», manifestó la Dra. Beale. «Sienten que la única manera de permanecer enteros es controlando la información y no permitiendo que se hable o ni siquiera afloren pensamientos sobre la enfermedad. Si está fuera de sus mentes, pueden pretender que no es real y, que al igual que una pesadilla, desaparecerá». Un problema asociado con este tipo de reacción es la negativa a asistir a los tratamientos, seguir los procedimientos o aún hablar sobre el tema con alguien. Típicamente, estos pacientes tienen problemas para cumplir con las instrucciones médicas. «También es normal que la gente pase por una combinación de las tres fases, en mayor o menor grado», manifestó la Dra. Beale. «Afortunadamente, la mayoría de los pacientes, tarde o temprano, pueden superar el choque emocional del diagnóstico y, con el tiempo, aceptar su condición y volver, lo más posible, a la normalidad». Cómo suavizar el golpeSegún la Dra. Beale, hay unas pocas cosas simples que un médico puede hacer para cambiar la capacidad de un paciente para enfrentar y superar el impacto inicial de un diagnóstico, y aceptarlo y prepararse para combatir la enfermedad. Recuerde la importancia que usted tiene para el paciente. «Primero, considere la importancia que usted, como médico, tiene en la mente del paciente. Esto significa recordar que la tarea no es sólo trasmitir información sino que también hacerlo de una manera que tome en cuenta al paciente como un todo». Dé el diagnóstico en persona. «Nunca dé un diagnóstico de cáncer por teléfono. Es muy impersonal y desmerece la relación entre el médico y el paciente. Esta relación es muy importante, ya que proporciona el contexto dentro del cual la confianza y la esperanza pueden florecer. Aún si se trata de las peores enfermedades, una buena conexión con usted le da al paciente un sentido de seguridad para enfrentar los desafíos de la enfermedad y el tratamiento». Ofrezca un entorno tranquilo y relajante. «El cuarto o área donde se da el diagnóstico deberá ser lo más privado que sea posible y contar con sillas confortables. Por cierto, nunca dé un diagnóstico en un corredor de mucho movimiento o en una sala de espera llena de gente». Tome más tiempo para la visita de diagnóstico. «El médico deberá pensar en pasar un poco más de tiempo con un paciente cuando tiene que dar malas noticias, para que éste pueda reaccionar, hacer preguntas y absorber la información». La información deberá ser dada preferentemente poco a poco, para que el paciente tenga tiempo de reaccionar, hacer preguntas y asimilar. Deje que pase algún tiempo entre el diagnóstico y la discusión de las opciones de tratamiento. «Los médicos necesitan recordar que en el momento del diagnóstico, a menudo los pacientes solo recuerdan aproximadamente la mitad de lo que les han dicho por sentirse tan asustados y abrumados. Una vez que han oído la palabra «cáncer», cualquier cosa que diga puede ser borrosa, aún si parece que lo están absorbiendo. Podría ser útil programar una cita aparte para hablar sobre las opciones de tratamiento y revisar información clave. Si esto no fuera posible, proporcióneles a los pacientes información escrita o pídales por anticipado que traigan un amigo o familiar de apoyo para que tomen notas y sirvan como un segundo par de orejas. Algunos médicos graban o escriben la información que se discutió durante la sesión para que los pacientes puedan regresar a sus hogares y revisar lo que han aprendido». Nadie puede proteger a un paciente del choque emocional cuando le dicen «Tiene cáncer». Pero, como señala la Dra. Beale, realmente ayuda al paciente a sobrellevar y absorber las noticias más fácilmente si el diagnóstico se da bajo condiciones que permitan al paciente reaccionar como sea necesario. Una sólida reacción inspira confianza y le da al paciente libertad para expresar pensamientos y ansiedades sobre la enfermedad o el tratamiento. Si desea más información sobre este tema o si tiene preguntas acerca de los tratamientos, programas o servicios del M. D. Anderson, llame a la Línea de Información (800) 392-1611 (en los Estados Unidos) o al (713) 792-3245 (en Houston y afuera de los Estados Unidos). Otros artículos en el número de octubre 2005 de OncoLog:
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