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Dr. Maurie Markman, Vicepresidente de Investigaciones Clínicas |
Hace más de cincuenta años, al comienzo de la era de la «quimioterapia moderna», los oncólogos intentaron administrar los antineoplásicos directamente en la cavidad peritoneal para el tratamiento de malignidades cercanas, con inclusión del cáncer de ovario.
A fines de la década de los setenta, hubo un renovado interés en el tratamiento intraperitoneal fundado en estudios con modelos teóricos que indicaban que las células malignas en la cavidad peritoneal podían ser expuestas a concentraciones mucho mayores de antineoplásicos (10 a 1 000 veces mayores que con el tratamiento sistémico) si se empleaba la instilación directa.
Varios ensayos clínicos de fase I y II en la década de los ochenta y a comienzo de los noventa confirmaron la inocuidad (p.ej. dolor abdominal limitado), importante ventaja farmacocinética (de 10 a 20 veces para el cisplatino; más de 1 000 veces para paclitaxel) y actividad biológica (p.ej. reducción del tumor, remisiones completas documentadas quirúrgicamente) de la administración regional de un número de antineoplásicos contra el cáncer de ovario. Pero, a pesar de que estos datos eran muy interesantes para la ciencia, los ensayos no probaron la superioridad de la administración por vía intraperitoneal comparada con la administración convencional por vía intravenosa.
Sin embargo, en el decenio pasado, los resultados de tres grandes ensayos clínicos aleatorizados de fase III realizados en varias instituciones han demostrado convincentemente que existe una mayor supervivencia en el cáncer de ovario avanzado con la administración por vía intraperitoneal. Los estudios han probado que la administración por esta vía del cisplatino (miembro de la clase de antineoplásicos más importante usada contra el cáncer de ovario) resulta en una mejora estadísticamente importante tanto en el tiempo de progresión de la enfermedad como en la supervivencia en general de las mujeres con cáncer de ovario avanzado. El ensayo clínico más reciente anunciado, realizado por el Gynecologic Oncology Group (Grupo de Oncología Ginecológica), reveló una mejora de 17 meses en la mediana de supervivencia con este método si se compara con la administración por vía intravenosa de los medicamentos citotóxicos.
Aún queda mucho por aprender sobre esta novedosa estrategia para el control del cáncer de ovario, como ser perfeccionar los medicamentos y las dosis y definir el mejor método de administración (p.ej. los tipos de catéteres y la mejor técnica quirúrgica para colocarlos). Importantes iniciativas de investigación clínica en muchas instituciones, con inclusión del M. D. Anderson, tratarán de determinar el uso óptimo de esta «vieja» pero muy innovadora estrategia de control, que ahora ha demonstrado que prolonga las vidas de las pacientes afectadas por este complejo cáncer.
Si desea más información sobre este tema o si tiene preguntas acerca de los tratamientos, programas o servicios del M. D. Anderson, llame a la Línea de Información (800) 392-1611 (en los Estados Unidos) o al (713) 792-3245 (en Houston y afuera de los Estados Unidos).
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