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Por la Dra. Therese B. Bevers, profesora adjunta en el Departamento de Prevención Clínica del Cáncer |
Durante muchos años, las enfermedades cardíacas fueron la principal causa de muerte entre los estadounidenses. Sin embargo, con el descenso de los fallecimientos relacionados con las enfermedades cardíacas – atribuible, al menos en parte, a mejores estrategias de prevención – el cáncer tiene ahora la dudosa distinción de ser la primera causa de muerte.
Los ensayos clínicos son críticos para ayudarnos a identificar no solo mejores tratamientos sino también estrategias preventivas. Como resultado de dos decenios de avances en la ciencia de la prevención del cáncer, nuestra capacidad para detectarlo en fases cada vez más tempranas, como ser a nivel molecular, significa que ahora podemos identificar, y hasta tratar, algunas formas precancerosas, en lugar de esperar a que la enfermedad se manifieste en toda su extensión. Los ensayos clínicos sobre prevención del cáncer nos dan la esperanza de que un día podríamos identificar el perfil de riesgo de una persona a una temprana edad y recetar estrategias individuales de reducción de riesgo que podrían prevenir el desarrollo de la enfermedad. Si queremos lograr esto, tenemos que alentar a muchas más personas a que participen en estos estudios de prevención.
Actualmente, solo el 3% de los adultos que reúnen las condiciones para participar se inscriben en un ensayo clínico, pero los médicos de atención primaria (o de cabecera) tienen un enorme poder para cambiar esta situación cuando se trata de ensayos de prevención. Ellos tienen un enorme poder de persuasión para que los pacientes participen, porque a estos les importa lo que opinan sus médicos. Los médicos son también un factor clave para que los actuales participantes cumplan con los protocolos, debido a que los pacientes necesitan el respaldo de sus médicos para enfrentar los posibles efectos secundarios y permanecer en el ensayo.
La inscripción en los ensayos clínicos sobre prevención beneficia no solo a los pacientes sino que también a los médicos de atención primaria. Estos ensayos ofrecen típicamente evaluación de riesgos para un tipo específico de cáncer, lo que permite a los pacientes y a sus médicos conocer los riesgos y opciones de control. Además, los médicos de atención primaria pueden tener la certeza de que los pacientes en ensayos clínicos son controlados muy de cerca, a menudo por expertos en la materia, por si se desarrollara la enfermedad. Por último, los médicos pueden estar seguros que los pacientes tienen acceso a las más recientes y mejores intervenciones y tratamientos de prevención – a menudo mucho antes de que estos estén disponibles comercialmente.
Se puede decir, en términos generales, que la participación en los ensayos clínicos sobre prevención es crítica si queremos reducir el número de fallecimientos relacionados con el cáncer en los Estados Unidos. Los médicos de atención primaria pueden cumplir un papel importante alentando a los pacientes a participar en estos ensayos. Dicho estímulo y la participación que tenga por resultado no solo ayudará a reducir el número de fallecimientos relacionados con el cáncer en los Estados Unidos sino que, en definitiva, nos ayudará a desarrollar maneras de eliminar el cáncer antes que se inicie.Si desea más información sobre este tema o si tiene preguntas acerca de los tratamientos, programas o servicios del M. D. Anderson, llame a la Línea de Información (800) 392-1611 (en los Estados Unidos) o al (713) 792-3245 (en Houston y afuera de los Estados Unidos).
Otros artículos en el número de junio 2005 de OncoLog:
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