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Extraído de OncoLog, septiembre 2005, Vol. 50, No. 9

En breve

Las conclusiones de los ensayos clínicos oncológicos de fase I no se publican debidamente

Los estudios oncológicos de fase I no se publican debidamente en las revistas con revisores externos, tendencia que podría, en última instancia, retrasar el progreso científico y afectar negativamente la atención médica del paciente. Éstas son las observaciones de los investigadores del M. D. Anderson en un nuevo estudio publicado en línea en el número del 22 de agosto pasado de Cancer. 

Durante el último decenio, una mejor comprensión del cáncer a nivel molecular y celular ha hecho posible el desarrollo de numerosos posibles antineoplásicos. Una excelente prueba de este progreso, explicó Luis Camacho, M.D. (profesor adjunto en el Programa de Ensayos Clínicos de Fase I del M. D. Anderson), es el aumento en diez veces del número de solicitudes de aprobación de antineoplásicos en fase de investigación clínica presentadas ante la FDA (Administración de Alimentos y Fármacos). Este número pasó de 100 productos en 1980 a más de 1 000 en 1998.

«Con todo este nuevo conocimiento, la necesidad de compartir información es de suma importancia, ahora más que nunca», dijo el Dr. Camacho, primer autor del estudio. «Nosotros, como clínicos e investigadores, tenemos la gran responsabilidad de no sólo investigar y descubrir nuevos antineoplásicos sino de divulgar nuestros descubrimientos, buenos y malos, a los médicos en general, para garantizar la seguridad y bienestar de nuestros pacientes.

«Es obvio que si un producto en fase I resulta ser muy tóxico, tenemos que asegurarnos que dicha información sea compartida con los oncólogos, para no poner en peligro a los pacientes», dijo el Dr. Camacho. «Por supuesto que si los estudios de fase I son prometedores, la publicación puede fomentar la investigación de estos posibles antineoplásicos».

En ciertos casos, dijo el Dr. Camacho, los resultados positivos en fase I pueden tener un impacto inmediato en la atención clínica. «Los estudios de fase I no son necesariamente ensayos que investigan medicamentos por primera vez en seres humanos; también pueden investigar combinaciones de medicamentos ya aprobados», añadió el doctor. «Si dichas combinaciones resultan ser relativamente no tóxicas y producen algún efecto pueden pasar a la fase II, y en casos seleccionados, ser usadas para tratar pacientes casi inmediatamente».

La «reprogramación embrionaria» podría explicar riesgo de cáncer

Los investigadores del M. D. Anderson Cancer Center podrían haber descubierto la razón por la cual algunas personas que tienen una predisposición genética a padecer cáncer hormonodependiente contraen la enfermedad en la edad adulta, mientras que otros con una susceptibilidad similar no la contraen.

En un estudio publicado en el número del 14 de junio pasado de Proceedings of the National Academy of Sciences USA, los investigadores indicaron, por primera vez, que estar expuesto a un estrógeno farmacéutico durante el desarrollo fetal puede «reprogramar» para siempre los tejidos, de manera de determinar la aparición de tumores en la edad adulta.

A pesar de que el estudio fue conducido con ratas susceptibles a tumores benignos uterinos, los investigadores indican que sus conclusiones tal vez sean relevantes para seres humanos que heredan genes defectuosos supresores de tumores, que los hacen susceptibles a varias formas de cáncer. El estudio podría explicar, por ejemplo, porque algunas mujeres que heredaron genes BRCA1 o BRCA2 defectuosos padecen cáncer en la edad adulta mientras que otras mujeres con los mismos genes no se enferman.

«El tipo de reprogramación embrionaria que observamos en este trabajo podría representar un determinante importante de riesgo en personas susceptibles genéticamente a tumores hormonodependientes, como los de útero, mama y próstata», expresó Cheryl Walker, Ph.D., investigadora principal del estudio y profesora en el Departamento de Carcinogénesis.

Aún cuando son necesarias más investigaciones para exponer los argumentos a favor de que algunos tipos de cáncer en seres humanos ocurren de la misma manera, «necesitamos abrir los ojos a la noción de que el cáncer que se contrae como adulto puede haber sido activado antes del nacimiento de dicha persona», dijo Jennifer Cook, primera autora y estudiante universitaria que trabaja con la Dra. Walker.

¿Una alternativa a las biopsias de médula ósea?

Dentro de poco, nuevos análisis permitirán a los médicos diagnosticar y controlar a los enfermos de leucemia y linfoma usando muestras de sangre. Estos análisis podrían reducir la necesidad de las incómodas biopsias de médula ósea empleadas tradicionalmente.

«Nuestras investigaciones han probado que el análisis de los elementos constitutivos de un tumor en la sangre ofrece una evaluación de la enfermedad más útil clinicamente, porque indica que está pasando en todo el cuerpo, mientras que una biopsia sólo ofrece información sobre un área específica», dijo Michael J. Keating, M.D., profesor en el Departamento de Leucemia en el M. D. Anderson Cancer Center.

Los nuevos análisis están diseñados para detectar ciertas proteínas que están expresadas en la superficie de las células tumorales. Las pruebas tratarán de encontrar las proteínas CD3, CD4, CD8, CD19, CD20, CD33 y CD52, además de DNA y RNA en el plasma sanguíneo. Quest Diagnostics está elaborando los nuevos análisis basados en las técnicas obtenidas en el M. D. Anderson.

«Los nuevos análisis de sangre nos podrían dar una manera menos dolorosa y más económica de controlar a los pacientes», dijo el Dr. Keating. «En consecuencia, los oncólogos podrán evaluar a los pacientes más frecuentemente y proporcionar un control clínico más relevante de su progreso».

Si desea más información sobre este tema o si tiene preguntas acerca de los tratamientos, programas o servicios del M. D. Anderson, llame a la Línea de Información (800) 392-1611 (en los Estados Unidos) o al (713) 792-3245 (en Houston y afuera de los Estados Unidos).

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