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Extraído de OncoLog, julio/agosto 2006, Vol. 51, No. 7/8

Cuando la médula ósea no funciona debidamente

por Dianne Witter

Foto: Drs. Elihu Estey y Jean-Pierre Issa

El Dr. Estey (dcha.) y el Dr. Jean-Pierre Issa hablan sobre la metilación del DNA en el laboratorio de éste último.

La producción de glóbulos sanguíneos puede verse obstaculizada por un número de causas, muchas de ellas menores y fáciles de remediar. Sin embargo, con el síndrome mielodisplásico (SMD) la situación es mucho más complicada y difícil de tratar. «Es una enfermedad de las células germinales de la médula ósea en las cuales las anormalidades cromosomáticas comprometen la capacidad de dichas células para madurar y convertirse en glóbulos sanguíneos funcionales», explicó el Dr. Eliu Estey. «Con el SMD la médula ósea está poblada de células inmaduras o blastos, dando lugar a la aparición de citopenias».

Como resultado, son necesarias frecuentemente transfusiones de sangre. Un número bajo de plaquetas significa que los pacientes pueden tener una hemorragia potencialmente mortal. Un número bajo de glóbulos blancos, particularmente de neutrófilos, predispone a los pacientes a infecciones oportunistas que podrían ser resistentes al tratamiento.

El curso del SMD es variable, pero es progresivo. Sin tratamiento que demore la progresión, aproximadamente las tres cuartas partes de los pacientes fallece dentro de los dos a tres años de ser diagnosticados; en la categoría de alto riesgo, el pronóstico se aproxima más a seis a doce meses. No obstante, los tratamientos actuales del SMD son mucho mejores que la atención de apoyo –el tratamiento convencional previo – y las curvas de supervivencia puede que pronto lo reflejen.

En aproximadamente el 30% de los pacientes, el SMD se convierte en leucemia mielógena aguda (LMA), expresó el Dr. Estey, razón por la cual a menudo se le ha llamado «preleucemia». «Sin embargo, esto es un nombre poco apropiado», manifestó el doctor. «El SMD puede ser, y a menudo lo es, mortal antes que aparezca la LMA, y la LMA no aparece en todos los que tienen SMD».

Señales sutiles

Las primeras señales clínicas del SMD no son destacables y por lo tanto son fáciles de pasar por alto. Las más comunes son palidez y fatiga excesiva, algunas veces acompañadas de contusiones, petequias o aumento de infecciones. La anemia es a menudo el hallazgo inicial más saliente, lo cual apenas limita el diagnóstico.

En consecuencia, el SMD frecuentemente es mal diagnosticado o no se diagnostica. No ayuda el hecho de que el SMD es fundamentalmente una enfermedad de gente mayor de 60 años. «Muchos médicos sienten que la anemia es normal con el envejecimiento», dijo el Dr. Estey. Piensa que esta creencia deja a muchas personas sin diagnosticar y tratar hasta que la enfermedad progresa.

El Dr. Estey sugiere que siempre vale la pena investigar la causa de un nivel bajo de hemoglobina. «Alguien podría tener una enfermedad importante con un nivel de hemoglobina que sea un poco bajo», expresó el doctor.

Dada la complejidad del SMD y la relativa rareza de la enfermedad, un diagnóstico definitivo requiere la derivación a un centro oncológico o a un hematólogo u oncólogo. Cuando un médico ha determinado que la anemia de un paciente no se debe a explicaciones más simples – como ser deficiencia de hierro o de vitamina B12 – otros hallazgos pueden sugerir SMD. Por ejemplo, la supresión de glóbulos blancos y/o plaquetas además de los glóbulos rojos podría indicar la presencia del SMD, al igual que anormalidades en la forma y el tamaño de los glóbulos rojos. En definitiva, el diagnóstico del SMD requiere una biopsia de la médula ósea y un análisis citogenético del tejido.

«Con el envejecimiento de la población, los médicos de familia pueden esperar ver más pacientes con SMD», dijo el Dr. Estey. «Se considera una enfermedad rara, pero es probablemente el subtipo más común de leucemia, con casi 13 000 casos diagnosticados anualmente».

Irónicamente, el hecho de que más gente sobreviva al cáncer hoy más que nunca ha contribuido también al aumento en la incidencia de SMD: la quimioterapia y la radioterapia pueden dañar la médula ósea y conducir al SMD en algunos pacientes.

Si desea más información sobre este tema o si tiene preguntas acerca de los tratamientos, programas o servicios del M. D. Anderson, llame a la Línea de Información (800) 392-1611 (en los Estados Unidos) o al (713) 792-3245 (en Houston y afuera de los Estados Unidos).

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