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Extraído de OncoLog, septiembre 2006, Vol. 51, No. 9

En breve

Una combinación de medicamentos es prometedora para el cáncer de próstata metastásico

Los científicos del M. D. Anderson habían demostrado previamente que el uso de una combinación de imatinib (Gleevec) y paclitaxel (Taxol), para bloquear los receptores de los factores de crecimiento plaquetarios (PDGF-R, por su sigla en inglés) en un modelo con ratones extremadamente resistente al tratamiento del cáncer de próstata metastásico, reducía eficazmente el tamaño de los tumores y cortaba la incidencia de la metástasis. En un estudio de seguimiento, publicado en el número del 7 de junio del Journal of the National Cancer Institute, los investigadores examinaron si la combinación de fármacos actuaba atacando las células tumorales o los vasos sanguíneos relacionados con el tumor. Los científicos hallaron que el blanco de imatinib y de la quimioterapia eran las células endoteliales asociadas con el tumor, en lugar de las células tumorales.

Cuando se administraba una combinación de imatinib y paclitaxel a ratones con una forma  de cáncer de próstata resistente a la politerapia, la incidencia de las metástasis óseas y el tamaño de lo tumores se reducían significativamente. Se hallaron tumores en sólo 4 de los 18 ratones tratados con la combinación, el peso medio de los tumores era de un décimo de gramo y el cáncer se había diseminado a los ganglios linfáticos en tres ratones. En comparación, los tumores crecieron en los 19 ratones del grupo de control, el peso medio de los tumores era de 1.3 gramos y había afectación de los ganglios linfáticos. 

Isaiah J. Fidler, Ph.D., director del Departamento de Biología del Cáncer y director del Centro de Investigaciones de Metástasis en el M. D. Anderson, y sus colegas demostraron que imatinib inhibía la fosforilación de los PDGF-R en las células endoteliales asociadas con el tumor, sensibilizándolas a la apoptosis mediada por la quimioterapia. La muerte de las células de los vasos sanguíneos producía la muerte de las células tumorales circundantes. El Dr. Fidler manifestó que estos hallazgos son un ejemplo vibrante de la hipótesis de la «semilla y el terreno» en la metástasis: cuando las células metastásicas entran en el torrente sanguíneo, la mayoría de ellas muere rápidamente, y las que sobreviven lo hacen porque encuentran un microentorno propicio para su crecimiento. Para el cáncer de próstata eso significa los huesos. «Aquí, atacamos a las mismas células endoteliales, y al eliminar la vasculatura evitamos la supervivencia de las células tumorales», explicó el doctor.

Teniendo como base estos prometedores resultados de laboratorio, los investigadores del M. D. Anderson están conduciendo actualmente un ensayo clínico de fase II de imatinib y docetaxel (que pertenece a la misma familia de medicamentos que paclitaxel) en el cáncer de próstata hormono-independiente.

El estrés crónico promueve el crecimiento de los tumores ováricos

Muchas personas creen que existe una conexión entre elevados niveles de estrés y el cáncer, pero hasta el momento ha habido poca prueba científica de que sea así. En el número de agosto de Nature Medicine, los investigadores del M. D. Anderson mostraron la primera conexión medible entre el estrés psicológico y los procesos  biológicos que promueven el crecimiento y la diseminación de los tumores ováricos.

Cuando los investigadores indujeron estrés crónico en los ratones con cáncer ovárico, los tumores crecieron y se diseminaron más rápidamente. «Este estudio ofrece una nueva manera de comprender cómo el estrés crónico y los factores estresantes impulsan el crecimiento tumoral», manifestó el Dr. Anil Sood, profesor de oncología ginecológica y biología del cáncer, y director de investigación del cáncer ovárico.

«El concepto de que los receptores de las hormonas del estrés impulsan directamente el crecimiento tumoral es muy nuevo», expresó el Dr. Sood, autor principal del estudio. «No se sabía mucho sobre la frecuencia con que estos receptores están expresados en el cáncer, y lo que es más importante, si tenían alguna importancia funcional. Nuestra investigación abre una nueva área de investigación».

Las investigaciones comenzaron cuando el Dr. Sood y su colega Susan Lutgendorf hallaron una asociación entre las pacientes con cáncer de ovario con elevados niveles de estrés en sus vidas y un incremento en el receptor β2 adrenérgico que estimula el crecimiento de vasos sanguíneos en los tumores. Por el contrario, los pacientes con mayor apoyo social en sus vidas presentaban niveles más bajos de este factor. El Dr. Sood se preguntaba si las hormonas asociadas con el estrés crónico podrían afectar el crecimiento del cáncer.

El equipo del Dr. Sood desarrolló un modelo del cáncer ovárico con ratones a fin de estudiar la conexión. Los investigadores encerraron a los ratones en un espacio pequeño durante cero, dos o seis horas al día, lo cual provocó que los ratones produjeran las mismas hormonas del estrés que producen los seres humanos bajo situaciones estresantes.

El Dr. Sood y sus colegas hallaron que, sorprendentemente, las células cancerosas producen receptores para estas hormonas en sus superficies y que cuando estos receptores son activados ponen en movimiento una cadena de acontecimientos que conducen a la angiogénesis, permitiendo que los tumores crezcan y se diseminen más rápidamente.

Después de tres semanas, los investigadores midieron el número y el tamaño de los tumores. El número de tumores era 2.5 veces mayor en los ratones que habían estado en el grupo expuesto a 2 horas de estrés y 3.6 veces mayor en el grupo expuesto a 6 horas de estrés en comparación con los ratones sin estrés. Además, el crecimiento de los tumores quedó confinado en los ratones sin estrés, pero se había diseminado al hígado o al bazo en la mitad de los ratones estresados.

Los investigadores también hallaron que cuando bloqueaban los receptores de las hormonas del estrés usando el bloqueante adrenérgico r propanolol también detenían los efectos negativos del estrés sobre el crecimiento tumoral. «El medicamento neutralizó el efecto del estrés sobre el crecimiento tumoral», dijo el Dr. Sood.

«Se ha demostrado que los bloqueantes adrenérgicos ß protegen contra las cardiopatías», expresó el doctor. «Nadie ha estudiado los efectos de ellos sobre el estrés crónico con respecto al cáncer en los seres humanos. Actualmente, hay mucho interés en esta área donde se combinan las intervenciones en el comportamiento para reducir el estrés, además de contemplar el uso de estos bloqueantes en los pacientes con cáncer».

Si desea más información sobre este tema o si tiene preguntas acerca de los tratamientos, programas o servicios del M. D. Anderson, llame a la Línea de Información (800) 392-1611 (en los Estados Unidos) o al (713) 792-3245 (en Houston y afuera de los Estados Unidos).

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