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Se hacen buenos progresos en el tratamiento del cáncer de esófagopor Don Norwood
En marzo de 2006, el cáncer de esófago se convirtió en un tema de plena actualidad en Texas cuando la ex gobernadora Ann Richards anunció que padecía la enfermedad y que recibiría tratamiento en el M. D. Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas. Cuando la Sra. Richards falleció a consecuencia de la enfermedad sólo seis meses después, los hechos concretos relativos a la alta tasa de mortalidad del cáncer de esófago entraron en foco. El National Cancer Institute (Instituto Nacional del Cáncer) predijo que en 2006 se diagnosticarían cerca de 14 550 nuevos casos de esta enfermedad y que 13 770 pacientes morirían ese mismo año, significando que el cáncer de esófago es uno de los tipos de cáncer más letales. A pesar de que el pronóstico sigue siendo sombrío, los avances en tratamiento han contribuido al logro de importantes mejoras, tanto en las tasas de supervivencia como en la supervivencia de los pacientes desde 1970. El M. D. Anderson Cancer Center ha contribuido a dichas mejoras, en cuanto que un equipo multidisciplinario de cirujanos, oncólogos, radiólogos y profesionales de ciencia básica han avanzado a pasos gigantes en el tratamiento de esta enfermedad. «Aquí en el M. D. Anderson ponemos énfasis en un método multimodal y multidisciplinario», expresó el Dr. Wayne Hofstetter, director del Programa de Cirugía Esofágica y profesor adjunto en el Departamento de Cirugía Torácica y Cardiovascular. «Hemos estado a la vanguardia de este enfoque durante los últimos 15 años. Creemos realmente en el enfoque multidisciplinario, porque hemos podido lograr una resección completa en un número de pacientes significativamente mayor mediante una combinación prudente de quimioterapia, radioterapia y cirugía». Importantes mejoras en las tasas de supervivencia y la duración de supervivencia Las cifras de un importante estudio de 30 años de duración realizado en el M. D. Anderson corroboran la afirmación del Dr. Hofstetter. En ese estudio, el Dr. Stephen Swisher, profesor en el Departamento de Cirugía Torácica y Cardiovascular y ex director del Programa de Cirugía Esofágica, estudió a los pacientes que fueron operados de cáncer de esófago desde 1970 a 2001. A medida que las técnicas quirúrgicas mejoraron durante ese período de 30 años, la tasa de supervivencia a 3 años aumentó del 27% al 46%. Asimismo, la supervivencia media aumentó de 17 a 34 meses. Por último, la tasa de resección completa aumentó del 76% al 95%. Estos números increíbles reflejan no sólo una mejor selección de candidatos para ser operados sino también los avances constantes en los tratamientos contra el cáncer de esófago en el M. D. Anderson. Específicante, reflejan el efecto del trabajo en equipo entre las distintas disciplinas sobre los resultados de los tratamientos. «Lo que ofrecemos aquí, que no es ofrecido necesariamente en otros lugares, son las modalidades innovadoras de quimioterapia y radioterapia en combinación con la cirugía», dijo el Dr. Hofstetter. «En términos de tratamientos quirúrgicos hemos desarrollado modalidades de operar más seguras. Tenemos tasas de mortalidad increíblemente bajas del 2% al 4%, aún en pacientes que han sido tratados con quimioterapia y radiación. Muchos centros oncológicos no operan después de la administración de quimioterapia o radiación porque lo consideran demasiado difícil o riesgoso. La quimioterapia preoperatoria y la radioterapia pueden complicar la cirugía, pero hemos podido compensarlo con la experiencia que se tiene cuando se es un centro de gran volumen en cirugía y atención perioperatoria». Otro desarrollo importante ha sido la apertura del Centro de Terapia con Protones en septiembre de 2006, que le brinda a los pacientes con cáncer de esófago opciones de tratamiento ofrecidas en pocos lugares. De hecho, el primer paciente en recibir tratamiento con haces de protones contra un cáncer de esófago lo hizo en el M. D. Anderson. Según el Dr. Hofstetter, los haces de protones afectan menos tejidos normales que otros tipos de haces, permitiendo que los oncólogos radioterápicos administren dosis más elevadas a los tumores y minimicen los efectos secundarios a los tejidos sanos vecinos. Los ensayos actuales deberían ayudar a evaluar cómo esta técnica cubre las expectativas y agregar al caudal de experiencia de los oncólogos que usan haces de protones contra el cáncer de esófago. Una enfermedad insidiosa Sin embargo, la pregunta sigue siendo ¿por qué este cáncer es tan letal? El hecho es que el cáncer de esófago es una enfermedad muy insidiosa. Cuando aparecen los síntomas, el tumor primario ya está en un estadio avanzado local o regionalmente; por esta razón, el paciente a menudo no es un candidato para ser operado. El Dr. Hofstetter lo comparó con el cáncer de páncreas y de pulmón, los cuales son considerados «asesinos silenciosos». «El cáncer de esófago frecuentemente no se hace evidente hasta que produce síntomas», dijo el Dr. Hofstetter. «El paciente puede tener dificultad para deglutir. Puede tener sangrados, anemia, materias fecales negras y dolor. Cuando estos síntomas aparecen, el tumor ya está, por lo general, avanzado localmente». El Dr. Hofstetter usa una analogía para explicar a sus pacientes la magnitud del cáncer de esófago. Compara la pared del esófago con la pared en una casa. Las lesiones superficiales ocurren en la «pintura» de la pared y se curan fácilmente quitando esta capa y posiblemente el cartón yeso. Sin embargo, las lesiones más avanzadas atraviesan estas capas e invaden los nervios, el sistema linfático y los vasos sanguíneos. «La lesión entonces tiene acceso a esas vías, y una vez que se ha metastatizado, se convierte casi imposible de curar», dijo el Dr. Hofstetter. «Para usar la analogía con la casa, si la lesión es sólo local, en la pared, o si recién se ha metido en los postes sin invadir las tuberías y los circuitos eléctricos de toda la casa, entonces puedo quitar esa pared y tener todavía una posibilidad de cura». Entender los factores de riesgo De los dos tipos de cáncer de esófago (carcinoma escamoso y adenocarcinoma), el carcinoma escamoso está asociado fundamentalmente con la ingestión de carcinógenos, en particular de tabaco y alcohol, mientras que el adenocarcinoma está asociado con el reflujo gastroesofágico (GERD, por su sigla en inglés) y el síndrome de Barrett. Por este motivo, las personas que se encuentran en una de las categorías de riesgo son las principales candidatas para someterse a un examen de detección precoz mediante una evaluación endoscópica del esófago. El adenocarcinoma es la forma prevalente de carcinoma esofágico en los Estados Unidos. Sin embargo, el Dr. Hofstetter observó que no todos los que padecen de adenocarcinoma esofágico encajan en el perfil típico: de mediana edad, blanco, hombre, con sobrepeso y antecedentes de GERD. Eso plantea el siguiente problema relativo al cáncer de esófago: determinar exactamente quién corre riesgos. «No hay duda que existe un componente biológico, y tiene que haber alguna manera de que podamos filtrar específicamente a aquellos que presentan mayores riesgos», dijo el Dr. Hofstetter. «Los exámenes de detección precoz se basan en parte en la probabilidad de ocurrencia de la enfermedad en la comunidad, pero con sólo 15 000 nuevos casos de cáncer de esófago en el país cada año, no es económico examinar a toda la población. Es algo en lo que siempre estamos trabajando: la identificación de los mejores candidatos para la detección precoz. «Lo que estamos estudiando con relación al cáncer en sus estadios iniciales implica la vigilancia y el seguimiento de las personas que tienen los marcadores del cáncer de esófago. Hay muchas personas, tanto en ciencia básica como en la clínica en el M. D. Anderson, que están tratando de hallar la manera de detectar la enfermedad mucho antes». Cuidados paliativos Otra área importante es la de preservar y aún mejorar la calidad de vida. Los síntomas más comunes del cáncer de esófago son problemas de deglución y la consiguiente pérdida de peso. Los esfuerzos multidisciplinarios en el M. D. Anderson también logran resultados en esta área, dando como resultado una mejor nutrición y comodidad para los pacientes. «Contamos con un muy buen programa de cuidados paliativos para los pacientes», dijo el Dr. Hofstetter. «La quimioterapia es muy buena para abrir el esófago, permitiendo que los pacientes puedan deglutir y conservar su peso de una mejor manera. También tenemos maneras mecánicas para abrir el esófago mediante el uso de implantes, ablaciones y otros medios. «Una manera quirúrgica de paliación es la aplicación de una sonda de alimentación por yeyunostomía. La mayoría de las veces, cuando vemos a los pacientes por primera vez, no pueden deglutir y pierden mucho peso. La persona típica en los Estados Unidos tiene un poco de sobrepeso y puede perder 15, 20 o 25 libras, pero esto no se aplica a todos. Cuando los pacientes siguen perdiendo peso su nutrición se deteriora y ya no pueden combatir el cáncer. Una mala nutrición es equivalente a una vida más corta. Por lo tanto, quirúrgicamente, introducimos una sonda de alimentación para que puedan continuar con el tratamiento o los cuidados paliativos, lo cual puede ayudar a mantener la nutrición por el resto de sus vidas». El tratamiento y la detección precoz del cáncer de esófago siguen siendo prioridades importantes en el M. D. Anderson. Esto es evidente por los crecientes esfuerzos multidisciplinarios que tienen el objetivo de reducir la mortalidad de esta enfermedad llamativa.Si desea más información sobre este tema o si tiene preguntas acerca de los tratamientos, programas o servicios del M. D. Anderson, llame a la Línea de Información (800) 392-1611 (en los Estados Unidos) o al (713) 792-3245 (en Houston y afuera de los Estados Unidos). Otros artículos en el número de enero 2007 de OncoLog:
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