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Extraído de OncoLog, julio/agosto 2007, Vol. 52, No. 7-8

Cómo aprovechar al máximo el poder de los protones

por Dianne C. Witter

Foto: Sala de tratamiento

En la sala de tratamientos, se puede hacer girar un soporte de gran tamaño similar a una rueda alrededor del paciente para dirigir el rayo de protones en forma precisa.

Los protones aceleran casi a la velocidad de la luz mientras vuelan a través de una cámara de vacío, guiados por imanes poderosos. Cerca del final del viaje, el sistema de distribución de rayos le da forma al haz de protón de manera que libere su radiación precisamente en las dimensiones del tumor del paciente. Estas partículas subatómicas luego reducen la velocidad y se detienen en su objetivo, depositando su energía dentro del tejido maligno y dejando los tejidos adyacentes ilesos.

El paciente no siente nada, y aun así, en 20 minutos una exploración con tomografía por emisión de positrones le permitirá al médico comenzar a ver cómo mueren las células cancerígenas.

Resulta ser que el atractivo de la terapia de protones no es el tipo de radiación que libera, sino su aplicación precisa.

Considere el tamaño de la “C” al comienzo de esta oración. Ese es el tamaño de la especificidad con la que se puede dirigir el rayo de protones a un objetivo. Cuando se está hablando de un tumor maligno anidado entre nervios importantes y tejidos humanos sensibles, esa puntería exacta cobra una significación enorme.

«Los rayos de protones pueden ajustarse a las dimensiones exactas de un tumor y ser liberados directamente hacia él sin dañar los órganos o tejidos circundantes», explicó el Dr. James Cox, jefe de la Sección de Oncología Radioterápica y director médico del Centro de Terapia con Protones en el M. D. Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas. Debido a que la radiación no se desvía a los tejidos sanos, los pacientes experimentan menos efectos colaterales y tienen menos probabilidades de sufrir complicaciones a largo plazo.

La radiación proveniente de protones causa el mismo efecto en el tejido tumoral que el de los rayos X tradicionalmente usados en la radioterapia, pero con un sistema de aplicación más avanzado, explicó el Dr. Cox. «Mientras que los rayos X atraviesan todo el cuerpo, afectando cualquier tejido a su paso, los rayos de protones tienen una dosis de entrada muy baja y no tienen dosis de salida: los protones se detienen cuando llegan al objetivo definido y liberan la radiación», dijo el doctor.

Mientras que la aplicación de radiación mediante un haz de protón es una técnica avanzada disponible sólo en algunos centros de terapia con protones hospitalarios en el país, el Dr. Cox señala que en realidad la terapia con protones se ha estado utilizando desde hace algún tiempo.

«Frecuentemente, la gente supone que la terapia con protones es experimental», explico el experto. «Quieren saber si es segura y eficaz. Por lo general se sorprenden al descubrir que la terapia con protones ha sido utilizada con propósitos medicinales durante más de 50 años y que ha sido aprobada por la Administración de Alimentos y Fármacos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) para el tratamiento de cáncer desde 1988». Más recientemente, los avances en la tecnología de diagnóstico por imágenes han expandido de manera significativa las aplicaciones potenciales para la terapia con protones.

El tratamiento para el cáncer ha sido durante mucho tiempo un acto de malabarismo peligroso para determinar la manera de aplicar los suficientes químicos tóxicos o radiación como para destruir en forma eficaz un tumor sin causar daño sustancial al paciente, o incluso la muerte. Como las terapias dirigidas hacia objetivos moleculares, la terapia con protones representa un importante salto hacia adelante en nuestra capacidad de acabar con el cáncer sin dañar al paciente.

Foto: Un compensador de acrílico

Un compensador de acrílico transparente le da forma al rayo de protones a fin de que coincida con la parte posterior del tumor, permitiendo que la radiación se ajuste al objetivo.

El Dr. Cox advierte que la terapia con protones es más apropiada para algunos tipos de tumores que para otros, y es esencial que se realice una selección cuidadosa de los candidatos para el éxito del tratamiento. En algunos tipos de cáncer es preferible la más amplia penetración de los rayos X: en el cáncer de mama, por ejemplo, es beneficioso que la radiación atraviese toda la mama a fin de eliminar cualquier célula cancerígena dispersa, observó el doctor. La terapia con protones tampoco es necesaria si los tumores son especialmente sensibles a la radiación o si no se requieren altas dosis de ella. La terapia de radiación convencional sigue siendo un tratamiento para el cáncer importante y comprobado y con frecuencia será el tratamiento preferido, especialmente dada la disponibilidad limitada de terapia con protones en el país.

La terapia con protones es óptima para ciertos tumores sólidos localizados, con límites bien definidos, incluyendo los de próstata, ojo, pulmón, cerebro, cabeza y cuello (ver recuadro a la derecha). Los principales candidatos para la terapia con protones son los pacientes que necesitan una dosis más elevada de radiación de la que sería segura con los rayos X o pacientes con tumores malignos próximos a estructuras vitales.

La cuestión acerca de exactamente cuales pacientes se beneficiarán más en última instancia con la terapia con protones aún se está considerando en ensayos clínicos realizados en el Centro de Terapia con Protones. El Centro tiene en la actualidad 6 ensayos clínicos en marcha y otros 25 aproximadamente en planificación. Los ensayos recogen datos sobre eficacia y toxicidad, y evalúan formas de aumentar la eficacia de la terapia con protones, tal como aplicarla en combinación con otros tratamientos.

El Dr. Cox describió un estudio en marcha sobre calidad de vida realizado en pacientes con cáncer de próstata sometidos a terapia con protones. «Es muy temprano para saber si la terapia con protones mejorará la supervivencia, pero hemos apreciado una ausencia sorprendente de los efectos agudos observados por lo general con los rayos X», dijo el doctor. «Mantener funciones como el control de la vejiga y la capacidad eréctil después del tratamiento puede tener un importante efecto en la calidad de vida de un hombre».

Este médico cree que la terapia con protones es particularmente prometedora para el cáncer de pulmón. En un análisis de pacientes tratados por cáncer de pulmón no microcítico, publicado en el número de julio de 2006 del International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics, el Dr. Cox y sus colegas encontraron que, incluso con dosis escalonadas, el tratamiento con protones redujo en forma significativa la radiación al tejido pulmonar sano, el esófago, la columna vertebral y el corazón, en comparación con los rayos X aplicados en dosis estándares. Basado en estos hallazgos, el grupo planteó la hipótesis de que la terapia con protones con dosis escalonada podría tener como resultado una mayor supervivencia sin aumento de toxicidad. Actualmente se están llevando a cabo estudios en el Centro de Terapia con Protones para evaluar estas y otras cuestiones.

«Una de las áreas clave en la investigación de la terapia con protones en este preciso momento es su combinación con quimioterapia u otros agentes para lograr un efecto sinérgico», señaló el Dr. Cox. «Es una enorme área relativamente inexplorada y con un gran potencial. Estamos investigando esto ahora mismo en ensayos clínicos: la disminución de la toxicidad al aplicar radiación con protones nos permite suministrar dosis más altas tanto de radiación como de quimioterapia de lo que es normalmente posible con quimiorradiación».

«Hasta el momento (los estudios aún están en marcha) hemos aplicado radiación con protones en dosis un 15% más altas de lo que se puede con las combinaciones de rayos X /quimioterapia; y los efectos colaterales agudos, especialmente los esofágicos, han sido mucho menores o inexistentes», destacó el Dr. Cox. «Esta es un área apasionante porque, potencialmente, las remisiones y los índices de supervivencia también aumentarán. Esto constituye, en mi opinión, la promesa real de la terapia con protones».

¿Quién se beneficia de la terapia con protones?

Los pacientes pediátricos: Debido a sus células de rápido crecimiento, y que por ende se dañan fácilmente, los niños son más sensibles que los adultos a los efectos adversos de la radiación. Porque minimiza la cantidad de tejido sano expuesto a los rayos, la terapia con protones es la forma ideal de radiación para muchos niños.

Los pacientes con cáncer de pulmón: Especialmente en pacientes con muy poca función pulmonar, es un desafío principal para los oncólogos especialistas en radiación salvar la mayor cantidad de tejido pulmonar normal posible. Los estudios en curso sugieren que la terapia con protones puede ser una alternativa más eficaz.

Los pacientes con cáncer de cabeza, cuello y cerebro: El tratamiento de tumores en la cabeza, el cuello y el cerebro casi siempre incluye radioterapia. Con la terapia con protones se pueden suministrar altas dosis de radiación sin aumentar la toxicidad a importantes estructuras cercanas. Por ejemplo, para tumores intracraneales cerca del tronco cerebral, una boquilla de exploración con un rayo tipo lápiz suministrará un haz extremadamente estrecho de protones, dejando intacto el delicado tejido del tronco cerebral.

Los pacientes con cáncer de próstata: Alrededor del 65% de todos los pacientes con cáncer de próstata pueden ser tratados con una dosis elevada de terapia con protones, lo que resguarda el recto y la vejiga y deja intactas las funciones tanto urológicas como sexuales.

Los pacientes con cáncer de ojo: La eficacia de la terapia con protones en el tratamiento de cáncer se demostró por primera vez en el melanoma ocular. El control del haz de protón permite a los médicos tratar con éxito el cáncer de ojo mientras se preservan los ojos así como la vista del paciente.

Si desea más información sobre este tema o si tiene preguntas acerca de los tratamientos, programas o servicios del M. D. Anderson, llame a la Línea de Información (800) 392-1611 (en los Estados Unidos) o al (713) 792-3245 (en Houston y afuera de los Estados Unidos).

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