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Extraído de OncoLog, noviembre-diciembre 2011, Vol. 56, Nros. 11-12

Exploración de causas y tratamientos de la neuropatía en pacientes con cáncer

Por Zach Bohannan y Bryan Tutt

En algunos pacientes, los efectos secundarios más preocupantes del tratamiento del cáncer incluyen el síndrome de neuropatía crónica por quimioterapia, en el que el hormigueo, el entumecimiento y el dolor en manos y pies persisten mucho tiempo después de finalizado el tratamiento.

Los investigadores en el MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas, están realizando estudios clínicos y preclínicos para explorar las causas específicas y los tratamientos para este síndrome debilitante.

Charles Cleeland, Ph.D., profesor y director del Departamento de Investigación de Síntomas en MD Anderson, dijo: “Si logramos comprender el mecanismo subyacente de este dolor, podríamos reemplazar los opiáceos utilizados para su tratamiento por terapias más específicas”.

El alcance del problema

El síndrome de neuropatía crónica por quimioterapia se define como una neuropatía que persiste durante al menos 3 meses después de completar la terapia. “Hasta ahora, nuestros estudios solo han realizado un seguimiento de los pacientes durante 1 año una vez finalizado el tratamiento, pero la neuropatía crónica puede ser permanente”, dijo Patrick Dougherty, Ph.D., profesor del Departamento de Medicina del Dolor.

Fotos: Hervy Myers realiza la prueba para detectar neuropatía durante una visita de seguimiento
Hervy Myers, cuyo mieloma múltiple ha estado en remisión desde febrero de 2011, realiza la prueba para detectar neuropatía durante una visita de seguimiento. El Sr. Myers realizó las pruebas de destreza manual (A) y temperatura de la piel (B). Luego, realizó pruebas sensoriales cuantitativas con una aguja roma y varias pesas para medir la respuesta al dolor agudo (C), con filamentos de Von Frey para evaluar el sentido del tacto (D), y con un estimulador térmico para medir la capacidad de sentir cambios de temperatura (E).

El Dr. Dougherty señaló que los estudios prospectivos del departamento han demostrado que el 60% de los pacientes en tratamiento con quimioterapia desarrollan al menos un leve hormigueo o entumecimiento durante las primeras tres rondas de tratamiento. De ese 60%, cerca de la mitad también desarrolla dolor, y la mitad de estos presentan dolor constante. “Cerca del 15% de los pacientes en tratamiento con quimioterapia tienen dolor crónico”, dijo.

Los taxanos, los medicamentos con platino y los inhibidores de la proteasoma son los agentes que tienen mayor probabilidad de provocar neuropatía crónica, y todos causan neuropatías similares. El Dr. Dougherty indicó que los pacientes describen el dolor como una sensación de ardor intenso en los dedos de las manos y los pies, que luego se transforma en entumecimiento u hormigueo en las palmas de las manos y las plantas de los pies, y que se detiene a la altura de las muñecas y los tobillos.

La neuropatía de manos y pies también puede estar acompañada de carotenosis de las uñas, uñas quebradas, hinchazón de los dedos de las manos y los pies, o incluso gangrena. Los pacientes con neuropatía crónica suelen tener temperaturas dérmicas anormales (30°C aproximadamente) en las áreas doloridas. “Esto sugiere que el dolor puede tener un componente microvascular”, dijo el Dr. Dougherty.

Posibles causas

La temperatura de la piel es una de las numerosas mediciones que se toman al comienzo del estudio, durante la terapia y una vez completada la terapia en estudios prospectivos, con el fin de caracterizar las propiedades psicosociales de la neuropatía. Otras evaluaciones son los cuestionarios para pacientes, las pruebas de destreza manual y las pruebas sensoriales cuantitativas (QST, por sus siglas en inglés).

Las QST determinan qué tipos de fibras nerviosas están afectadas por la neuropatía. Se utilizan filamentos de Von Frey de distintos grosores para evaluar el sentido del tacto del paciente, y una reducción en la cual indicaría daños en las fibras nerviosas Ab. También se utilizan agujas romas y pesas para medir los cambios en la habilidad del paciente para sentir dolor agudo, lo que indicaría daños a las fibras Aδ. Asimismo, las mediciones de la habilidad del paciente para percibir calor o frío evalúan el daño a las fibras C.

Los resultados de las pruebas QST han demostrado que existe una relación entre el dolor crónico relacionado con el cáncer y los cambios en la función nerviosa. “Los pacientes con dolor crónico en las manos y los pies también tienen afectada la función nerviosa, lo cual resulta en una pérdida sensorial”, dijo el Dr. Dougherty. Para comprender mejor esta relación, se han realizado estudios prospectivos en muestras de biopsias de piel tomadas antes, durante y después del tratamiento del cáncer. Estas biopsias revelaron una pérdida de fibras nerviosas de la epidermis, en las áreas donde los pacientes tuvieron neuropatía.

El Dr. Dougherty indicó que estos estudios también revelaron cantidades variadas de fibras nerviosas en las muestras de referencia. “Los pacientes no solo tienen distintos recuentos nerviosos de referencia, sino que el proceso de la enfermedad en sí mismo parece dirigir la neuropatía”, afirma. Los pacientes con bajos recuentos de fibras nerviosas antes de la terapia suelen tener neuropatía durante y después del tratamiento, y se están planificando estudios para determinar el valor predictivo de los recuentos de fibras nerviosas. “Es intrigante que podamos determinar de una manera prospectiva quién está en riesgo de sufrir neuropatía con solo contar estas fibras nerviosas”, dijo el Dr. Dougherty.

En estudios preclínicos, los investigadores están tratando de identificar los promotores específicos de la pérdida de fibra nerviosa. “Mi sospecha es que hay una respuesta inflamatoria en el ganglio de la raíz dorsal que modifica el comportamiento de las fibras; no es que retractan sus extremos, sino que no logran extenderlos cuando se forman nuevas capas de piel”, dijo el Dr. Dougherty. “Hemos visto que las interacciones entre las neuronas en el ganglio de la raíz dorsal cambian durante la quimioterapia. Aún estamos tratando de comprender si esto está relacionado con la imposibilidad de reextender las fibras nerviosas”.

El control de la neuropatía

Los tratamientos habituales para la neuropatía crónica son la terapia física y ocupacional, cremas analgésicas, medicamentos antiinflamatorios no esteroides, y opiáceos como la morfina, la oxicodona y el fentanilo. Aunque en cierta medida alivian los síntomas, actualmente no se conoce ningún tratamiento para revertir o prevenir la neuropatía.

Los estudios clínicos en curso en MD Anderson están probando el uso de minociclina para proteger las fibras nerviosas durante la quimioterapia, la radioterapia, o ambas. El Dr. Dougherty afirmó que MD Anderson es la única institución que está estudiando la minociclina, pero que otras instituciones están estudiando antioxidantes y otros compuestos dirigidos al proceso inflamatorio de distintas maneras con el fin de mitigar los efectos secundarios de la quimioterapia.

Además de la neuropatía, la inflamación está relacionada con otros síntomas, como la depresión y la fatiga. Por lo tanto, la investigación de las causas y el tratamiento de un síntoma podrían echar luz sobre otros síntomas del cáncer y sus tratamientos.

“Sabemos cómo tratar algunos síntomas, pero el objetivo de los investigadores es poder tratar algún día la biología subyacente”, dijo el Dr. Cleeland. A fin de alcanzar este objetivo, Cleeland y otros médicos de MD Anderson están evaluando la creación de un centro multidisciplinario para manejar las toxicidades y los síntomas que resultan del tratamiento del cáncer y de la enfermedad misma.

Para obtener mayor información, comuníquese con el Dr. Charles Cleeland al 713-745-3470 o Dr. Patrick Dougherty al 713-745-0438.

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