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Extraído de OncoLog, marzo 2011, Vol. 56, Nro. 3

Evaluar y tratar los efectos biológicos del estrés en los pacientes con cáncer

Por Joe Munch

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En un estudio realizado en ratones que fueron inyectados con células de carcinoma de ovario humano, los ratones que recibieron 2 o 6 horas de estrés diario durante 21 días presentaron un aumento significativo del peso medio del tumor y de la cantidad de nódulos tumorales que los ratones que no recibieron estrés. Fuente: Thaker PH, Han LY, Kamat AA, y otros. Nat Med 2006;12(8):939–944.
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El estrés ha estado vinculado con la progresión del cáncer durante mucho tiempo. Pero aún no se conocen completamente los mecanismos precisos por los cuales el estrés tiene influencia sobre el tumor.

En el MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas, investigadores están trabajando para comprender mejor el rol del estrés en los pacientes con cáncer para reducir su influencia negativa.

Estrés crónico

«Cuando la gente habla sobre el estrés, por lo general, en realidad están hablando sobre un estímulo estresante; esto significa un evento que es desafiante, dañino o que representa una pérdida, un evento que es abrumador para el individuo en relación con los recursos disponibles para manejar la situación», dijo el Dr. Lorenzo Cohen, profesor del Departamento de  Ciencias de la Conducta y director del Programa de Medicina Integradora del MD Anderson. «Pero  el evento en sí no es estrés; la interpretación de una persona y luego la respuesta biológica, psicológica y conductual con respecto a ese evento es estrés».

De acuerdo con el Dr. Anil Sood, profesor del Departamento de Oncología Ginecológica y del Departamento de Biología del Cáncer en el MD Anderson, tener cierto grado de estrés no es necesariamente algo malo. «Episodios periódicos de estrés en realidad mejoran la capacidad de adaptación y la cognición, la habilidad de actuar y el sistema inmunitario», dijo él.

Sin embargo, cuando el estrés se vuelve crónico, puede provocar un efecto general negativo en el cuerpo. El estrés crónico —la clase de estrés que puede surgir del diagnóstico de cáncer o del cuidado de un miembro de la familia con una enfermedad debilitante tal como el Alzheimer—se define mayormente por la percepción del individuo de que la situación es perpetua e incontrolable y en menor medida por la clase de estímulo estresante o su duración. «En el estrés crónico, básicamente no existe un final a la vista», dijo el Dr. Sood.

Los efectos perjudiciales del estrés crónico son muchos. «Independientemente del evento incitador, el estrés crónico crea un efecto biológico profundo y relativamente uniforme sobre cada sistema del cuerpo, literalmente profundo como para afectar el modo de funcionamiento de los cromosomas”, dijo el Dr. Cohen.

Estrés y cáncer

La investigación sobre el estrés y el cáncer está recién en sus inicios. No se ha comprobado que el estrés inicie el cáncer; sin embargo, existen pruebas suficientes que indican que el estrés crónico puede activar ciertas vías de señalización que pueden promover el crecimiento, la progresión y metástasis del tumor. Pero aún no se sabe exactamente qué vías participan. Si se pueden identificar las vías específicas —una hazaña complicada dado que el cáncer no es una sola enfermedad—se puede aplicar un tratamiento dirigido para frenar los efectos del estrés.

La mayoría de los estudios sobre el estrés en los pacientes con cáncer han estado centrados en la relación entre el estrés y el sistema inmunitario. En lugar de simplemente debilitar todo el sistema inmunitario, como se creía años atrás, el estrés crónico en realidad desregula el sistema inmunitario mediante la supresión de los procesos inmunológicos que protegen el cuerpo frente a virus y malignidad (por ejemplo inmunidad celular) y la promoción de los procesos que hacen que el cuerpo sea vulnerable a las enfermedades autoinmunes y la progresión del cáncer (por ejemplo producción de citocina tipo II).

En otras palabras, dijo el Dr. Sood, «En un entorno de estrés crónico, la balanza del sistema inmunitario se inclina más hacia el crecimiento del tumor».

El estrés crónico provoca dos respuestas hormonales importantes, cada una de las cuales presenta efectos distintivos sobre el sistema inmunitario que pueden facilitar la progresión del cáncer y metástasis. En primer lugar, el estrés crónico sobreestimula el eje hipotalámico-hipófiso-adrenal, que a la larga origina la liberación prolongada de glucocorticoides tal como cortisol, que causa cambios fisiológicos serios en la función cardiovascular, metabólica, homeostática e inmunitaria. En segundo lugar, la sobreestimulación del eje hipotalámico-hipófiso-adrenal estimula la liberación continua de las hormonas del estrés epinefrina (adrenalina) y norepinefrina, que activan ciertas familias de receptores celulares, en particular receptores beta. Las consecuencias más allá de la activación de estos receptores incluyen la activación de las vías de citocina pro-inflamatoria que, además de crear inflamación, promueven la angiogénesis y suprimen la respuesta inmunitaria del cuerpo frente al cáncer.

«Al parecer, muchas de estas hormonas del estrés influyen sobre el sistema inmunitario. Cuáles son estos efectos y su magnitud y prevalencia probablemente varíen según el tipo de cáncer», dijo el Dr. Sood.

Identificar el origen exacto de estos efectos permitiría a los investigadores dirigir allí el tratamiento. Dado el conocimiento actual, las futuras intervenciones farmacológicas potenciales pueden incluir agentes antiinflamatorios tales como naproxeno e ibuprofeno y agentes bloqueantes beta-adrenérgicos (betabloqueantes), que normalmente se utilizan para tratar las afecciones cardíacas tales como la angina y la hipertensión. De acuerdo con el Dr. Sood, la evidencia inicial que apoya los betabloqueantes, que inhiben muchos de los efectos negativos del estrés en parte bloqueando la acción de la norepinefrina, es particularmente tentadora. Por ejemplo, un gran estudio realizado varios años atrás descubrió que entre cierta cantidad de pacientes que recibían diferentes medicamentos antihipertensivos, los pacientes que recibían betabloqueantes presentaron la menor incidencia de cáncer de próstata. Un estudio más reciente descubrió que los pacientes con cáncer de mama que recibían betabloqueantes presentaron un riesgo menor de progresión del cáncer y de muerte provocada por el cáncer que los pacientes con cáncer de mama que no recibían este fármaco.

«Identificar a aquellos individuos que presentan mayores probabilidades de ser afectados por las vías del estrés bien podría ser un objetivo alcanzable», dijo el Dr. Sood. «En el caso de estos pacientes, una intervención individual o una combinación de intervenciones podría ser óptimo, pero seguramente no llegamos a ese punto».

Manejo del estrés

Los efectos biológicos negativos del estrés crónico también pueden ser contrarrestados por técnicas de manejo del estrés. Se han llevado a cabo muy pocos estudios en esta área. El Dr. Cohen está trabajando para esclarecer cómo influyen las formas de manejo del estrés basadas en la conducta sobre la biología del cáncer y sobre los resultados clínicos.

En el Centro de Medicina Integral del MD Anderson, a los pacientes se les ofrecen recursos para ayudarlos a manejar el estrés relacionado con el cáncer, incluidos los métodos convencionales, tales como psicoterapia y terapia conductual cognitiva así como prácticas orientales tradicionales que involucran el cuerpo y la mente tal como el yoga, la meditación y el tai chi. La investigación realizada por el MD Anderson y otras instituciones ha demostrado que estas clases de prácticas que involucran el cuerpo y la mente influyen sobre las hormonas del estrés y otros aspectos del sistema inmunitario. «Todas estas técnicas de manejo del estrés se ofrecen a partir de la premisa básica de intentar desalentar la respuesta del sistema nervioso simpático; esto le da a la persona la posibilidad de calmar su mente, que a la vez ayudará a volver a equilibrar el cuerpo», dijo el Dr. Cohen.

Estas técnicas, que se pueden implementar en cualquier punto del tratamiento, desde el diagnóstico temprano hasta la supervivencia, se muestran prometedoras no sólo para mejorar la calidad de vida del paciente sino también para atenuar las respuestas biológicas del cuerpo frente al estrés crónico. Por ejemplo, el Dr. Cohen y sus colegas descubrieron en un estudio que los pacientes con cáncer de próstata que aprendieron habilidades de manejo del estrés presentaron menores niveles de estrés antes de someterse a la prostatectomía radical y tuvieron mejor funcionamiento físico 1 año después de la cirugía que los pacientes con cáncer de próstata que recibieron atención de apoyo o asistencia estándar. También descubrieron que los hombres que integraban el grupo de manejo del estrés presentaron una función inmunitaria significativamente más alta 48 horas después de la cirugía que los hombres de los grupos que recibieron atención de apoyo y asistencia estándar.

«Comprendemos básicamente que los pacientes que son capaces de manejar el estrés efectivamente en sus vidas tendrán como mínimo mejores resultados en su calidad de vida, y quizá mejores resultados clínicos», dijo el Dr. Cohen. «Una pregunta que permanece es: ¿Qué forma de manejo del estrés es más efectiva? Por ejemplo, ¿algo así como el yoga—una práctica por excelencia que involucra al cuerpo y la mente y consiste en meditación, ejercicios especiales de respiración y movimientos especiales combinados con un enfoque sistemático y cohesivo— realmente es mejor que los ejercicios de estiramiento suaves y algunas técnicas simples de relajación?»

Un subsidio de $4,5 millones del National Cancer Institute (Instituto Nacional del Cáncer) de Estados Unidos puede ayudar al Dr. Cohen y sus colegas a responder estas preguntas. El subsidio, el más grande recibido para el estudio del yoga y el cáncer, permitirá a los investigadores determinar el beneficio de incorporar el yoga a los planes de tratamiento para los pacientes con cáncer de mama. Documentar las recompensas psicológicas y biológicas potenciales de este y otras clases de programas en un modo científico riguroso es esencial para cambiar el estándar de asistencia médica.

«Es necesario que el manejo del estrés esté mucho más incluido en el estándar de asistencia médica», dijo el Dr. Cohen. «No significa que todos los pacientes deberán participar en el manejo del estrés, pero es necesario que se ofrezca como primera medida y que los médicos alienten a los pacientes a participar. Y es necesario que esté disponible en todas las fases de tratamiento del cáncer, desde el diagnóstico temprano hasta la supervivencia a largo plazo».

RECURSOS ADICIONALES

Cohen L, Parker PA, Vence L, y otros. El manejo del estrés prequirúrgico mejora la función inmunitaria post-operatoria en los hombres con cáncer de próstata que se someten a prostatectomía radical [publicado en línea antes de la impresión del 21 de enero de 2011]. Psychosom Med. doi: 10.1097/PSY.0b013e31 820a1c26.

Moreno-Smith M, Lutgendorf SK, Sood AK. El impacto del estrés sobre las metástasis de cáncer. Future Oncol 2010;6(12):1863–1881.

Si desea mayor información, comuníquese con el Dr. Lorenzo Cohen al 713-745-9202, el Dr. Anil Sood al 713-745-5266, o el Centro de Medicina Integradora al 713-794-4700.

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