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Cómo tratar la fatiga relacionada con la enfermedad
Cuando la fatiga no es normal ¿Cómo saber cuándo buscar ayuda al sufrir de fatiga? «La clave es la interferencia con el funcionamiento», explicó la Dra. Carmen Escalante, directora y profesora del Departamento de Medicina Interna del MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas. Si presenta constantemente problemas para realizar las tareas diarias porque se siente demasiado cansado o si el descanso y el sueño parecen no restablecer su energía, probablemente esté experimentando fatiga grave y deba buscar ayuda. La fatiga puede pasar inadvertida debido a que su naturaleza varía de situación a situación. Por ejemplo, mucha gente asocia la fatiga al agotamiento físico, pero la fatiga también puede ser signo de depresión y manifestarse como la incapacidad para concentrarse. De hecho, la falta de energía puede reducir su capacidad de funcionar física, mental o emocionalmente. La fatiga en particular puede ser difícil de manejar como síntoma de una enfermedad crónica tal como el cáncer, la esclerosis múltiple, la distrofia muscular, la enfermedad gástrica o la enfermedad de tiroides. Ciertas enfermedades gástricas pueden impedir la absorción de alimentos, y así disminuir la energía disponible. Algunas enfermedades de la sangre pueden reducir el oxígeno circulante y hacer que las actividades físicas sean más difíciles de realizar. En el caso de las personas con cáncer, la fatiga generalmente es más angustiante después de tratamientos agresivos tales como la radioterapia y quimioterapia. Cómo tratar la fatiga
La fatiga relacionada con la enfermedad crónica generalmente se puede tratar mediante el ajuste de sus hábitos. La Dra. Escalante dijo que una de las estrategias más efectivas para combatir la fatiga es el ejercicio. Los pacientes con fatiga grave tienden a pensar que necesitan estar más tiempo recostado, tal como lo harían con una fatiga física normal, pero a veces lo contrario es lo correcto: la evidencia demuestra que el ejercicio simple puede ser uno de las maneras más poderosas de combatir la fatiga. Incluso un régimen liviano de aproximadamente 21/2 horas de ejercicio espaciadas durante la semana puede aumentar su nivel de energía. Sin embargo, demasiado esfuerzo puede ser peligroso en condiciones tales como una cirugía reciente, metástasis óseas o inmunosupresión. Su médico puede ayudarle a determinar el nivel de ejercicio que es correcto para usted. La fisioterapia puede ser más adecuada para algunos pacientes. La actividad mental también puede reducir la fatiga, especialmente si su condición le impide realizar actividad física. Puede concentrar su mente en un rompecabezas, una manualidad o un buen libro. Un cronograma de sueño controlado también puede ayudar a restablecer la energía. Acostarse a la misma hora todas las noches y levantarse a la misma hora todos los días puede reducir los problemas del sueño. La terapia conductual cognitiva, que ayuda a los pacientes a tratar los pensamientos negativos que influyen sobre el comportamiento, también ha demostrado mejorar los síntomas de la fatiga crónica. Podría consultar a su médico para saber si debe intentar un régimen con un nuevo fármaco. Algunos medicamentos tienen el potencial de causar fatiga y, en algunos casos, un medicamento diferente puede servir para el mismo propósito sin el efecto colateral. Además, los médicos a veces recetan psicoestimulantes para ayudar a los pacientes a tener más energía, especialmente en el caso de los pacientes que se están adaptando a una nueva rutina de ejercicios o a un cronograma de sueño más regular. Conceptos erróneos sobre la fatiga A pesar de que la fatiga es un síntoma común de muchas enfermedades crónicas, algunas personas se niegan a buscar un tratamiento para combatirla. No todas las personas creerán que algo anda mal cuando la fatiga acompaña una enfermedad larga. Algunos creen, erróneamente, que no les administrarán los mejores tratamientos para su enfermedad si admiten que están cansados. Otro concepto erróneo es que la fatiga significa que su enfermedad está empeorando. De hecho, los sobrevivientes de cáncer a veces continúan sintiéndose exhaustos después de haberse curado. La fatiga por sí misma puede influir sobre su voluntad para hacer algo acerca de sus sensaciones de fatiga. No obstante, la mayoría de los pacientes que sufren fatiga pueden recibir ayuda si trabajan con su médico para desarrollar una estrategia de control de la fatiga. — S. Bronson Para obtener mayor información, consulte a su médico, visite www.mdanderson.org, o llame a askMDAnderson al 877-632-6789. Otros artículos en el número de agosto 2011 de OncoLog:
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