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Extraído de OncoLog, febrero 2012, Vol. 57, Nro. 2

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Foto: Dra. Anna Franklin y Alondra Romo
La Dra. Anna Franklin examina a Alondra Romo, quien está recibiendo tratamiento por leucemia linfoblástica aguda en el MD Anderson Children’s Cancer Center.

Los pacientes de cáncer pediátricos y adultos enfrentan problemas diferentes en el cuidado y la supervivencia

Por Don Norwood

Los problemas que enfrentan los niños y los adultos con cáncer pueden variar notablemente, incluso cuando tienen el mismo tipo de cáncer.

Los adultos y los niños a menudo se ven afectados por diferentes tipos de cáncer, algo esperable teniendo en cuenta que algunos cánceres en los adultos están relacionados con la exposición prolongada a agentes cancerígenos. Sin embargo, en los cánceres que son comunes a adultos y niños—incluidas las neoplasias hematológicas, los sarcomas y los tumores cerebrales—, la tolerancia y la respuesta al tratamiento, la probabilidad de remisión y las tasas y los tiempos de supervivencia pueden ser muy diferentes.

El mismo tipo de cáncer, pero una enfermedad diferente

“Generalmente, las neoplasias pediátricas son más receptivas a la quimioterapia que las de los adultos debido a las diferencias biológicas del cáncer”, dijo la Dra. Anna Franklin, profesora adjunta de la División de Pediatría del MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas. “Además, los niños suelen tolerar mejor la quimioterapia que los adultos, dado que son menos propensos a tener otros problemas de salud, como enfermedades cardíacas, renales, o pulmonares o diabetes”.

Un claro ejemplo de esta diferencia en la respuesta al tratamiento puede comprobarse en los pacientes con leucemia linfoblástica aguda de células pre-B. “El tratamiento de esta enfermedad en los niños ha llegado a tener bastante éxito porque los oncólogos han desarrollado regímenes de quimioterapia intensivos y reiterados que estos pacientes pueden tolerar”, dijo el Dr. Dean Lee, profesor adjunto de la División de Pediatría del MD Anderson. Sin embargo, estos mismos regímenes han demostrado ser demasiado tóxicos para los adultos. Según la Dra. Franklin, la tasa de supervivencia a 5 años en niños con este tipo de cáncer llega al 90%, mientras que en adultos con la enfermedad es de solo un 40%.

Algunos avances en el tratamiento, como los relacionados con el trasplante de médula ósea, benefician tanto a niños como a adultos. La investigación en curso del Dr. Lee incluye el desarrollo de una inmunoterapia adoptiva en el contexto del trasplante de células madre. Las neoplasias hematológicas son comunes en los niños, y los avances logrados gracias a la investigación clínica en el trasplante de médula ósea y células madre para los adultos también han mejorado considerablemente la calidad de vida de los niños que reciben estos trasplantes.

“Generalmente, las neoplasias pediátricas son más receptivas a la quimioterapia que las de los adultos debido a las diferencias biológicas del cáncer”.
— Dr. Anna Franklin
El tratamiento exitoso contra el cáncer conlleva sus propias dificultades. La alta tasa de supervivencia a largo plazo de los pacientes pediátricos con cáncer y su mayor expectativa de vida significan que sus tratamientos—sobre todo la quimioterapia y la radioterapia—pueden causar problemas más adelante en la vida, a veces décadas después de finalizar la terapia. Estos problemas, que incluyen segundos cánceres, enfermedad renal, trastornos cognitivos, esterilidad y disfunción cardíaca y pulmonar, pueden verse agravados en los niños porque sus cuerpos aún están en desarrollo.

En particular, el desarrollo del cerebro parece ser afectado por el tratamiento contra el cáncer. El Dr. Lee dijo: “La condición denominada ‘quimiocerebro’, que los adultos describen cuando están recibiendo quimioterapia, que los torna muy olvidadizos y les causa problemas, no siempre es temporal en los niños”. Dijo que las personas tratadas con quimioterapia durante su niñez tienen más problemas para encontrar trabajo y menor probabilidad de contraer matrimonio en comparación con la población general.

El poder de los padres

“Los padres se preocupan por lo que pueda ocurrirle a su hijo 5 o 10 años después del tratamiento contra el cáncer”, dijo el Dr. Lee. “Eso es completamente razonable porque, para ayudar a enfocar su energía en los aspectos positivos, los padres a veces suponen que su hijo será un sobreviviente y se centran en la vida del niño después del tratamiento”. En ocasiones esas preocupaciones generan un conflicto entre los padres y los médicos sobre la conveniencia de suspender la terapia prematuramente. A menos que un paciente complete la totalidad del tratamiento, tal como en los ensayos clínicos, los médicos no pueden anticipar con exactitud la probabilidad de éxito del mismo.

El Dr. Lee dijo que estas indefiniciones pueden dificultar a los médicos su capacidad para orientar a los padres preocupados por la toxicidad relacionada con el tratamiento. “Si no hubiera riesgos de complicaciones a largo plazo en el tratamiento, estas decisiones serían mucho más sencillas”, dijo. El Dr. Lee añadió que los conflictos sobre el tratamiento entre padres y médicos, aunque son potencialmente graves, también son infrecuentes. Esto se debe a que ambas partes comparten el objetivo de tratar con éxito el cáncer del niño.

La Dra. Franklin dijo que el apoyo que los pacientes pediátricos reciben de sus padres es fundamental y, a menudo, puede marcar una diferencia importante en el éxito del tratamiento contra el cáncer. “Cuando un paciente pediátrico no se siente bien, sus padres lo llevan al hospital y se aseguran de que tome sus medicamentos según lo indicado”, dijo. Los pacientes adultos, por el contrario, a veces carecen de cuidadores dedicados a tiempo completo que se encarguen de que acudan a las citas médicas, y pueden omitir dosis de los medicamentos que les provocan efectos secundarios graves.

“La adherencia al tratamiento médico indicado desempeña una función cada vez mayor en el tratamiento contra el cáncer”, dijo la Dra. Franklin. “Cuando la quimioterapia se administra por vía intravenosa en el hospital, sabemos que recibieron el medicamento; sin embargo, muchas terapias dirigidas que se utilizan actualmente son pastillas que se toman en el hogar, por lo cual la responsabilidad de tomarlas corresponde al paciente. Hablar de qué es el medicamento, cómo se debe tomar y sus posibles efectos secundarios puede ayudar tanto a pacientes adultos como pediátricos a aumentar su cumplimiento de las indicaciones”.

“La condición denominada ‘quimiocerebro’, que los adultos describen cuando están recibiendo quimioterapia, que los torna muy olvidadizos y les causa problemas, no siempre es temporal en los niños”.
— Dr. Dean Lee

Los padres ayudan a los pacientes pediátricos a sortear inconvenientes tales como el tránsito y los altos costos de estacionamiento para acudir a las visitas al consultorio, factores que no parecen importantes para quienes no tienen que enfrentarlos, pero que sí pueden ser barreras para el tratamiento. “La motivación de los padres a hacer todo lo posible por salvar a su hijo es muy fuerte, probablemente más que la de la autopreservación”, dijo el Dr. Lee.

Ensayos clínicos

A fin de abordar las diferencias en el tratamiento contra el cáncer entre los jóvenes adultos y los niños, los oncólogos pediátricos y de adultos están colaborando más para rever los regímenes de tratamiento con una nueva perspectiva. Por ejemplo, el Dr. Lee dijo que, antes, un paciente de 17 años de edad con linfoma de Hodgkin era atendido por un oncólogo pediátrico, mientras que un paciente de 18 años con esa enfermedad debía recurrir a un oncólogo para adultos. Esta situación solía dar lugar a diferentes tratamientos. Ahora, dijo, es probable que los tratamientos que reciban estos pacientes sean similares.

También es cada vez más común que los pacientes pediátricos y adultos sean incluidos en los mismos ensayos clínicos, como se está haciendo actualmente en ensayos de tratamiento del sarcoma de Ewing.

“El sarcoma de Ewing en una persona de 15 años es probablemente la misma enfermedad que se observa en un paciente de 25 años”, dijo el Dr. Lee. “Se pone mucho más énfasis en agrupar a esos pacientes en cualquier ensayo clínico que hagamos, ya sea que esté patrocinado por un grupo de tratamiento para adultos o por un grupo pediátrico. Los grupos de tratamiento para adultos han bajado considerablemente los límites de edad para sus ensayos y los grupos pediátricos cada vez aumentan más los límites de edad para los suyos. Por lo tanto, hay más pacientes inscritos y se promueven más tratamientos en común”.

La necesidad de contar con tamaños de muestras adecuados en los estudios de cáncer infantil también ha dado lugar a la colaboración multiinstitucional. “En pediatría, el cáncer es mucho menos común que en la medicina para adultos, por lo cual fue necesario aprender desde el principio a agrupar múltiples centros para conseguir suficientes pacientes y lograr un avance en la materia”, dijo el Dr. Lee.

Los estudios clínicos de tratamientos para algunos tipos de cáncer en los adultos tienen el problema opuesto; en el caso de pacientes adultos con cánceres de ocurrencia frecuente que reciben regímenes de tratamiento bien establecidos, los médicos pueden ser reacios a recomendar la participación en un ensayo. Los oncólogos particulares o las instituciones pueden atender suficientes pacientes con un tipo de cáncer determinado para desarrollar sus propias normas de lo que constituye una buena terapia, lo cual hace que la necesidad de realizar ensayos clínicos parezca menos evidente.

Supervivencia

Independientemente de que participen o no en un ensayo clínico, los pacientes pediátricos visitan una y otra vez los hospitales para su tratamiento y seguimiento, lo que esencialmente los priva de una parte considerable de su infancia. Por lo tanto, no sorprende que los adultos supervivientes de cánceres infantiles rara vez quieran revivir su difícil pasado, y esta renuencia puede complicar el conjunto singular de problemas de supervivencia que enfrentan.

“En mi opinión, los niños que han pasado años en el hospital, donde el foco de su vida era su cáncer, a veces no quieren que se les recuerde constantemente su enfermedad una vez que se han curado”, dijo el Dr. Lee. “Solo quieren seguir adelante. Esa es, al menos, una de las razones por las cuales en las clínicas de sobrevivientes no hemos logrado un buen seguimiento a largo plazo de los expacientes pediátricos”.

Otro problema que enfrentan los sobrevivientes de cánceres pediátricos es la cobertura del seguro de salud. El tratamiento contra el cáncer de un niño casi siempre es cubierto por el seguro de sus padres o por Medicaid. Hasta hace poco, muchos de estos pacientes perdían su cobertura al terminar su adolescencia o poco después de los 20 años, y no calificaban para ingresar a planes nuevos porque sus cánceres se consideraban condiciones preexistentes. La Dra. Franklin dijo que esto ha comenzado a cambiar a medida que han adquirido vigencia las disposiciones de la Ley de Cuidado de Salud Accesible.

Los oncólogos son muy conscientes de las diferencias entre los pacientes con cáncer adultos y pediátricos, y están realizando grandes avances para reducir esas diferencias. Una de las maneras en que el MD Anderson ha hecho esto es crear clínicas de supervivencia (véase OncoLog, enero de 2012). La Dra. Franklin dijo que, si bien los programas de supervivencia al cáncer orientados a los niños son bastante comunes en los Estados Unidos, no ocurre lo mismo con los destinados a pacientes adultos. El MD Anderson se fijó el objetivo de establecer un programa de ese tipo y fue así que creó clínicas de supervivencia para ayudar a los pacientes de todas las edades a adaptarse a la vida después del tratamiento contra el cáncer.

Si bien aún existen diferencias en las tasas de éxito del tratamiento para niños y adultos con cáncer, la investigación clínica y el enfoque en la supervivencia continúan beneficiando a ambos grupos de pacientes.

Cánceres comunes en niños y adultos

En los Estados Unidos, los cánceres más comunes en los niños son los siguientes:
  • leucemia,
  • tumores cerebrales y otros tumores del sistema nervioso central,
  • neuroblastoma,
  • tumor de Wilms,
  • linfoma,
  • rabdomiosarcoma,
  • retinoblastoma, y
  • cáncer de huesos (osteosarcoma y sarcoma de Ewing).
Las localizaciones de cáncer más comunes en los adultos son las siguientes:
  • piel,
  • próstata,
  • mama,
  • pulmón y bronquios, y
  • colon y recto.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer.

Para obtener mayor información, comuníquese con la Dra. Anna Franklin al 713-792-6620, o con el Dr. Dean Lee al 713-563-5404.

Otros artículos en el número de febrero 2012 de OncoLog:

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