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| La Dra. Anna Franklin examina a Alondra Romo, quien está recibiendo tratamiento por leucemia linfoblástica aguda en el MD Anderson Children’s Cancer Center. |
Los pacientes de cáncer pediátricos y adultos enfrentan problemas diferentes en el cuidado y la supervivencia
Por Don Norwood
Los
problemas que enfrentan los niños y los adultos con cáncer pueden
variar notablemente, incluso cuando tienen el mismo tipo de cáncer.
Los adultos y los niños a menudo se ven afectados por diferentes tipos
de cáncer, algo esperable teniendo en cuenta que algunos cánceres en
los adultos están relacionados con la exposición prolongada a agentes
cancerígenos. Sin embargo, en los cánceres que son comunes a adultos y
niños—incluidas las neoplasias hematológicas, los sarcomas y los
tumores cerebrales—, la tolerancia y la respuesta al tratamiento, la
probabilidad de remisión y las tasas y los tiempos de supervivencia
pueden ser muy diferentes.
El mismo tipo de cáncer, pero una enfermedad diferente
“Generalmente, las neoplasias pediátricas son más receptivas a la
quimioterapia que las de los adultos debido a las diferencias
biológicas del cáncer”, dijo la Dra. Anna Franklin, profesora adjunta
de la División de Pediatría del MD Anderson Cancer Center de la
Universidad de Texas. “Además, los niños suelen tolerar mejor la
quimioterapia que los adultos, dado que son menos propensos a tener
otros problemas de salud, como enfermedades cardíacas, renales, o
pulmonares o diabetes”.
Un claro ejemplo de esta diferencia en la respuesta al tratamiento
puede comprobarse en los pacientes con leucemia linfoblástica aguda de
células pre-B. “El tratamiento de esta enfermedad en los niños ha
llegado a tener bastante éxito porque los oncólogos han desarrollado
regímenes de quimioterapia intensivos y reiterados que estos pacientes
pueden tolerar”, dijo el Dr. Dean Lee, profesor adjunto de la División
de Pediatría del MD Anderson. Sin embargo, estos mismos regímenes han
demostrado ser demasiado tóxicos para los adultos. Según la Dra.
Franklin, la tasa de supervivencia a 5 años en niños con este tipo de
cáncer llega al 90%, mientras que en adultos con la enfermedad es de
solo un 40%.
Algunos avances en el tratamiento, como los relacionados con el
trasplante de médula ósea, benefician tanto a niños como a adultos. La
investigación en curso del Dr. Lee incluye el desarrollo de una
inmunoterapia adoptiva en el contexto del trasplante de células madre.
Las neoplasias hematológicas son comunes en los niños, y los avances
logrados gracias a la investigación clínica en el trasplante de médula
ósea y células madre para los adultos también han mejorado
considerablemente la calidad de vida de los niños que reciben estos
trasplantes.
| “Generalmente,
las neoplasias pediátricas son más receptivas a la quimioterapia que
las de los adultos debido a las diferencias biológicas del cáncer”. |
| — Dr. Anna Franklin |
El tratamiento exitoso contra el cáncer conlleva sus propias
dificultades. La alta tasa de supervivencia a largo plazo de los
pacientes pediátricos con cáncer y su mayor expectativa de vida
significan que sus tratamientos—sobre todo la quimioterapia y la
radioterapia—pueden causar problemas más adelante en la vida, a veces
décadas después de finalizar la terapia. Estos problemas, que incluyen
segundos cánceres, enfermedad renal, trastornos cognitivos, esterilidad
y disfunción cardíaca y pulmonar, pueden verse agravados en los niños
porque sus cuerpos aún están en desarrollo.
En particular, el desarrollo del cerebro parece ser afectado por el
tratamiento contra el cáncer. El Dr. Lee dijo: “La condición denominada
‘quimiocerebro’, que los adultos describen cuando están recibiendo
quimioterapia, que los torna muy olvidadizos y les causa problemas, no
siempre es temporal en los niños”. Dijo que las personas tratadas con
quimioterapia durante su niñez tienen más problemas para encontrar
trabajo y menor probabilidad de contraer matrimonio en comparación con
la población general.
El poder de los padres
“Los padres se preocupan por lo que pueda ocurrirle a su hijo 5 o 10
años después del tratamiento contra el cáncer”, dijo el Dr. Lee. “Eso
es completamente razonable porque, para ayudar a enfocar su energía en
los aspectos positivos, los padres a veces suponen que su hijo será un
sobreviviente y se centran en la vida del niño después del
tratamiento”. En ocasiones esas preocupaciones generan un conflicto
entre los padres y los médicos sobre la conveniencia de suspender la
terapia prematuramente. A menos que un paciente complete la totalidad
del tratamiento, tal como en los ensayos clínicos, los médicos no
pueden anticipar con exactitud la probabilidad de éxito del mismo.
El Dr. Lee dijo que estas indefiniciones pueden dificultar a los
médicos su capacidad para orientar a los padres preocupados por la
toxicidad relacionada con el tratamiento. “Si no hubiera riesgos de
complicaciones a largo plazo en el tratamiento, estas decisiones serían
mucho más sencillas”, dijo. El Dr. Lee añadió que los conflictos sobre
el tratamiento entre padres y médicos, aunque son potencialmente
graves, también son infrecuentes. Esto se debe a que ambas partes
comparten el objetivo de tratar con éxito el cáncer del niño.
La Dra. Franklin dijo que el apoyo que los pacientes pediátricos
reciben de sus padres es fundamental y, a menudo, puede marcar una
diferencia importante en el éxito del tratamiento contra el cáncer.
“Cuando un paciente pediátrico no se siente bien, sus padres lo llevan
al hospital y se aseguran de que tome sus medicamentos según lo
indicado”, dijo. Los pacientes adultos, por el contrario, a veces
carecen de cuidadores dedicados a tiempo completo que se encarguen de
que acudan a las citas médicas, y pueden omitir dosis de los
medicamentos que les provocan efectos secundarios graves.
“La adherencia al tratamiento médico indicado desempeña una función
cada vez mayor en el tratamiento contra el cáncer”, dijo la Dra.
Franklin. “Cuando la quimioterapia se administra por vía intravenosa en
el hospital, sabemos que recibieron el medicamento; sin embargo, muchas
terapias dirigidas que se utilizan actualmente son pastillas que se
toman en el hogar, por lo cual la responsabilidad de tomarlas
corresponde al paciente. Hablar de qué es el medicamento, cómo se debe
tomar y sus posibles efectos secundarios puede ayudar tanto a pacientes
adultos como pediátricos a aumentar su cumplimiento de las
indicaciones”.
| “La
condición denominada ‘quimiocerebro’, que los adultos describen cuando
están recibiendo quimioterapia, que los torna muy olvidadizos y les
causa problemas, no siempre es temporal en los niños”. |
| — Dr. Dean Lee |
Los padres ayudan a los pacientes pediátricos a sortear inconvenientes
tales como el tránsito y los altos costos de estacionamiento para
acudir a las visitas al consultorio, factores que no parecen
importantes para quienes no tienen que enfrentarlos, pero que sí pueden
ser barreras para el tratamiento. “La motivación de los padres a hacer
todo lo posible por salvar a su hijo es muy fuerte, probablemente más
que la de la autopreservación”, dijo el Dr. Lee.
Ensayos clínicos
A fin de abordar las diferencias en el tratamiento contra el cáncer
entre los jóvenes adultos y los niños, los oncólogos pediátricos y de
adultos están colaborando más para rever los regímenes de tratamiento
con una nueva perspectiva. Por ejemplo, el Dr. Lee dijo que, antes, un
paciente de 17 años de edad con linfoma de Hodgkin era atendido por un
oncólogo pediátrico, mientras que un paciente de 18 años con esa
enfermedad debía recurrir a un oncólogo para adultos. Esta situación
solía dar lugar a diferentes tratamientos. Ahora, dijo, es probable que
los tratamientos que reciban estos pacientes sean similares.
También es cada vez más común que los pacientes pediátricos y adultos
sean incluidos en los mismos ensayos clínicos, como se está haciendo
actualmente en ensayos de tratamiento del sarcoma de Ewing.
“El sarcoma de Ewing en una persona de 15 años es probablemente la
misma enfermedad que se observa en un paciente de 25 años”, dijo el Dr.
Lee. “Se pone mucho más énfasis en agrupar a esos pacientes en
cualquier ensayo clínico que hagamos, ya sea que esté patrocinado por
un grupo de tratamiento para adultos o por un grupo pediátrico. Los
grupos de tratamiento para adultos han bajado considerablemente los
límites de edad para sus ensayos y los grupos pediátricos cada vez
aumentan más los límites de edad para los suyos. Por lo tanto, hay más
pacientes inscritos y se promueven más tratamientos en común”.
La necesidad de contar con tamaños de muestras adecuados en los
estudios de cáncer infantil también ha dado lugar a la colaboración
multiinstitucional. “En pediatría, el cáncer es mucho menos común que
en la medicina para adultos, por lo cual fue necesario aprender desde
el principio a agrupar múltiples centros para conseguir suficientes
pacientes y lograr un avance en la materia”, dijo el Dr. Lee.
Los estudios clínicos de tratamientos para algunos tipos de cáncer en
los adultos tienen el problema opuesto; en el caso de pacientes adultos
con cánceres de ocurrencia frecuente que reciben regímenes de
tratamiento bien establecidos, los médicos pueden ser reacios a
recomendar la participación en un ensayo. Los oncólogos particulares o
las instituciones pueden atender suficientes pacientes con un tipo de
cáncer determinado para desarrollar sus propias normas de lo que
constituye una buena terapia, lo cual hace que la necesidad de realizar
ensayos clínicos parezca menos evidente.
Supervivencia
Independientemente de que participen o no en un ensayo clínico, los
pacientes pediátricos visitan una y otra vez los hospitales para su
tratamiento y seguimiento, lo que esencialmente los priva de una parte
considerable de su infancia. Por lo tanto, no sorprende que los adultos
supervivientes de cánceres infantiles rara vez quieran revivir su
difícil pasado, y esta renuencia puede complicar el conjunto singular
de problemas de supervivencia que enfrentan.
“En mi opinión, los niños que han pasado años en el hospital, donde el
foco de su vida era su cáncer, a veces no quieren que se les recuerde
constantemente su enfermedad una vez que se han curado”, dijo el Dr.
Lee. “Solo quieren seguir adelante. Esa es, al menos, una de las
razones por las cuales en las clínicas de sobrevivientes no hemos
logrado un buen seguimiento a largo plazo de los expacientes
pediátricos”.
Otro problema que enfrentan los sobrevivientes de cánceres pediátricos
es la cobertura del seguro de salud. El tratamiento contra el cáncer de
un niño casi siempre es cubierto por el seguro de sus padres o por
Medicaid. Hasta hace poco, muchos de estos pacientes perdían su
cobertura al terminar su adolescencia o poco después de los 20 años, y
no calificaban para ingresar a planes nuevos porque sus cánceres se
consideraban condiciones preexistentes. La Dra. Franklin dijo que esto
ha comenzado a cambiar a medida que han adquirido vigencia las
disposiciones de la Ley de Cuidado de Salud Accesible.
Los oncólogos son muy conscientes de las diferencias entre los
pacientes con cáncer adultos y pediátricos, y están realizando grandes
avances para reducir esas diferencias. Una de las maneras en que el MD
Anderson ha hecho esto es crear clínicas de supervivencia (véase
OncoLog, enero de 2012). La Dra. Franklin dijo que, si bien los
programas de supervivencia al cáncer orientados a los niños son
bastante comunes en los Estados Unidos, no ocurre lo mismo con los
destinados a pacientes adultos. El MD Anderson se fijó el objetivo de
establecer un programa de ese tipo y fue así que creó clínicas de
supervivencia para ayudar a los pacientes de todas las edades a
adaptarse a la vida después del tratamiento contra el cáncer.
Si bien aún existen diferencias en las tasas de éxito del tratamiento
para niños y adultos con cáncer, la investigación clínica y el enfoque
en la supervivencia continúan beneficiando a ambos grupos de pacientes.
Cánceres comunes en niños y adultos
En los Estados Unidos, los cánceres más comunes en los niños son los siguientes:
- leucemia,
- tumores cerebrales y otros tumores del sistema nervioso central,
- neuroblastoma,
- tumor de Wilms,
- linfoma,
- rabdomiosarcoma,
- retinoblastoma, y
- cáncer de huesos (osteosarcoma y sarcoma de Ewing).
Las localizaciones de cáncer más comunes en los adultos son las siguientes:
- piel,
- próstata,
- mama,
- pulmón y bronquios, y
- colon y recto.
Fuente: Sociedad Americana del Cáncer. |
Para obtener mayor información, comuníquese con la Dra. Anna Franklin al 713-792-6620, o con el Dr. Dean Lee al 713-563-5404.
Otros artículos en el número de febrero 2012 de OncoLog:
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