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| El Dra. Huong Truong,
médico residente principal, presta asistencia junto a la cama de un
paciente durante una prostatectomía robótica. El cirujano de cabecera
ayuda al cirujano que maneja los instrumentos robóticos y los cambia o
ajusta según sea necesario. |
Las herramientas robóticas de precisión facilitan la prostatectomía mínimamente invasiva
Al realizar una prostatectomía, los cirujanos enfrentan un panorama incierto
Por Zach Bohannan
Debido a que la próstata está rodeada de importantes haces nerviosos y
vasos sanguíneos, la prostatectomía puede conllevar un alto riesgo de
disfunción eréctil e incontinencia urinaria.
En la actualidad, los centros que cuentan con equipos robóticos
prefieren utilizarlos para realizar prostatectomías mínimamente
invasivas, que a menudo reducen los tiempos de recuperación del
paciente y el cansancio de los cirujanos asociados con una operación
prolongada.
Ventajas de la robótica
En los últimos años, la prostatectomía robótica se ha convertido en el
parámetro por excelencia de la cirugía de próstata. Aunque sus
resultados generales son similares a los de la prostatectomía abierta,
la cirugía robótica limita el sangrado y reduce los tiempos de
recuperación. El tamaño y la precisión de los instrumentos también
pueden ayudar a los cirujanos a evitar estructuras sensibles, como los
haces nerviosos.
Debido a que la cirugía robótica no requiere que el cirujano permanezca
junto a la mesa de operaciones, el procedimiento resulta mucho menos
fatigoso. Además, la cabina de control adaptable hace que el
procedimiento resulte más confortable, ya que puede ajustarse a la
altura y las preferencias personales del cirujano para reducir los
ángulos y posiciones de trabajo incómodos. Los modernos robots (tercera
generación) cuentan con mayores capacidades ergonómicas, para adaptarse
a cualquier talla y preferencia del cirujano.
El Dr. John W. Davis, profesor adjunto del Departamento de Urología en
el MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas, dijo: “Debido
a la posición del paciente, la cirugía abierta requiere que el cirujano
se estire y se incline para acceder al campo operatorio. La cirugía
robótica simplifica los casos difíciles porque no es necesario extender
los brazos para operar en la pelvis, y existe una posición de
observación establecida”.
Superficialmente, la cirugía robótica es similar a los procedimientos
laparoscópicos, pero las herramientas son muy diferentes. Con varios
brazos que cuelgan por encima del paciente, el robot quirúrgico se
asemeja a una araña. Cada brazo tiene una interfaz que se puede
conectar a una amplia variedad de herramientas quirúrgicas modulares.
Las herramientas quirúrgicas robóticas tienen cuatro ruedas que se
enganchan en los correspondientes engranajes del brazo robótico. Estas
ruedas mueven una articulación mecánica, que es la diferencia clave
entre las herramientas robóticas y laparoscópicas, y permiten una mayor
gama de movimientos que esencialmente reflejan los desplazamientos de
las manos del cirujano. El Dr. Davis dijo: “En comparación con las
herramientas laparoscópicas, las herramientas robóticas ofrecen grados
de libertad adicionales, por lo que numerosas tareas, como la sutura,
resultan mucho menos exigentes”.
El cirujano se sienta a unos metros del paciente, en una cabina
conectada al robot por varios cables, en la que un par de brazos
articulados traducen los movimientos de las manos del cirujano a través
del robot hasta las herramientas. La interfaz también proporciona
retroalimentación táctil: cualquier restricción al movimiento de una
herramienta también restringe los controles. Por ejemplo, si una
herramienta entra en contacto con un hueso, se impide su movimiento, lo
que a su vez evita que el brazo controlador pueda moverse. El cirujano
utiliza un micrófono para comunicarse con el resto del equipo
quirúrgico, que permanece en torno al paciente y puede observar el
desarrollo de la operación a través de monitores.
El procedimiento robótico
En una prostatectomía robótica típica, el paciente inicialmente es
colocado sobre una mesa de operaciones inclinada, con la cabeza hacia
abajo y anestesiado. A continuación, se le insufla el abdomen con
dióxido de carbono y el cirujano abre puertos quirúrgicos en el
abdomen. Luego se colocan en los brazos robóticos las diversas
herramientas necesarias para la cirugía y se insertan en los puertos.
Luego, el cirujano se quita la máscara y los guantes y se sienta frente
a la cabina de control del robot, al otro lado de la sala de
operaciones.
Utilizando una herramienta de tijera y una herramienta de pinza con
electrocauterio controlada por un pedal, el cirujano cauteriza y corta
o separa los tejidos. Al igual que en otras cirugías, antes de cortar
los vasos sanguíneos más grandes, los asistentes quirúrgicos les
aplican pinzas por medio de una herramienta laparoscópica separada.
Como guía, cuentan con monitores que muestran imágenes bidimensionales,
correspondientes a la visión del cirujano. Por su parte, el cirujano,
quien cuenta con un monitor con vista tridimensional, les ayuda a
estimar la profundidad de las imágenes y da instrucciones a través del
micrófono. Debido a que la cámara está físicamente adosada a todas las
herramientas robóticas, el punto de vista del cirujano y de sus
asistentes quirúrgicos se mantiene constante. Esta perspectiva directa
difiere de la laparoscopia, donde se utilizan cámaras y herramientas
que muestran muchos ángulos diferentes.
Selección de pacientes
Según el Dr. Davis, los criterios de selección de pacientes para la
prostatectomía robótica son similares a los de las prostatectomías
abiertas y laparoscópicas. Los cirujanos con poca experiencia en el
nuevo sistema probablemente prefieran evitar inicialmente casos
complicados pero, por lo demás, la cirugía robótica puede sustituir
eficazmente a la laparoscopia en prostatectomías mínimamente invasivas.
En quirófanos que disponen de sistemas robóticos, en general se
prefiere la cirugía robótica sobre la laparoscópica debido a las
ventajas ya mencionadas. Sin embargo, algunos cirujanos aún optan por
la cirugía abierta debido a que cuentan con más experiencia en esta
práctica.
Otros factores que inciden en la selección de pacientes como candidatos
para la prostatectomía robótica son similares a las de la
prostatectomía abierta. Si el paciente ya ha recibido radioterapia, la
cirugía ulterior puede ser más difícil debido a que la radiación daña
el tejido circundante y puede cambiar la anatomía de la zona que rodea
la próstata. Del mismo modo, es posible que los pacientes tratados con
radiación o cirugía por enfermedad colorrectal anterior no sean buenos
candidatos para la prostatectomía mínimamente invasiva, debido a la
cicatrización y los cambios anatómicos.
No obstante, existen ciertos indicios de que la cirugía robótica es
ventajosa en la prostatectomía después de la radioterapia. El Dr. Davis
tiene una hipótesis: “La fuerza de las tijeras robóticas permite
manipular el tejido irradiado al menos igualmente, si no mejor, que las
tijeras de uso manual o la disección sin corte. Aún así, el cirujano
deberá contar con mucha experiencia en el manejo de tejido irradiado”.
Los pacientes que no hayan sido previamente tratados con radiación
deben tener en cuenta los diversos riesgos relacionados con el control
intestinal, la función eréctil y otros factores de calidad de vida
asociados a la radioterapia, en comparación con la alternativa
quirúrgica. Asimismo, deben tenerse en cuenta otros problemas de salud.
Por ejemplo, el Dr. Davis dijo: “Algunos pacientes también presentan un
agrandamiento benigno de la próstata, por lo que pueden optar por la
cirugía para eliminar el elemento obstructivo”.
Direcciones para el futuro
Los quirófanos robóticos tienen un alto costo, al igual que los
materiales desechables asociados con este tipo de cirugía, por lo que
este gasto limita la adopción de la tecnología a centros de gran tamaño
o con gran volumen de pacientes. Se desconoce si el costo de los
procedimientos robóticos se reducirá en un futuro próximo. El Dr. Davis
dijo: “Los instrumentos robóticos tienen una utilidad fija de diez usos
antes de ser reemplazados, lo cual resulta oneroso. Sin embargo, muchos
de los instrumentos básicos, como los portaagujas, podrían utilizarse
sin riesgos muchas veces más”. Aunque actualmente hay un solo
fabricante de instrumentos aprobados para su utilización en pacientes,
el sistema permite el uso de nuevos instrumentos desarrollados por
otras compañías que mejoran el sellado de vasos, la succión o la
colocación de grapas.
La tecnología robótica continúa avanzando. Los robots de tercera
generación tienen una configuración mejorada de las cámaras de alta
resolución y hacen posible que dos cirujanos trabajen desde sus propias
consolas en un mismo paciente. Otro desarrollo interesante es la fusión
en la consola de la ecografía con las imágenes por fluorescencia. Así,
el cirujano puede ver al mismo tiempo el campo quirúrgico y las
imágenes, lo cual podría permitir una identificación más precisa de los
diferentes tipos de tejidos.
Otra funcionalidad atractiva del quirófano robótico es su utilidad para
capacitar a nuevos cirujanos de una manera similar a los pilotos que
utilizan un simulador de vuelo. El robot de tercera generación
incorpora un simulador quirúrgico de realidad virtual que permite a los
aprendices practicar habilidades y situaciones. El software también los
califica en cuanto a tiempo y precisión.
Además, con un quirófano robótico es posible implementar la
telemedicina. De hecho, se han otorgado subvenciones para desarrollar
programas de telemedicina en los que la cirugía robótica tendrá un
papel importante. El Dr. Davis dijo que, en intervenciones robóticas
difíciles, la telemedicina podría permitir a cirujanos del campus
principal de MD Anderson colaborar con otros cirujanos en centros de
atención regionales o en otras instituciones, lo que significaría una
mejor calidad de cuidado para más pacientes.
Para obtener mayor información, comuníquese
con el Dr. John Davis a 713-792-3250.
Otros artículos en el número de marzo 2012 de OncoLog:
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