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Extraído de OncoLog, marzo 2012, Vol. 57, Nro. 3

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Las nuevas recomendaciones sobre la vacuna contra el VPH podrían tener beneficios múltiples

Por Bryan Tutt

Las nuevas recomendaciones para la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH) procuran prevenir el cáncer cervical, pero también pueden reducir las tasas de incidencia de otros cánceres.

Desde que se aprobó la primera vacuna contra el VPH en 2006, los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos han recomendado vacunar a las niñas contra esta enfermedad a partir de los 11 años de edad. Sin embargo, la tasa de vacunación entre las adolescentes ha permanecido baja y actualmente es de un 30%. Para reducir aún más el contagio de VPH y la consecuente tasa de incidencia de cáncer cervical, los CDC recomendaron recientemente la vacunación de rutina de niños varones desde los 11 o 12 años.

Cuál es la diferencia?

Muchos pacientes saben que hay dos vacunas contra el virus del papiloma humano (VPH), pero la mayoría desconoce sus diferencias. Para responder las preguntas de los pacientes acerca de las dos vacunas, los médicos pudieran encontrar útil la siguiente información.

Gardasil (Merck & Co.) fue aprobada en 2006 por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos para su uso en niñas y mujeres.

Cervarix (GlaxoSmithKline) fue aprobada por la FDA en 2009 para niñas y mujeres.

Ambas vacunas protegen contra las dos cepas de VPH más comunes que causan cáncer, es decir, VPH-16 y VPH-18; Gardasil también protege contra el VPH-6 y el VPH-11, que causan verrugas genitales. Por esta razón, en 2009 la FDA aprobó el uso de Gardasil para niños y hombres. Cervarix no ha sido aprobado en los Estados Unidos para su uso en niños u hombres.

Ambas vacunas se administran en una serie de tres inyecciones a lo largo de 6 meses, y se ha informado que las dos vacunas son eficaces y bien toleradas.

PARA MÁS INFORMACIÓN, comuníquese con el Dr. Erich Sturgis a 713-792-6920.

“El objetivo de la nueva recomendación es controlar el cáncer cervical previniendo la propagación del virus, pero un beneficio adicional podría ser una reducción del número de cánceres orofaríngeos”, dijo el Dr. Erich M. Sturgis, MPH, profesor de los Departamentos de Cirugía de Cabeza y Cuello y de Epidemiología en el MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas. Esto obedece a que el VPH-16 y 18, las dos cepas del virus que causan alrededor del 70% de los cánceres cervicales, también han sido vinculados con el cáncer de orofaringe, así como con el de ano, pene, vagina y vulva.

Si bien el cuello uterino sigue siendo la localización más frecuente de los cánceres relacionados con el VPH, el Dr. Sturgis dijo que hacia 2020 es probable que haya más cánceres orofaríngeos relacionados con el VPH que cánceres cervicales. En los últimos 30 años, en los países desarrollados ha habido una disminución de las tasas de cáncer cervical debido a la aplicación de exámenes de rutina junto con los estudios ginecológicos y las pruebas de Papanicolaou. Los estudios de detección a menudo identifican displasia cervical, la cual puede ser tratada eficazmente antes de convertirse en cáncer.

Ha ocurrido una reducción similar en las tasas de incidencia de cánceres de cabeza y cuello relacionados con el consumo de tabaco y alcohol. “Debido al menor consumo de tabaco en los Estados Unidos durante los últimos 40 años, en las dos décadas más recientes hemos visto una disminución en la incidencia de prácticamente todos los cánceres de cabeza y cuello, excepto de orofaringe—amígdala y de la base de la lengua”, dijo el Dr. Sturgis. “Esta diferencia parece ser atribuible a un aumento radical en la incidencia del subgrupo de cánceres orofaríngeos relacionados con el VPH”.

Se cree que el VPH se introduce en la orofaringe principalmente a través de sexo oral. “Probablemente han habido cambios en el comportamiento sexual a lo largo de los últimos 30 años, que tal vez hayan sido el motivo de la mayor incidencia cánceres orofaríngeos asociados al virus”, dijo el Dr. Sturgis.

La prevención de estos cánceres es especialmente importante, ya que rara vez se detectan en sus primeras etapas. El Dr. Sturgis dijo que, a diferencia de la displasia cervical o anal, los crecimientos orofaríngeos premalignos no son detectados por ninguno de los exámenes de diagnóstico actuales. Es poco probable que detección del virus en sí tenga alguna relevancia clínica, dado que la mayoría de las personas expuestas al VPH no desarrollan una infección crónica ni las subsecuentes lesiones relacionadas con la enfermedad. Por el contrario, dijo el Dr. Sturgis: “Si un paciente tiene síntomas como sangrado, ulceración, una masa en el cuello o dolor de garganta que persiste durante 2 semanas, debe consultar a un otorrinolaringólogo”.

Los dos pasos más importantes en la prevención del cáncer orofaríngeo son evitar los productos de tabaco y prevenir la infección de VPH. “Yo recomiendo que tanto los niños como las niñas se vacunen contra el VPH, tal como lo recomiendan los CDC”, dijo el Dr. Sturgis.

Para obtener mayor información, consulte a su médico, visite www.mdanderson.org, o llame a askMDAnderson al 877-632-6789.

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