Skip to OncoLog navigation.Skip to page content. MD Anderson MD Anderson site navigation About UsLocationsEventsCareersPublicationsHow You Can HelpContact UsmyMDAnderson
Click for Patient Referral.

Pág. principal/Último número
Números anteriores
Articulos por tema
Educación del paciente
Sobre OncoLog

 

 

Spacer

Extraído de OncoLog, mayo 2012, Vol. 57, Nro. 5

Versión fácil de imprimir


Foto: Dr. Alexei Protopopov
El Dr. Alexei Protopopov, director asociado del Instituto de Ciencia Aplicada al Cáncer, muestra una máquina de secuenciación del ADN. Los avances tecnológicos han reducido el tiempo y el costo de secuenciar un genoma humano, lo cual mejora la capacidad de los investigadores para desarrollar fármacos experimentales dirigidos a mutaciones que causan cáncer.

Los avances en la tecnología de mapeo genético pueden acelerar el desarrollo de medicamentos contra el cáncer

Por Bryan Tutt

A medida que la nueva tecnología convierte la secuenciación del ADN en un proceso más rápido y menos costoso, los investigadores pretenden aprovechar estas capacidades para desarrollar nuevas terapias dirigidas contra el cáncer.

“Debieron transcurrir unos 10 años para obtener el primer genoma humano secuenciado”, dijo el Dr. Giulio Draetta, profesor del Departamento de Medicina Genómica y director del Instituto de Ciencia Aplicada al Cáncer en el MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas. “Cuando se llevó a cabo el trabajo del Proyecto Genoma Humano en la década de 1990, había grandes salas con secuenciadores, uno junto a otro. Esas máquinas realizaban la lectura de la secuencia del ADN para deducir los nucleótidos que emergían y, luego, se agrupaban los nucleótidos”. Ahora se dispone de sistemas que pueden secuenciar un genoma humano en menos de una semana con una sola máquina, e incluso se están desarrollando máquinas más rápidas.

La información genética y el cáncer

Según el Dr. Draetta, la información obtenida de la secuenciación del ADN está afectando la investigación del cáncer en tres áreas principales.

En primer lugar, se han identificado mutaciones que afectan la sensibilidad de las células cancerosas al tratamiento. “Algunos de los tratamientos emergentes se basan en el mapeo del genoma para buscar mutaciones que respondan a ciertos medicamentos”, dijo el Dr. Draetta. Por ejemplo, el vemurafenib, un fármaco para tratar el melanoma, se dirige específicamente a la mutación BRAF V600E y está aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos para tratar los melanomas que presentan esas mutaciones. Del mismo modo, los cánceres de pulmón no microcíticos con mutaciones particulares del receptor del factor de crecimiento epitelial (EGFR) son sensibles al gefitinib y el erlotinib. En segundo lugar, la información genética ha revelado factores comunes en las células cancerosas que explican su resistencia al tratamiento. “La mayoría de los tumores inactivan ciertos mecanismos que inducen la muerte celular. Los tumores tienden a sobrevivir, incluso si se los ataca con radioterapia o quimioterapia”, dijo el Dr. Draetta. “Podemos desarrollar todo tipo de terapias, pero encontramos oposición porque los tumores se resisten a ser eliminados. Ahora, dada la escala del genoma, sabemos que estos mecanismos que inducen la muerte celular son predominantes en la resistencia que debemos superar”.

Por último, la secuenciación del ADN ha revelado una mayor heterogeneidad que la previamente supuesta entre los genomas del cáncer. Un artículo reciente en el New England Journal of Medicine (2012; 366:883-892) describió diferentes mutaciones halladas en muestras de biopsias de tumores primarios y diversos sitios metastáticos en los mismos pacientes. La implicación de este hallazgo es que un fármaco dirigido a una mutación específica podría ser eficaz contra el tumor primario de un paciente, pero ineficaz contra las metástasis.

“Siempre ha prevalecido el concepto de que un tumor se origina a partir de una única célula mutada y que, a medida que se expande, todas las células del tumor son idénticas. La realidad es que las células cancerosas continúan mutando a medida que se trasladan por el cuerpo”, dijo el Dr. Draetta. “Esto dificulta en extremo la tarea de curar el cáncer, pero prefiero creer que el conocimiento es poder. La contramedida a este problema de la heterogeneidad es encontrar el factor común. Cuanto más conozcamos acerca de la complejidad de los tumores, tanto más podremos buscar factores o una causa de origen común”.

Un nuevo enfoque para el desarrollo de medicamentos

La tecnología de secuenciación del ADN es un factor que contribuye a lo que el Dr. Draetta describe como un cambio en el paradigma del enfoque para el desarrollo de medicamentos. Este nuevo paradigma de investigación procura llenar los vacíos que no siempre son abordados o considerados con premura por los centros de investigación académicos y las compañías farmacéuticas que trabajan por separado.

“Cuanto más conozcamos acerca de la complejidad de los tumores, tanto más podemos buscar factores o una causa de origen común”.
– Dr. Giulio Draetta
“Tradicionalmente, las instituciones académicas han desarrollado su investigación de forma individual. Un científico en particular podría estar interesado en curar una determinada enfermedad y, una vez que publica sus informes, las compañías farmacéuticas desarrollan medicamentos sobre la base de esa investigación”, dijo el Dr. Draetta, que ha dirigido laboratorios de investigación en ambos ámbitos. Dijo que el enfoque tradicional dificulta a las compañías farmacéuticas el invertir en la investigación de terapias que se dirijan a una mutación específica hallada en un pequeño subgrupo de pacientes con cáncer.

“Los fármacos como los que tratan la presión arterial, que muchos pacientes pueden tomar todos los días durante 20 a 30 años, son rentables para las compañías farmacéuticas y les permiten invertir en investigación”, dijo el Dr. Draetta. “Pero las compañías se han percatado de que no lograrán generar tanto dinero con un único antineoplásico dirigido ya que, dada la complejidad del cáncer, es improbable que un solo medicamento pueda utilizarse para tratar un gran número de pacientes”.

En el Instituto de Ciencia Aplicada al Cáncer del MD Anderson, los equipos de investigación trabajan para identificar objetivos de nuevos medicamentos y luego desarrollan los fármacos en sí. Hasta el momento, el instituto cuenta con unos 70 profesionales de investigación en campos tales como química médica, farmacología, genómica, bioinformática, biología y bioquímica. Estos profesionales están divididos en ocho equipos que trabajan simultáneamente en diferentes aspectos de múltiples proyectos.

Según el Dr. Draetta, la capacidad para secuenciar rápidamente un genoma del cáncer hace posible la colaboración entre los grupos de trabajo. “Podemos volver atrás rápidamente, observar las bases de datos genéticas y preguntar: ‘¿Este gen está realmente alterado? ¿Cuál es el subtipo de cáncer de mama? ¿Podemos encontrar estirpes celulares de cáncer que conduzcan a esta alteración?’. Es así que podemos estudiar las estirpes celulares y asegurarnos de que haya dependencia de la mutación”, dijo. El Dr. Draetta explicó que el hecho de que un gen se amplifique no significa que el cáncer lo necesite para sobrevivir. El cáncer puede haberse valido de la mutación en cierto punto, pero otras mutaciones pueden tornar innecesaria la primera. La información genómica contribuye a identificar esas mutaciones como dianas terapéuticas improbables antes de desarrollar el fármaco.

“Cada equipo trabaja en una línea de tiempo específica para asegurar la validez del mecanismo de acción de un fármaco candidato antes de pasar a la etapa de los ensayos clínicos”, dijo el Dr. Draetta. “La idea es asegurar que no haya mecanismos obvios de resistencia a un fármaco particular, de manera tal que podamos invertir nuestra energía en desarrollar medicamentos con el mayor potencial”. Los fármacos candidato que se validan de manera temprana pueden desarrollarse y pasar a la etapa de ensayos preclínicos y clínicos. “Si podemos encontrar poblaciones de pacientes, incluso pequeñas, que se beneficien de un fármaco, seguimos adelante. Por supuesto, queremos ayudar a la mayor cantidad posible de pacientes, pues no nos impulsa la cantidad de viales de un medicamento que podamos vender”.

Los equipos de investigación del instituto no solo se coordinan entre sí, sino que también trabajan en estrecha colaboración con otros investigadores y médicos clínicos del MD Anderson. Por ejemplo, el Dr. Draetta consulta regularmente a los médicos del Departamento de Terapia Oncológica de Investigación para determinar qué fármacos actualmente en ensayos clínicos tienen probabilidad de convertirse en una norma de cuidado habitual que podría administrarse junto con un medicamento que se esté desarrollando para un tipo de cáncer particular.

Esta capacidad de reunir todos los aspectos de la investigación, señala el Dr. Draetta, es una ventaja singular, fruto de la inclusión del instituto en un centro oncológico importante. “Trabajé en la industria farmacéutica durante muchos años. Mis equipos identificaron muchos compuestos y los desarrollamos por nuestra cuenta, pero carecíamos de la capacidad para volver atrás y dialogar abiertamente con los biólogos que habían realizado la investigación inicial”, dijo el Dr. Draetta. “Ahora, los biólogos y los médicos clínicos intervienen desde las primeras etapas”.

La información genómica también puede identificar qué pacientes tienen más probabilidad de beneficiarse con un medicamento dado. “En los ensayos clínicos estamos observando que, si adecuamos la terapia a la mutación, se obtienen resultados superiores”, dijo el Dr. Draetta, para luego agregar que esa adecuación también puede evitar a los pacientes un tratamiento innecesario.

“Estoy muy entusiasmado con este nuevo modelo de investigación”, dijo el Dr. Draetta. “Queremos utilizar la bioinformática—herramientas de computación—para analizar puntos de ataque comunes. Se trata de trabajar juntos y coordinar tareas”.

Para obtener mayor información, comuníquese con la Dr. Giulio Draetta a 713-792-6803.

Otros artículos en el número de mayo 2012 de OncoLog:

Pág. principal/Último número | Números anteriores | Artículos por tema | Educación del paciente
Sobre OncoLog | Contacte OncoLog | Inscríbase para recibir alertas por correo electrónico

©2014 The University of Texas MD Anderson Cancer Center
1515 Holcombe Blvd., Houston, TX 77030
1-877-MDA-6789 (USA) / 1-713-792-3245  
Derivación de pacientes  Declaraciones legales   Política de privacidad

Derivacíon de pacientes Derivacion de pacientes English