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Cáncer cervical en etapa incipiente Por Sunni Hosemann
Introducción
Este análisis aborda los carcinomas de células escamosas y los
adenocarcinomas del cuello uterino en etapa incipiente. Si bien en el
cuello uterino pueden aparecer otros tipos histológicos de cáncer
cervical, incluidos los carcinomas de células claras y de células
cristalinas, carcinomas neuroendócrinos y otros como sarcomas,
melanomas o linfomas, estos son infrecuentes y pueden requerir de
diferentes enfoques de tratamiento y consideraciones; por lo tanto, no
están incluidos aquí.
Varias opciones de tratamiento han demostrado producir resultados
oncológicos equivalentes en pacientes cuyos cánceres cervicales son
descubiertos en etapas incipientes. Sin embargo, los efectos de los
tratamientos en sí no son equivalentes entre las pacientes
individuales, y se necesitan análisis y discusión considerables para
ayudarles a determinar su mejor opción de cuidado.
Tradicionalmente, las opciones de tratamiento para cánceres cervicales
en etapa incipiente han incluido cirugía y radioterapia. En ambas
modalidades, los avances en la tecnología y las técnicas han dado lugar
a opciones de tratamiento menos agresivas destinadas a reducir la
morbilidad del tratamiento y las complicaciones a largo plazo, al
tiempo de lograr resultados oncológicos equivalentes a los obtenidos
con los procedimientos más agresivos.
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Opciones de tratamiento primarias
Cirugía
Todas las opciones de tratamiento para las pacientes que tienen
cánceres cervicales en estadio IA1 son quirúrgicas. La decisión de
utilizar un procedimiento específico depende de varios factores clave.
El tratamiento convencional es una histerectomía extrafascial (simple),
la cual consiste en extirpar solo el cuello uterino y el útero. Si ya
se realizó una biopsia en cono con márgenes negativos, la observación
también es una opción aceptable, sobre todo si la paciente desea
preservar su fertilidad o no es una buena candidata para la cirugía
debido a comorbilidades médicas. Para ciertas pacientes con cáncer en
estadio IA1 y factores de pronóstico de alto riesgo, puede realizarse
una histerectomía radical o una traquelectomía radical, como se
describe a continuación.
La histerectomía radical, en la cual se extirpan el útero, el cuello
uterino, el parametrio, la cúpula vaginal y los ganglios linfáticos
pélvicos, es el tratamiento convencional para las pacientes con cáncer
en estadio IA2 o IB1. En las pacientes que desean preservar la
fertilidad, es posible realizar una traquelectomía radical. Con este
procedimiento se extirpan el cuello uterino, el parametrio, la cúpula
vaginal y los ganglios linfáticos pélvicos, pero el fondo del útero se
conserva. La traquelectomía radical es una operación más compleja que
la histerectomía radical, y el mayor riesgo solo se justifica en las
mujeres que desean preservar su capacidad de tener hijos. Por su
complejidad, el mejor profesional para realizar la traquelectomía
radical es un oncólogo ginecológico que atienda un alto volumen de
casos.
De acuerdo con la Dra. Kathleen Schmeler, profesora adjunta del
Departamento de Oncología Ginecológica y Medicina Reproductiva del
Centro para el Cáncer MD Anderson de la Universidad de Texas , las
candidatas para la traquelectomía son las pacientes que tienen tumores
con diámetro inferior a 2 cm, histologías tumorales que no son de alto
riesgo, sin evidencia de metástasis en ganglios linfáticos o a
distancia. “Los resultados oncológicos de la traquelectomía radical son
similares a los de la histerectomía radical”, dijo la Dra. Schmeler, “y
alrededor del 80% de las mujeres que se someten a la traquelectomía
radical y luego procuran lograr un embarazo, tienen éxito”. Sin
embargo, en comparación con los embarazos en la población general, los
embarazos posteriores a la traquelectomía conllevan un mayor riesgo de
aborto espontáneo (en particular durante el segundo trimestre) y parto
prematuro.
La histerectomía radical y la traquelectomía radical pueden realizarse
como procedimientos abiertos, por vía laparoscópica o por vía robótica.
De acuerdo con el Dr. Michael Frumovitz, profesor adjunto del
Departamento de Oncología Ginecológica y Medicina Reproductiva, la
cirugía abierta para el cáncer cervical es poco común en el MD
Anderson. En su opinión, los enfoques robótico y laparoscópico son
equivalentes para la histerectomía radical, y el procedimiento
generalmente es determinado según la preferencia del cirujano. Para la
traquelectomía radical, la cirugía robótica es el único método
mínimamente invasivo que se realiza en el MD Anderson.
La mayoría de las cirugías para el cáncer cervical se llevan a cabo
utilizando medios mínimamente invasivos. Las excepciones son las
pacientes cuyos úteros son demasiado grandes para extraerlos intactos,
o cuya reserva respiratoria se vería comprometida por la insuflación
abdominal necesaria para el acceso por vía laparoscópica o robótica.
Según lo observado por el Dr. Frumovitz, las pacientes con condiciones
médicas que aumentan el riesgo de complicaciones intraoperatorias y
postoperatorias, como la obesidad o la diabetes, son las que
probablemente más se benefician de un procedimiento mínimamente
invasivo. Es probable que estas pacientes también se vean beneficiadas
por los cuidados de apoyo de un centro importante.
Radioterapia
Si bien las pautas del tratamiento convencional continúan incluyendo la
radioterapia como opción de tratamiento primario con resultados
oncológicos equivalentes a la cirugía, en el MD Anderson la
radioterapia primaria no suele considerarse la mejor opción para las
pacientes con cáncer cervical en etapa incipiente. La Dra. Anuja
Jhingran, profesora en el Departamento de Radioterapia Oncológica,
dijo: “Hubo un momento en que la radiación era el tratamiento preferido
para muchas pacientes mayores u obesas con cánceres cervicales
incipientes, dado que causaba menos morbilidad que la cirugía. Sin
embargo, las nuevas técnicas quirúrgicas han cambiado la ecuación”. Con
el advenimiento de las cirugías mínimamente invasivas, que se asocian
con tiempos de recuperación más cortos que la histerectomía abierta, un
número creciente de pacientes con cáncer cervical optan por la cirugía.
“Esto es así incluso en las pacientes con comorbilidades —pacientes
diabéticas, por ejemplo, en quienes el tratamiento de elección era la
radiación debido a los problemas que tenían con la cicatrización de
heridas luego de la operación— que ahora se someten a cirugía”, dijo la
Dra. Jhingran.
Además, la Dra. Jhingran señaló que la función ovárica se pierde cuando
se irradia la pelvis, lo cual elimina la posibilidad de preservar la
fertilidad y la producción de hormonas. Los efectos a largo plazo de la
privación hormonal, como la osteoporosis y las fracturas de pelvis, son
especialmente importantes dado que muchas de las pacientes tratadas por
cáncer cervical son jóvenes.
Otras consideraciones de salud a largo plazo se tienen en cuenta en las
decisiones de tratamiento. “La pérdida de la función vesical y la
función intestinal son preocupaciones en las pacientes que reciben
radioterapia y en aquellas que se someten a cirugía para esta
enfermedad”, dijo la Dra. Jhingran. “Estas complicaciones solían ser
menos frecuentes con la radiación, pero con las nuevas cirugías, este
factor también ha cambiado en favor de la cirugía”.
La radioterapia continúa siendo el tratamiento de elección en las
pacientes con cáncer cervical localmente avanzado (estadios IB2-IVA), y
en aquellas con enfermedad en estadio IA2 o IB1 y condiciones médicas
que conllevan un alto riesgo de complicaciones quirúrgicas.
La radioterapia definitiva para el cáncer cervical incluye radiación de
haz externo en toda la pelvis y braquiterapia, que se lleva a cabo
implantando semillas radiactivas en el útero o la vagina, y se adapta
de acuerdo con el tamaño y la ubicación del tumor. “Se requiere de
ambos tratamientos para administrar a la paciente una dosis de
radiación suficiente como tratamiento primario”, dijo la Dra. Jhingran.
Por lo general, durante la radioterapia se administra semanalmente
quimioterapia sensibilizante con cisplatino.
Tratamiento adyuvante
Los cánceres cervicales se estadifican inicialmente de manera clínica y
no quirúrgica; por lo tanto, los hallazgos quirúrgicos pueden indicar
la necesidad de recibir tratamiento adicional. Las pacientes deben
recibir radioterapia adyuvante (y posiblemente quimioterapia
concurrente) si se comprueba que tienen ganglios linfáticos positivos a
la enfermedad, márgenes quirúrgicos positivos, o compromiso del
parametrio. También se las considera para recibir este tratamiento si
tienen una combinación de características patológicas de alto riesgo,
incluidos tumores mal diferenciados, tumores de gran tamaño, invasión
estromal profunda o invasión del espacio linfovascular.
Según la Dra. Jhingran, muchos factores que indicarían la necesidad de
administrar radioterapia adyuvante suelen conocerse antes de iniciar el
tratamiento. “Gracias a los avances en los estudios de imágenes, en la
mayoría de los casos podemos determinar anticipadamente si se
necesitará radioterapia”, dijo. “Si es así, se debe administrar como
tratamiento definitivo, de manera que la paciente no tenga que
someterse también a cirugía. La cirugía podría aumentar las
complicaciones a largo plazo, como obstrucción intestinal y linfedema”.
Diagnóstico incidental
El cáncer cervical suele detectarse inicialmente por un examen de
Papanicolaou, con colposcopias y biopsias de seguimiento y, en
ocasiones, por la investigación de los síntomas. Sin embargo, a veces
se descubre de manera incidental por análisis patológico después de una
histerectomía simple realizada por razones no relacionadas. En ese
caso, para decidir el tratamiento posterior, se emplean criterios
similares a los descritos anteriormente para el tratamiento adyuvante
basado en hallazgos quirúrgicos: estado patológico de los márgenes
quirúrgicos y presencia de factores de riesgo.
Direcciones para el futuro
Para muchos cánceres, la investigación apunta a encontrar formas más
efectivas de erradicar la enfermedad y lograr una cura. Para el cáncer
cervical, sobre todo en etapa incipiente, ya existen tratamientos
establecidos y eficaces. El énfasis de muchos ensayos actuales es
lograr los mejores resultados oncológicos con los tratamientos menos
invasivos. En el MD Anderson, las iniciativas de este tipo de estudios
tienen en cuenta no solo los rigores del tratamiento que la paciente
debe sobrellevar para su cáncer, sino también su salud y calidad de
vida futuras. A tal fin, la mayoría de los ensayos clínicos en
oncología ginecológica tienen un estudio complementario para evaluar y
monitorear las cuestiones de calidad de vida.
Calidad de vida
Según la Dra. Schmeler, todas las pacientes con cáncer cervical
inscritas en los ensayos de cirugía robótica, que evalúan los
resultados oncológicos y quirúrgicos, se inscriben simultáneamente en
un estudio realizado por la Dra. Pamela Soliman, profesora adjunta del
Departamento de Oncología Ginecológica y Medicina Reproductiva, para
supervisar los resultados sobre calidad de vida. Del mismo modo, las
pacientes en ensayos prospectivos de traquelectomía radical serán
objeto de seguimiento para las cuestiones de calidad de vida, junto con
los resultados oncológicos y de fertilidad. “Nosotros realizamos estos
procedimientos para conservar la fertilidad, por lo cual es razonable
tratar de establecer si las mujeres realmente procuran quedar
embarazadas y, en ese caso, si tienen éxito”, dijo el Dr. Frumovitz.
Estos ensayos podrían ayudar a establecer el valor de la traquelectomía
radical e identificar qué pacientes se verían más probablemente
beneficiadas por el procedimiento.
Acerca del cáncer cervical
Según la Organización Mundial de la Salud, el cuello uterino es el segundo sitio de cáncer más común a nivel mundial. Cada año se diagnostican más de 500,000 nuevos casos de cáncer cervical, y se le atribuyen cerca de 250,000 muertes. Alrededor del 80% de los casos de cáncer cervical ocurren en países de bajos ingresos.
En los Estados Unidos, donde este tipo de cáncer alguna vez fue uno de los más mortales, las tasas de mortalidad han disminuido en un 70% desde el advenimiento de la detección mediante la prueba de Papanicolaou en 1955 y su posterior uso generalizado. Las mujeres que no se hacen exámenes de detección regularmente tienen un mayor riesgo de desarrollar y morir de cáncer cervical invasivo que aquellas que sí lo hacen.
Casi todos los casos de cáncer cervical están relacionados con la infección del virus del papiloma humano (VPH). De acuerdo con el Dr. Michael Frumovitz, profesor asociado del Departamento de Oncología Ginecológica y Medicina Reproductiva, esto es de particular importancia debido a que las mujeres comienzan a ser sexualmente activas a edades tempranas. “Creemos que los cánceres cervicales relacionados con el VPH tardan unos 10 años en desarrollarse”, dijo, “y estamos viendo casos de mujeres jóvenes, de entre 20 y 30 años, que tienen cáncer cervical invasivo”. El Grupo de Tareas de Servicios Preventivos de los Estados Unidos recomienda comenzar el examen de detección con la prueba de Papanicolaou a partir de los 21 años.
Cerca del 80% de los cánceres cervicales son carcinomas de células escamosas y, de los restantes, la mayoría son adenocarcinomas. Actualmente, las recomendaciones de tratamiento son las mismas para ambos tipos. Recientemente, a pesar de la disminución de la incidencia general del cáncer cervical invasivo y los carcinomas de células escamosas, la incidencia del adenocarcinoma parece ir en aumento, sobre todo en las mujeres jóvenes. Una razón posible de esto son las mejoras en las técnicas de detección. Los adenocarcinomas tienden a desarrollarse en la parte superior del cuello uterino o dentro del útero, pasando la zona de transformación donde aparecen los cánceres de células escamosas, y es por eso que es más difícil tomar muestras; los nuevos métodos de recolección para la prueba de detección de Papanicolaou posiblemente puedan detectar los adenocarcinomas en etapas más incipientes.
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Las Dras. Schmeler y Jhingran también están llevando a cabo un estudio
de las secuelas a largo plazo de la radioterapia definitiva para el
cáncer cervical. Son de particular interés los cambios de densidad ósea
y las fracturas de la pelvis.
¿Es posible contar con una cirugía aún menos agresiva?
A pesar de que se han logrado avances en la cirugía mínimamente
invasiva, los investigadores han comenzado a explorar si podrían
utilizarse abordajes quirúrgicos incluso menos agresivos en pacientes
con cáncer cervical en etapa incipiente. La extirpación del parametrio,
que forma parte tanto de la histerectomía radical como de la
traquelectomía radical, es la causa de muchas de las secuelas
indeseables de estos procedimientos, como los problemas de vejiga,
intestinales y sexuales. El parametrio contiene fibras nerviosas
autonómicas que son vitales para estas funciones.
“Puede haber pacientes en quienes la extirpación del parametrio no sea
necesaria”, dijo la Dra. Schmeler, citando un estudio reciente llevado
a cabo por el Dr. Frumovitz. El estudio no encontró compromiso del
parametrio en las muestras patológicas de pacientes que tenían
características patológicas favorables; específicamente, pacientes con
ganglios linfáticos negativos, sin invasión del espacio no
linfovascular, y con tumores con diámetro de 2 cm o menos. “En función
de estas observaciones, es razonable investigar si la conización o una
histerectomía simple con disección de ganglios linfáticos sería un
tratamiento adecuado para este grupo de pacientes”, dijo la Dra.
Schmeler. Para averiguarlo, un ensayo multicéntrico prospectivo se
encuentra actualmente en curso. Para las pacientes cuyos tumores son
más grandes o tienen características patológicas menos favorables y
requieren una histerectomía radical, el Dr. Pedro Ramírez, profesor y
director de Investigación y Educación sobre Cirugía Mínimamente
Invasiva en el Departamento de Oncología Ginecológica y Medicina
Reproductiva, está llevando a cabo un estudio prospectivo que compara
los resultados quirúrgicos, oncológicos y de calidad de vida de la
cirugía mínimamente invasiva y la cirugía abierta.
¿Es suficiente la estadificación clínica?
Un reciente estudio del MD Anderson comparó los hallazgos quirúrgicos
con los hallazgos de tomografías por emisión de positrones (PET)
previas al tratamiento, y comprobó que el 24% de las pacientes con
cánceres cervicales localmente avanzados tenían enfermedad en los
ganglios linfáticos para-aórticos que no había sido detectada en
imágenes preoperatorias. “Esto indica que el análisis de la tomografía
PET puede no ser suficiente; tal vez nos lleve a realizar una
estadificación menor y, en consecuencia, a no tratar ciertos cánceres
cervicales de la manera correspondiente”, dijo el Dr. Frumovitz. Un
nuevo ensayo utilizará un abordaje extraperitoneal laparoscópico para
examinar los ganglios para-aórticos en las pacientes en quienes se
sospecha este compromiso.
¿Es suficiente administrar quimioterapia concurrente?
El tratamiento convencional para las pacientes con ganglios linfáticos
positivos después de una histerectomía es la quimioterapia concurrente
con radioterapia pélvica o de campo extendido. Sin embargo, la
incidencia de metástasis distante entre las pacientes con más de un
ganglio positivo es del 15% al 20%. Para solucionar este problema, un
ensayo internacional está evaluando la incorporación de cuatro ciclos
de quimioterapia después de la finalización de la radioterapia en este
grupo de pacientes.
PROFESORES UNIVERSITARIOS COLABORADORES, MD ANDERSON CANCER CENTER DE LA UNIVERSIDAD DE TEXAS |
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Michael Frumovitz, M.D., M.P.H.
Profesor asociado, Oncología Ginecológica y Medicina Reproductiva |
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Anuja Jhingran, M.D.
Profesora, Oncología Radiológica |
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Kathleen M. Schmeler, M.D.
Profesora adjunta, Oncología Ginecológica y Medicina Reproductiva |
Referencias
American Cancer Society. Cervical Cancer.
Frumovitz M, Sun CC, Schmeler KM, et al. Parametrial involvement in
radical hysterectomy specimens for women with early-stage cervical
cancer. Obstet Gynecol 2009;114:93–99.
National Comprehensive Cancer Network: Clinical Practice Guidelines in
Oncology, Cervical Cancer, V1.2012 [sólo suscritores].
Schmeler KM, Frumovitz M, Ramirez PT. Conservative management of early
stage cervical cancer: is there a role for less radical surgery?
Gynecol Oncol 2011; 120:321–325.
World Health Organization. Sexual and Reproductive Health, Cancer of
the Cervix.
Para obtener mayor información, consulte a su médico, visite www.mdanderson.org, o llame a askMDAnderson al 877-632-6789.
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