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El ejercicio y la prevención del cáncer De
acuerdo con estudios recientes, las personas que realizan ejercicio
moderado de manera regular son menos propensas a desarrollar algunos
tipos de cáncer que aquellas que no hacen ejercicio regularmente. Esto
se evidencia más con el cáncer de colon, de endometrio y de mama
posmenopáusico.Conectando los puntos “Aunque las conexiones entre el ejercicio y la prevención del cáncer aún no son del todo claras, tenemos algunas explicaciones posibles”, dijo Karen Basen-Engquist, Ph.D., profesora del Departamento de Ciencias Conductuales en el Centro para el Cáncer MD Anderson de la Universidad de Texas. Una explicación se refiere al control del peso. El ejercicio regular puede prevenir la obesidad, que está asociada con muchos tipos de cáncer. La obesidad puede hacer que el cuerpo produzca un exceso de estrógeno, lo cual es un factor en algunos tipos de cáncer, como el cáncer de mama. Asimismo, la obesidad puede hacer que el cuerpo produzca demasiada insulina. El exceso de insulina puede provocar la sobreproducción de células que, a su vez, puede conducir al cáncer.
Hacer suficiente ejercicio El Instituto Americano para la Investigación del Cáncer recomienda que las personas realicen al menos 30 minutos de actividad física moderada todos los días, aunque 60 minutos de ejercicio diario son aún más beneficiosos. Cualquier actividad que acelere el ritmo cardíaco y haga respirar más profundamente puede considerarse ejercicio moderado. Participar en una combinación de fortalecimiento muscular y actividades cardiovasculares, como trotar o caminar a paso ligero, le ayudará a aprovechar al máximo el ejercicio. Aunque algunos estudios sugieren que las actividades incidentales o laborales (como subir escaleras) pueden tener algunos beneficios, los beneficios de prevención del cáncer del ejercicio deliberado son mucho más evidentes. Si la perspectiva de 30 minutos de ejercicio continuo le resulta intimidante, no se desanime: los investigadores han determinado que repartir esos 30 minutos en segmentos de tiempo más pequeños puede ser igualmente beneficioso. Cómo comenzar La Dra. Basen-Engquist sugiere varias maneras de facilitar la transición al ejercicio regular. Antes de comenzar, piense qué tipo de actividades disfruta hacer. Podrían ser cosas que usted generalmente no considera ejercicio, como bailar o pasear el perro. Si comienza realizando algo que le gusta, es más probable que mantenga el programa de ejercicio. Empiece lentamente y poco a poco vaya aumentando la intensidad. No se decepcione si no hace 30 minutos de ejercicio todos los días desde un principio. Busque apoyo en sus amigos u otros grupos que también participen en las actividades físicas que usted disfruta. Mantenerse motivado La Dra. Basen-Engquist ofrece tres principios para mantener la motivación de hacer ejercicio: establecer metas, monitorear el progreso y recompensarse. Su objetivo podría ser aumentar la distancia recorrida, el tiempo que pasa haciendo ejercicio o las repeticiones de una actividad (como largos en una piscina). Existe una amplia gama de dispositivos que le permiten monitorear su progreso. El uso de un podómetro le permitirá contar los pasos mientras hace ejercicio y durante todo el día. También puede cronometrar sus sesiones de actividad y sumarlas a fin de mes para tratar de realizar sesiones más largas el mes siguiente. Las nuevas aplicaciones para teléfonos inteligentes y los sitios Web como MapMyRun.com pueden ayudarle a medir las distancias y la velocidad. Si prefiere mantener las cosas simples, puede registrar su progreso en un calendario, donde también puede establecerse nuevas metas de velocidad, distancia, calorías quemadas, u otras mediciones. Para recompensarse puede comer frutas, como frutos rojos. La Dra. Basen-Engquist sugiere permitirse descargar una nueva canción o comprar nuevos materiales de lectura si uno alcanza sus metas. Al permitirse participar en actividades divertidas (como leer su revista favorita) durante el ejercicio, comenzará a asociar la actividad física con el placer y no con la autonegación. Las vacaciones, el mal tiempo y otras interrupciones de su rutina pueden alterar sus planes de ejercicio. Por lo tanto, si su programa de ejercicio está progresando pero usted anticipa una situación de alto riesgo, tome medidas preventivas: empaque su ropa de ejercicio para llevar en las vacaciones, o planifique actividades en interiores para los días en que no resulte agradable salir. Aunque aún no comprendemos completamente los mecanismos que conectan el ejercicio con la prevención del cáncer, dijo la Dra. Basen-Engquist, “podemos decir con seguridad que mantenerse activo beneficiará la salud mucho más que el sedentarismo”. – A. Scholtz Para obtener mayor información, consulte a su médico, visite www.mdanderson.org, o llame a askMDAnderson al 877-632-6789. Otros artículos en el número de julio 2012 de OncoLog:
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