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Nuevo tratamiento con anticuerpos produce respuestas en pacientes con cáncer avanzado
En un reciente ensayo clínico de fase I, un novedoso tratamiento con
anticuerpos produjo tanto la regresión tumoral como la estabilización
de la enfermedad en pacientes con una variedad de cánceres avanzados.
En este ensayo multicéntrico, los pacientes que habían exhibido
evolución de la enfermedad después de la terapia sistémica estándar
para el cáncer avanzado o metastásico fueron tratados con un anticuerpo
contra la proteína del ligando de muerte programada 1 (PD-L1). El
anticuerpo monoclonal anti-PD-L1 se administró como infusión
intravenosa cada 14 días en ciclos de 6 semanas, por un máximo de 16
ciclos.
El nuevo anticuerpo produjo respuestas tumorales completas o parciales
en 17 de 135 pacientes evaluables: 9 con melanoma, 5 con cáncer de
pulmón no microcítico, 2 con cáncer de riñón y 1 con cáncer de ovario.
Asimismo, 8 pacientes tuvieron respuestas que se prolongaron por 12
meses o más tiempo. Estos resultados fueron compatibles con estudios
preclínicos que indicaron que el anticuerpo anti-PD-L1 aumenta la
capacidad de las células del sistema inmunológico para destruir tumores.
La proteína “muerte programada 1” (PD-1) es una molécula coinhibidora
de células T cuyo ligando, PD-L1, puede ser sobreexpresado en ciertas
células cancerosas. La expresión del PD-L1 en las células cancerosas
permite a estas evadir la destrucción por parte de las células T. La
nueva terapia con anticuerpos se dirige al PD-L1 e inhibe su
interacción con la PD-1, lo cual mejora la inmunidad antitumoral
permitiendo a las células T activadas destruir las células cancerosas.
Si bien anteriormente se han probado otros anticuerpos monoclonales
dirigidos a los puntos de control inmunológicos, el anticuerpo
anti-PD-L1 tenía efectos adversos de menor cantidad y gravedad. Además,
las respuestas de las células del cáncer de pulmón no microcítico al
anticuerpo anti-PD-L1 fueron inesperadas ya que, a diferencia del
melanoma o del cáncer de riñón, ese cáncer suele no responder a la
inmunoterapia. La durabilidad de las respuestas en múltiples tipos de
tumores también fue inusual.
Considerados en conjunto, estos resultados indican que el anticuerpo
anti-PD-L1 podría ser una inmunoterapia segura y útil contra una
variedad de cánceres avanzados. Un nuevo ensayo de fase I en curso en
el MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas y otras
instituciones se encuentra inscribiendo a pacientes con cáncer de mama
y cáncer gástrico refractario, además de aquellos con los tipos de
cáncer tratados en este estudio.
El informe del estudio fue publicado en la edición del 2 de junio del New England Journal of Medicine.
La braquiterapia parcial acelerada de mama se asocia con menor
preservación mamaria a largo plazo y con mayores complicaciones en
comparación con la irradiación de toda la mama
Según un estudio reciente, comparada con la irradiación de toda la mama
(WBI) estándar, la irradiación parcial acelerada de mama (APBI) en
forma de braquiterapia está asociada con una menor probabilidad de
preservación mamaria. En este estudio retrospectivo, los investigadores
del MD Anderson analizaron los datos de las reclamaciones de Medicare
presentadas de 2003 a 2007 por 92,735 mujeres de todo el país. Ellas
tenían 67 o más años de edad y habían sido diagnosticadas con cáncer de
mama invasivo y tratadas con nodulectomía seguida de radioterapia. En
comparación con las pacientes tratadas con WBI, las tratadas con
braquiterapia arrojaron mayores tasas de mastectomía posterior (2.18% y
3.95%, respectivamente) y complicaciones como infección de tejidos
blandos, hemorragia, heridas quirúrgicas que no cicatrizaban, fractura
de costillas y esteatonecrosis. De las complicaciones analizadas, solo
la neumonitis fue más prevaleciente en las pacientes que habían
recibido WBI.
| “Las mujeres tratadas con APBI exhibían una tasa de mastectomía posterior casi duplicada, muy probablemente debido a la recurrencia del tumor o a complicaciones locales”. |
| – Dr. Benjamin Smith |
“Comprobamos que las mujeres tratadas con APBI exhibían una tasa de
mastectomía posterior casi duplicada, muy probablemente debido a la
recurrencia del tumor o a complicaciones locales, así como tasas más
altas de complicaciones postoperatorias y relacionadas con la
radiación”, dijo el Dr. Benjamin Smith, profesor adjunto del
Departamento de Oncología Radiológica y autor del informe del estudio,
que fue publicado en la edición del Journal of the American Medical
Association correspondiente a mayo de 2012.
El Dr. Smith señaló que, pese a que estas diferencias fueron
significativas, ambas técnicas se asociaron con bajas tasas de
recurrencia local. Según mencionó, este estudio retrospectivo fue
importante porque los estudios anteriores no habían comparado los
resultados clínicos de las dos técnicas en pacientes de edad avanzada.
Los datos a largo plazo de ensayos prospectivos realizados de las dos
técnicas no estarán disponibles hasta dentro de varios años.
Un estudio de esta naturaleza que ya está en curso en MD Anderson y
otras instituciones es un ensayo clínico aleatorizado en el que los
resultados y los efectos de la APBI se compararán con los de la WBI en
pacientes de 18 años en adelante.
Las células tumorales circulantes tienen un valor predictivo en el cáncer de mama en etapa incipiente
Las células tumorales circulantes (CTC)—las células cancerosas
detectables en la sangre—son conocidas por predecir la evolución de la
enfermedad en pacientes con cáncer de mama metastásico. Asimismo, estas
células han demostrado predecir la recaída posterior al tratamiento en
pacientes con cáncer de mama en etapa incipiente.
En un estudio prospectivo, los investigadores en el MD Anderson Cancer
Center de la Universidad de Texas recolectaron muestras de sangre de
302 pacientes apenas antes de la cirugía definitiva para el cáncer de
mama de estadio I, II o III. Ninguna de las pacientes se había sometido
a quimioterapia preoperatoria; cerca de dos terceras partes de las
pacientes recibieron quimioterapia postoperatoria. El promedio de edad
de las pacientes incluidas en el estudio era 54 años; la mediana del
tiempo de seguimiento fue de 35 meses.
| “De 25% a 35% de esas mujeres exhiben evidencia de enfermedad metastásica, y queríamos entender por qué”. |
| – Dr. Anthony Lucci |
Las CTC se midieron en las muestras de sangre usando el Sistema
CellSearch Veridex, y se informaron como número de CTC/7.5 mL de
sangre. Los investigadores encontraron una o más CTC en muestras de 73
pacientes (24%); 29 pacientes (10%) tenían dos o más CTC, y 16 (5%)
tenían tres o más.
La detección de una o más CTC predijo tasas más bajas de supervivencia
sin progresión de la enfermedad a 2 años. Once (15%) de las 73
pacientes con una o más CTC experimentaron una recaída del cáncer, en
comparación con 7 (3%) de los 229 pacientes sin CTC. El mayor número de
CTC también fue asociado con tasas de supervivencia general más
reducidas. A los 2 años, las tasas de supervivencia general para las
pacientes con una o más, dos o más, y tres o más CTC fueron de 94%,
89%, y 81%, respectivamente, en comparación con una tasa de 99%
exhibida por las pacientes sin CTC.
“Hay un número considerable de pacientes con cáncer de mama no
metastásico en las cuales la extracción del tumor y los ganglios
linfáticos más el tratamiento con terapia sistémica las libera de toda
evidencia de enfermedad. Sin embargo, alrededor de 2 años después—un
plazo pico para la recurrencia—de 25% a 35% de esas mujeres exhiben
evidencia de enfermedad metastásica, y queríamos entender por qué”,
dijo el Dr. Anthony Lucci, investigador principal y profesor del
Departamento de Oncología Quirúrgica.
El Dr. Lucci dijo que los resultados del estudio, que fueron publicados
en la revista Lancet Oncology, tendrán que ser validados por un estudio
más amplio antes de que puedan afectar la toma de decisiones clínicas
con respecto a la terapia sistémica en pacientes con cáncer en etapa
incipiente.
Para obtener mayor información, consulte a su médico, visite www.mdanderson.org, o llame a askMDAnderson al 877-632-6789.
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