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Los mitos del tratamiento oncológico
Los conceptos erróneos pueden ser peligrosos
El tratamiento oncológico puede ser una perspectiva aterradora para quien acaba de recibir un diagnóstico de cáncer.
Una confusa mezcla de información, parte de la cual es obsoleta o
falsa, contribuye a aumentar su ansiedad. Los siguientes son algunos
mitos comunes acerca del tratamiento oncológico, seguidos de una
explicación concreta del concepto.
MITO: Los efectos secundarios del tratamiento oncológico son peores que la enfermedad.
REALIDAD: Si bien los tratamientos oncológicos como la quimioterapia y
la radiación pueden tener efectos secundarios desagradables, los
avances recientes en medicamentos antinauseosos, tratamientos de
radiación de precisión y cirugía mínimamente invasiva reducen
considerablemente el malestar de los pacientes. En la actualidad, los
efectos secundarios como náuseas, vómitos y daño tisular son menos
intensos que en el pasado.
Los oncólogos se reúnen con cada paciente y su familia a fin de
establecer metas para un control eficaz del cáncer, y maximizar la
calidad de vida del paciente durante y después del tratamiento.
MITO: El cáncer siempre es doloroso.
REALIDAD: Algunos tipos de cáncer no causan dolor. Para pacientes que
sí experimentan dolor, especialmente aquellos con cáncer avanzado, los
médicos hoy reconocen la necesidad de controlar el dolor y de contar
con mejores maneras de manejarlo. Los recursos incluyen medicamentos
para el dolor, tratamientos para reducir o eliminar tumores que causan
dolor, y procedimientos intervencionistas para el dolor, como
inyecciones epidurales y bloqueos nerviosos.
Aunque a veces no sea posible anular completamente todo el dolor, es
posible controlarlo para minimizar su impacto en el desempeño y el
bienestar del paciente.
MITO: El tratamiento oncológico requiere estar confinado en una cama de hospital.
REALIDAD: La mayoría de las personas recibe tratamiento oncológico como
paciente ambulatorio y, cuando se requiere una internación, esta es
mucho más breve que en las últimas décadas. A menudo, los especialistas
de los centros oncológicos se mantienen comunicados con médicos en la
localidad del paciente para asegurar su cuidado continuo. Esto permite
que el paciente permanezca junto a sus familiares y amigos, y que
continúe realizando sus actividades diarias durante el tratamiento.
MITO: Todos los pacientes con el mismo tipo de cáncer reciben el mismo tratamiento.
REALIDAD: Los médicos ahora adaptan el tratamiento oncológico a cada
paciente individual. El tipo de tratamiento administrado depende de la
ubicación del cáncer, si se ha propagado y en qué medida, y cómo ha
afectado las funciones orgánicas y la salud en general.
Asimismo, la salud general del paciente incide en la elección del
tratamiento. Para orientar el tipo de tratamiento, es cada vez más
frecuente considerar las mutaciones genéticas presentes en el cáncer de
un paciente.
MITO: El cáncer se cura con una actitud positiva.
REALIDAD: No existe ninguna evidencia científica de que una “actitud
positiva” brinde a los pacientes una ventaja en el tratamiento
oncológico o mejore sus perspectivas de curarse. Sin embargo, es
importante que el paciente se mantenga activo, preserve sus relaciones
con familiares y amigos, y continúe realizando actividades agradables.
MITO: Algunas personas son demasiado viejas para recibir tratamiento oncológico.
REALIDAD: No hay ningún límite de edad para el tratamiento oncológico,
que puede ser beneficioso tanto para los adultos mayores como para los
más jóvenes.
Más importante que la edad cronológica de un paciente es la edad
biológica de su cuerpo. Los pacientes de cáncer de mayor edad sin otras
enfermedades graves, como problemas cardíacos o diabetes, a menudo
logran resultados idénticos o mejores que los pacientes más jóvenes con
problemas de salud adicionales. Las personas con cáncer deben recibir
el tratamiento más adecuado para su condición y salud general,
independientemente de su edad.
MITO: Una biopsia con aguja puede hacer que las células cancerosas se difundan a otras partes del cuerpo.
REALIDAD: La biopsia con aguja es un procedimiento que permite
identificar el tipo de tumor del paciente. Consiste en insertar una
aguja en el tumor para extraer una muestra de tejido que luego se
estudia al microscopio. Para la mayoría de los tipos de cáncer no
existe evidencia alguna de que la biopsia con aguja incida en la
metástasis hacia otras partes del cuerpo.
Sin embargo, hay excepciones. Por ejemplo, el cáncer de testículo no se
diagnostica mediante una biopsia testicular. Por el contrario, se
realizan exámenes de sangre y se toman imágenes—por ejemplo, una
ecografía—y si el médico sospecha que hay cáncer testicular, en algún
momento del tratamiento puede extraerse el testículo.
MITO: La exposición del tumor al aire durante la cirugía provoca la diseminación del cáncer.
REALIDAD: La cirugía no puede hacer que un cáncer se disemine. Con
frecuencia, la extracción quirúrgica del cáncer es el primer y más
importante tratamiento.
MITO: El cáncer es una enfermedad incurable y es inútil tratarlo.
REALIDAD: Gracias a los avances de la medicina en los últimos años, la
tasa de mortalidad por cáncer ha disminuido considerablemente. Hoy en
día pueden curarse varios tipos de cáncer. En otros casos, los
tratamientos más efectivos prolongan la vida de los pacientes hasta
muchos años después del diagnóstico inicial.
Existen muchos tipos de cáncer y numerosos tratamientos, de modo que la
experiencia de un paciente determinado no es válida para otro. Los
médicos y las enfermeras son la fuente de información más confiable
para los pacientes con cáncer.
– K. Stuyck
Para obtener mayor información, consulte a su médico, visite www.mdanderson.org, o llame a askMDAnderson al 877-632-6789.
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