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Extraído de OncoLog, mayo 2013, Vol. 58, Nro. 5

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Grafico: En breve

El uso de bloqueadores beta está asociado a mayores tasas de supervivencia en pacientes con cáncer de pulmón tratados con radioterapia

Los resultados de un estudio llevado a cabo en el MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas sugieren que la utilización de antagonistas de los receptores beta-adrenérgicos (bloqueadores beta) prolonga la supervivencia de pacientes con cáncer de pulmón no microcítico (NSCLC) que reciben radioterapia definitiva.

El análisis, dirigido por el Dr. Daniel Gómez, profesor asistente del Departamento de Oncología Radiológica, descubrió que el uso incidental de bloqueadores beta en esta población está asociado a mayor supervivencia general, libre de la enfermedad, y libre de metástasis distantes.

De los 722 pacientes considerados en el estudio retrospectivo, 155 habían recibido tratamiento con bloqueadores beta durante la radioterapia. Alrededor de dos tercios de ellos habían recibido bloqueadores beta para tratar la hipertensión y la mayor parte del tercio restante los recibieron como tratamiento para la enfermedad cardíaca coronaria.

Un análisis univariado que comparó los resultados de pacientes que recibieron bloqueadores beta y pacientes que no los recibieron reveló que estos antagonistas se asocian a mayor supervivencia general, libre de la enfermedad, y libre de metástasis distantes. Después de realizar ajustes por edad, puntuación funcional de Karnofsky, estadio de la enfermedad, histología tumoral, tratamiento con quimioterapia concurrente, dosis de radiación, volumen macroscópico del tumor, hipertensión, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y uso de aspirina, un análisis multivariado indicó que el uso de bloqueadores beta continuaba estando asociado a mayor supervivencia general, libre de la enfermedad, y libre de metástasis distantes.

Varios otros factores distintos de los bloqueadores beta también estaban asociados de manera significativa con la supervivencia. La quimioterapia concurrente se relacionó con una mayor supervivencia global; la edad menor de 65 años se asoció con una mayor supervivencia libre de la enfermedad; una puntuación de Karnofsky mayor de 80 se asoció con una mayor supervivencia general, libre de la enfermedad, y libre de metástasis distantes; y la enfermedad de estadio III se asoció a menor supervivencia general libre de la enfermedad y de metástasis distantes.

El estudio fue publicado en Annals of Oncology el último enero. Tanto el Dr. Gómez como los coautores recomendaron realizar ensayos prospectivos para determinar si la duración y el momento en que se administran los bloqueadores beta inciden sobre la supervivencia de los pacientes con cáncer.

El selumetinib es promisorio en pacientes con cáncer de ovario recurrente de bajo grado

De acuerdo con los resultados de un reciente ensayo clínico de fase II, el selumetinib, un inhibidor de la proteína cinasa MEK1/2, beneficia a algunas pacientes con cáncer de ovario seroso recurrente de bajo grado.

El estudio de subgrupo único a rótulo abierto, el primero en evaluar la terapia dirigida para el cáncer de ovario seroso de bajo grado, inscribió a 52 pacientes con enfermedad recurrente que habían recibido al menos un tratamiento previo. Las participantes recibieron 50 mg de selumetinib oral dos veces al día durante una mediana de tiempo de 4.5 ciclos de 4 semanas; las dosis individuales se ajustaron en función de los eventos adversos hematológicos, dermatológicos o gastrointestinales que experimentaron los pacientes.

El selumetinib indujo una respuesta completa o parcial en 8 pacientes (15%) y estabilizó la enfermedad durante al menos 6 meses en 34 de ellas (65%). La mediana de la duración de la supervivencia sin progresión de la enfermedad fue de 11 meses, y la tasa de supervivencia general a 2 años fue del 55%. No ocurrieron muertes relacionadas con el tratamiento.

“Estos resultados son notablemente alentadores para lo que en última instancia puede ser una enfermedad devastadora”, dijo el Dr. David Gershenson, profesor del Departamento de Oncología Ginecológica y Medicina Reproductiva en el MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas y autor principal del informe del estudio.

Los eventos adversos de grado 4 experimentados durante el estudio fueron dolor (una paciente) y problemas cardíacos y pulmonares (una paciente en cada caso). Los eventos adversos de grado 3 incluyeron cardiotoxicidad, problemas gastrointestinales, dolor, fatiga y anemia. Debido a esto, la dosis de selumetinib se redujo en 22 pacientes y en última instancia 13 de ellas abandonaron el estudio.

Si bien el cáncer de ovario seroso de bajo grado es menos agresivo que su homólogo de alto grado, es muy difícil de tratar si la terapia inicial no ha dado resultado, y el cáncer persiste o recurre en más del 80% de las pacientes. El cáncer de ovario seroso de bajo grado recurrente o recidivante es menos susceptible a las terapias usuales que la enfermedad de alto grado y sus tasas de respuesta son generalmente inferiores al 10%.

“Si el cáncer de ovario seroso de bajo grado persiste o recurre después de la cirugía, con o sin quimioterapia previa, la quimioterapia y la terapia hormonal ulteriores son relativamente ineficaces”, dijo el Dr. Gershenson.

El selumetinib inhibe la proteína cinasa MEK1/2, una molécula crítica en la vía de señalización de las cinasas MAPK, que incluye los genes BRAF y KRAS. Las mutaciones en estos genes son comunes en los cánceres de ovario serosos de bajo grado. En el estudio, 14 pacientes tenían mutaciones de KRAS y 2 de BRAF; sin embargo, la presencia de estas mutaciones no estuvo asociada con la respuesta al selumetinib.

El estudio fue realizado por el Grupo de Oncología Ginecológica del Instituto Nacional del Cáncer y el informe se publicó en la edición de febrero de The Lancet Oncology.

La vareniclina aumenta la probabilidad de que un fumador deje de fumar

Un equipo de investigadores del MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas informó que en un estudio sobre interrupción del hábito de fumar, los fumadores que tomaron vareniclina tuvieron una mayor probabilidad de dejar de fumar y una mejor experiencia general para dejar el hábito que aquellos que tomaron bupropión o placebo.

El equipo, dirigido por Paul Cinciripini, Ph.D., profesor del Departamento de Ciencias Conductuales y director del Programa de Tratamiento del Tabaquismo en MD Anderson, investigó la eficacia relativa de la vareniclina y el bupropión, dos populares medicamentos para dejar de fumar, en casi 300 personas que estaban tratando de abandonar el hábito. Los participantes fueron asignados al azar para recibir vareniclina, bupropión o placebo; asimismo, también recibieron una amplia orientación para dejar de fumar. Además, durante el tratamiento, fueron evaluados semanalmente en cuanto a la abstinencia nicotínica y el funcionamiento emocional.

Los investigadores descubrieron que, en comparación con el placebo, sólo la vareniclina mejoró considerablemente las tasas de abstinencia en todas las medidas y en todos los puntos de tiempo, un hallazgo que es consistente con los resultados de los ensayos clínicos de fase III de la vareniclina. En comparación con el placebo, tanto la vareniclina como el bupropión redujeron el ansia nicotínica de los participantes, pero los que tomaron vareniclina la sufrieron en menor grado, incluso si no lograron dejar de fumar.

“Cuando los fumadores tratan de dejar de fumar, muchos son propensos a experimentar una serie de síntomas de abstinencia nicotínica, tales como estado de ánimo negativo, dificultad para concentrarse, irritabilidad e incluso síntomas depresivos. Por ello, la interrupción del hábito resulta difícil y aumentan las chances de una recaída”, dijo el Dr. Cinciripini. “Nuestros hallazgos sugieren que los fumadores que tratan de dejar el hábito logran una mejor experiencia con la vareniclina, en contraposición con tomar bupropión o dejar de fumar sin asistencia”.

El Dr. Cinciripini y sus colegas también concluyeron que, independientemente de que el tratamiento fuera con vareniclina o bupropión, los que pudieron abstenerse de fumar no sólo mostraron menores efectos negativos, menos ansiedad y menos tristeza, sino que también exhibieron emociones más positivas que quienes no pudieron interrumpir el hábito.

“Esto resulta muy interesante, pues sugiere que el tabaquismo en sí tal vez no sea un buen antidepresivo”, dijo el Dr. Cinciripini. “Asimismo, insinúa que quienes son capaces de abstenerse de fumar se sentirán en definitiva mejor que los que siguen fumando”.

El estudio fue publicado en línea por la revista JAMA Psychiatry en marzo pasado.

Para obtener mayor información, hable con su médico, visite www.mdanderson.org o llame a askMDAnderson al 877-632-6789.

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