| Extraído de OncoLog, enero 2004, Vol. 49, No. 1 Embarazo y tratamiento contra el cáncer a menudo no son mutuamente excluyentespor David Galloway El embarazo, con su combinación de cambios físicos y hormonales, es bastante severo con el cuerpo de una mujer. Lo que menos necesita una futura madre es la complicación de un cáncer. Lamentablemente, aproximadamente uno de cada 1 000 embarazos coincide con el cáncer. A menudo, se les aconseja a las mujeres que terminen con el embarazo, pero muchas mujeres son capaces de someterse a un tratamiento efectivo contra el cáncer y tener un bebé saludable. «Seguimos viendo pacientes, y la primera cosa que les ha sido recomendada es que terminen su embarazo. Y para algunas personas, esa puede ser su elección y lo que quieren hacer», dijo el Dr. Richard L. Theriault, profesor en el Departamento de Oncología Médica de Mama en el M. D. Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas. «Dependiendo de la fase del cáncer y de su salud, puede ser apropiado terminar el embarazo», agregó la Dra. Karin M.E.H. Gwyn, profesora adjunta en el Departamento de Oncología Médica de Mama y el Departamento de Epidemiología, «pero no siempre es necesario». Las mujeres embarazadas pueden ser sometidas a biopsias y hasta ser tratadas con quimioterapia. El cáncer de mama es el que se diagnostica más comúnmente durante el embarazo, seguido por el cervical, linfoma y de tiroides. Menos comunes son la leucemia y el melanoma. Con la excepción de la mayoría de los cánceres cervicales, el embarazo y el tratamiento contra el cáncer no son mutuamente excluyentes. «Con el cáncer cervical, el tratamiento estándar es cirugía (histerectomía radical) y radiación», dijo el Dr. Theriault. «El problema es que el feto va a morir por el tratamiento, excepto en circunstancias inusuales cuando el cáncer es diagnosticado precozmente con una prueba Papanicolaou y se puede extirpar todo el tejido canceroso con una biopsia y mantener el embarazo y el parto». El panorama es mucho mejor para los pacientes con cáncer de mama. Los Dres. Theriault y Gwyn trabajan con mujeres que han sido diagnosticadas con cáncer de mama durante el embarazo. Desde 1989, ellos han tratado más de 50 mujeres con esto condición. La mayoría de los cánceres que ven ya están en una fase avanzada cuando se diagnostican, en parte porque las pacientes y los médicos tienden a descartar los bultos durante el embarazo como cambios relacionados con el embarazo. «Lo ponen como mastitis, conductos lácteos bloqueados o alguna otra razón», dijo el Dr. Theriault. También cita una falacia común que aún cuando haya una anomalía en la mama, nada se puede hacer mientras la mujer esté embarazada. Algunos médicos ni siquiera hacen una biopsia hasta después del parto, dijo la Dra. Gwyn, demorando aún más el diagnóstico y el tratamiento. Ambos recomiendan un examen clínico completo de mama para todas las mujeres embarazadas en su primera visita al obstetra, al comienzo del embarazo, cuando los senos aún no se han ingurgitado. Se espera que aumente la incidencia del cáncer de mama junto con el embarazo, a medida que más mujeres posponen tener hijos y se aumenta el uso de mamografía. El programa de revisión de estadísticas de cáncer del Instituto Nacional del Cáncer encontró que las mujeres que quedan embarazadas por primera vez después de los 30 años tienen de 2 a 3 veces más riesgo de contraer cáncer de mama que las mujeres que lo hacen antes de los 20 años. Entre las mujeres del cohorte del M. D. Anderson, la edad media es 33 años, y la mujer más vieja tiene 42. En consecuencia, el Dr. Theriault insta a que se sospeche de cualquier cambio en las mamas de mujeres embarazadas mayores de 30 años. Cuando se encuentra una anomalía, la Dra. Gwyn recomienda que los obstetras busquen la ayuda de especialistas de cáncer en vez de cargar con el peso del diagnóstico. La lectura correcta de un mamograma o un ultrasonido de una mujer embarazada es difícil y requiere experiencia, como lo es interpretar los resultados de una biopsia de un pecho lactante. Si se encuentra que una mujer embarazada tiene cáncer, es probable que sea un cáncer agresivo. Ese hecho lamentable no está relacionado directamente con el embarazo sino con la edad de las pacientes. «Los tumores en las mujeres embarazadas no son diferentes de los tumores en otras mujeres jóvenes», dijo la Dra. Lavinia P. Middleton, profesora adjunta en el Departamento de Patología, «pero el cáncer de mama en las mujeres jóvenes es una enfermedad histológicamente agresiva, de modo que es la edad del paciente más que su embarazo lo que afecta el crecimiento del tumor y los pronósticos». No obstante, si el tumor se halla tempranamente, esa agresividad histológica puede jugar a favor del paciente. «Suena como si los tumores que tienen características histológicas agresivas fuesen malos, algo que usted no quiere tener», dijo la Dra. Middleton. «Pero en realidad, pueden responder mejor a la quimioterapia debido al rápido recambio de las células tumorales». El tratamiento preferido para una mujer diagnosticada con cáncer de mama local avanzado o con nódulos positivos durante el embarazo es quimioterapia después del primer trimestre, seguido por cirugía, usualmente después del parto. La radioterapia típicamente no se usa hasta después del parto. La quimioterapia usada es una combinación estándar de 5-fluorouracil, doxorrubicina (Adriamicina) y ciclofosfamida (FAC). «La damos de la misma manera y usamos las mismas dosis que daríamos a una mujer no embarazada», dijo la Dra. Gwyn. Las taxanas no han sido aprobadas para ser usadas en mujeres embarazadas, por lo cual las pacientes con nódulos positivos reciben FAC durante el embarazo y una taxana después del parto. El temor que la quimioterapia vaya a tener efectos adversos en el feto ha sido aliviado en parte por una encuesta de seguimiento entre los pacientes en el cohorte del M. D. Anderson. De los 27 niños incluidos en una encuesta de sus padres o custodios, todos menos tres reportaron estar sanos y desarrollándose normalmente. Las únicas excepciones fueron un niño con síndrome de Down (que la Dra. Gwyn dijo no tiene nada que ver con la quimioterapia), y dos niños con el trastorno de déficit de atención (lo cual no es infrecuente). Una pregunta que queda sin contestación es si la fertilidad de estos niños será afectada, ya que el niño mayor en este estudio tiene solamente 13 años. No obstante, los investigadores están alentados por los resultados de un estudio de pacientes embarazadas con linfoma que fueron tratadas con quimioterapia. Sus niños han sido monitoreados durante más de 18 años y algunos de ellos ya han demostrado fertilidad. Con la atención apropiada y un alto índice de sospecha, más tumores agresivos como estos pueden ser agarrados precozmente. «Aún con esos atributos de diagnóstico y características negativos, estos tumores pueden ser tratados exitosamente», dijo la Dra. Middleton. «Y los pacientes pueden seguir teniendo vidas productivas».Si desea más información sobre este tema o si tiene preguntas acerca de los tratamientos, programas o servicios del M. D. Anderson, llame a la Línea de Información (800) 392-1611 (en los Estados Unidos) o al (713) 792-3245 (en Houston y afuera de los Estados Unidos). Pág. principal/Último número | Números anteriores | Artículos por tema | Educación del paciente ©2008 The University of Texas M. D. Anderson Cancer Center |