| Extraído de OncoLog, octubre 2004, Vol. 49, No. 10 Los investigadores tratan de entender los misterios del cáncer uterino y hallar mejores tratamientospor Sunni Hosemann A pesar de que es el cáncer ginecológico más común en los Estados Unidos, más común que el del cuello uterino y de los ovarios, las falacias sobre el cáncer uterino abundan. Algunas mujeres creen equivocadamente que su prueba de Papanicolaou va a detectar el cáncer uterino, cuando de hecho no hay ningún examen de detección précoz de rutina para esta enfermedad. Otras mujeres no tienen conciencia de que sangrados menstruales más profusos que los normales o sangrados entre los períodos pueden ser síntomas de cáncer uterino. Afortunadamente, la mayoría de los cánceres uterinos localizados tienen un alto porcentaje de curación (>90%). No obstante, el pronóstico es grave para las mujeres con tipos metastásicos o agresivos. Menos del 20% de las mujeres cuya enfermedad se ha propagado a la pelvis sobrevivirán cinco años. «Simplemente no tenemos tratamientos muy efectivos para los cánceres uterinos avanzados o recurrentes», dijo la Dra. Lois Ramondetta, profesora adjunta en el Departamento de Oncología Ginecológica en el M. D. Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas. Más de 40 000 mujeres en los Estados Unidos serán diagnosticadas con cáncer uterino en el 2004. A pesar de que la mayoría de las mujeres tienen 60 años o más cuando son diagnosticadas, del 20 al 25% son premenopáusicas. «Por alguna razón que aún no entendemos, estamos viendo más mujeres con esta enfermedad a una edad más temprana, a los 30 y 40 años», observó la Dra. Anuja Jhingran, profesora adjunta en la División de Oncología Radiológica, cuya investigación se centra en los tumores ginecológicos. «Y otro de los misterios de la enfermedad es que las mujeres mayores (>70 años) tienen un peor pronóstico que las jóvenes cuando se compara según el estadio. Esto es diferente de muchos otros cánceres». Para aclarar los misterios del cáncer uterino y desarrollar tratamientos más efectivos para los tipos y agresivos, los investigadores en el M. D. Anderson están investigando nuevas estrategias de tratamiento y prevención y la biología de la enfermedad. Puesta al día sobre tratamientos La mayoría de los cánceres que se originan en el útero son adenocarcinomas endometrioides. Estos tienen un pronóstico excelente comparados con tipos más agresivos como los sarcomas, los carcinomas papilares serosos y de célula clara y los tumores malignos mixtos mullerianos. (Los carcinomas serosos y de célula clara, que tienden a existir en mujeres mayores y a menudo en estadio avanzado cuando son descubiertos, son los más agresivos en su comportamiento y necesitan ser tratados diferentemente de los otros tumores uterinos.) Para los cánceres endometriales en estadio inicial que se consideran inoperables, la radioterapia es el tratamiento primario; para todos los demás, la histerectomía abdominal total con salpingooforectomía bilateral y disección de los ganglios linfáticos sigue siendo el tratamiento de referencia. En el M. D. Anderson, algunas disecciones de los ganglios linfáticos uterinos se realizan mediante laparoscopia, sin aumento de riesgos y con menos morbilidad. Las pacientes con tumores uterinos con riesgo intermedio o alto pueden ser tratadas con irradiación adyuvante en la pelvis, dependiendo de la patología final, para reducir el riesgo de recurrencia pélvica o vaginal. La radioterapia de intensidad modulada, que aplica la radiación solo al área deseada, es un avance nuevo y prometedor. «En pequeños estudios realizados hasta la fecha, hemos visto una gran reducción de la toxicidad en el bajo vientre», dijo la Dra. Jhingran. «Esto puede parecer un pequeño avance, pero para las mujeres que sufren de diarrea después del tratamiento es una mejora inmensa en su calidad de vida». Esta técnica será parte de un próximo y gran estudio del Grupo de Radioterapia Oncológica. La irradiación vaginal con el uso de un cilindro (vaginal cuff radiation) es un avance que puede ser usado para tratar pacientes con enfermedad de riesgo intermedio, la cual ha sido totalmente estadificada, o como un estímulo para pacientes de alto riesgo que han sido tratadas con radioterapia externa en la pelvis. En esta terapia, un aparato similar a un tampón llamado cilindro-cúpula vaginal se inserta en la vagina donde emite radiación de alta dosis. Aún no contamos con opciones de quimioterapia con buenas probabilidades de curar o paliar a las pacientes con cáncer uterino. Factores de riesgo del cáncer uterino Para la mayoría de las mujeres, el riesgo de contraer cáncer uterino a lo largo de la vida es del 3%, pero para las mujeres con cáncer colorrectal sin poliposis hereditario (CCSPH) este riesgo salta al 40%. La obesidad es otro factor de riesgo significativo: el riesgo de cáncer endometrial se triplica para una mujer que pesa 30 libras (unos 13.5 kilos) de más, y aumenta cinco veces si la mujer pesa 50 libras (unos 22.5 kilos) de más. «El cáncer endometrial es el que está más fuertemente ligado a la obesidad», dijo la Dra. Karen Lu, profesora adjunta en el Departamento de Oncología Ginecológica. «Cualquier mujer obesa que tenga períodos irregulares debería hacerse una biopsia endometrial». La exposición prolongada al estrógeno sin oposición, ya sea endógeno o exógeno, aumenta significativamente el riesgo del cáncer uterino. Esto incluye a las mujeres obesas, a aquellas tratadas con terapia de reemplazo hormonal con estrógeno sin adición de progesterona y a las mujeres que han tenido una menarca precoz (antes de los 12 años) o una menopausia tardía (después de los 52 años). Según un reciente ensayo del National Surgical Adjuvant Breast and Bowel Project (NSABP; Proyecto Nacional sobre Adyuvantes Quirurgicos en Cancer de Instestinos y Mama), algunas pacientes tratadas con tamoxifen contrajeron cáncer uterino. Sin embargo, esto no es razón para dejar de usarlo, dijo la Dra. Ramondetta, porque los beneficios de prevenir la recurrencia del cáncer de mama son mayores que el aumento del riesgo de cáncer endometrial. En el ensayo del NSABP, todos los casos de cáncer endometrial eran de bajo grado y de estadio temprano (o sea curable) y ocurrieron en pacientes que habían usado tamoxifen por más de cinco años. Otros factores de riesgo son la hipertensión, la diabetes tipo 1 y 2, el hipotiroidismo y la nuliparidad. Se considera que las mujeres con antecedentes familiares de cáncer uterino o una historia personal de cáncer de mama o colon presentan un riesgo mayor que las mujeres en la población general. El control y la reducción del riesgo Debido a que no existen exámenes de rutina para la detección precoz del cáncer uterino, los ginecólogos deberían interrogar a todas las mujeres acerca de sangrados menstruales poco comunes, períodos irregulares o pérdidas pequeñas de sangre por la vagina y aconsejar a las mujeres con alto riesgo a que reporten cualquier sangrado inusual. Las mujeres que tienen CCSPH o antecedentes familiares de cáncer uterino deberían empezar a ser controladas entre los 25 y 35 años, con un examen pélvico anual, ultrasonografía transvaginal y biopsia endometrial. Ningún estudio mayor ha elaborado pautas para reducir o controlar el riesgo de este cáncer, pero se cuenta con opciones quirúrgicas y médicas. Se recomienda la cirugía profiláctica (histerectomía total o salpingooforectomía) a las mujeres con CCSPH confirmado que han pasado su edad fértil o que están en la segunda mitad de sus cuarenta años. Para otras, la prevención con quimioterapia puede ser una opción interesante al haberse demostrado que los anticonceptivos orales y las progestinas reducen el riesgo de cáncer uterino. Un ensayo del National Cáncer Institute (NCI; Instituto Nacional del Cáncer) en curso en el M. D. Anderson y otros dos sitios comparará la efectividad de los anticonceptivos LoOvral y Depo-Provera para prevenir el cáncer uterino. La pregunta de cómo controlar mejor a las mujeres que están siendo tratadas con tamoxifen no ha sido respondida. «En el M. D. Anderson no hacemos de rutina exámenes para detección precoz a las mujeres asintomáticas tratadas con tamoxifen», dijo la Dra. Ramondetta. «Solo recomendamos la biopsia endometrial a aquellas mujeres que tienen sangrados vaginales». Además, debido al edema submucoso que se puede originar en pacientes que toman este medicamento, muchos expertos recomiendan que se use una medición de 8 mm (en lugar de los 5 mm usados para otras biopsias endometriales) con un ultrasonido vaginal para determinar si una paciente debe someterse a una biopsia. Investigación reciente El NCI recientemente otorgó una subvención para Specialized Programs of Research Excellence (SPORE; Programas Especializados en Investigación de Excelente Calidad), el primero para cáncer uterino, a los investigadores del M. D. Anderson. Estos últimos planean contestar algunas de las muchas preguntas sobre esta enfermedad y su tratamiento. «Con estos fondos estudiaremos la prevención, nuevos tratamientos y conseguiremos un mejor entendimiento de la biología de la enfermedad», dijo la Dra. Lu. El grupo está mirando a nuevas terapias hormonales, como por ejemplo mifepristona (RU486), además de nuevas combinaciones de radioterapia y quimioterapia. Un área crucial de investigación es el aspecto molecular de la enfermedad. «Sabemos que el 75% de los cánceres uterinos tienen un buen pronóstico y pueden ser curados con cirugía o radioterapia», dijo el Dr. Russell Broaddus, Ph.D., profesor adjunto en la División de Patología. Pero para las pacientes con variantes agresivas las perspectivas son malas. «Queremos saber más sobre los tipos agresivos, en relación con los no agresivos, de esta enfermedad», dijo el Dr. Broaddus. Observó que el cáncer uterino, a diferencia de muchos otros cánceres, no es solo un problema oncológico ya que el metabolismo de los lípidos, la bioquímica de la insulina y las hormonas desempeñan un papel crucial. «Debemos entender los aspectos endocrinos y bioquímicos», añadió el doctor. Por lo cual, oncólogos, endocrinólogos, internistas, especialistas en obesidad y farmacólogos—entre otros—harán su aporte a los estudios sobre el cáncer uterino. Además de recibir fondos de la subvención SPORE, los investigadores del Programa de Investigación sobre el Cáncer Uterino del M. D. Anderson recibirán lo generado por las ventas del libro de cocina From Home Plate to Your Plate, que fue creado por las esposas de los jugadores de béisbol de los Houston Astros en beneficio de esta investigación. Gracias a estas contribuciones, los investigadores podrán finalmente contar con los recursos necesarios para vencer a esta enfermedad.Si desea más información sobre este tema o si tiene preguntas acerca de los tratamientos, programas o servicios del M. D. Anderson, llame a la Línea de Información (800) 392-1611 (en los Estados Unidos) o al (713) 792-3245 (en Houston y afuera de los Estados Unidos). Pág. principal/Último número | Números anteriores | Artículos por tema | Educación del paciente ©2008 The University of Texas M. D. Anderson Cancer Center |