| Extraído de OncoLog, septiembre 2004, Vol. 49, No. 9 Visita a domicilio: Cómo se desarrolla el cáncer y maneras de reducir su riesgoUn puñado de genes podría encerrar el secreto de los misterios del cáncer. Los genes residen dentro de cada célula del cuerpo humano y están hechos de ADN, pequeñas piezas de código que controlan todos los aspectos de la vida celular: cuánto puede crecer; cuáles son sus funciones primarias; cada cuánto se puede dividir para formar nuevas células y cuándo debe morir. Las células sanas se tornan cancerosas cuando sus genes se dañan. Este proceso, llamado carcinogénesis, ocurre en tres etapas. Primera etapa: INICIO A pesar de que los genes controlan perfectamente las funciones celulares de billones de células en todo el cuerpo humano, algunas veces ocurren errores cuando se copia el ADN de una célula a otra, introduciendo un error genético en todos las células que siguen. Estos errores o mutaciones pueden suceder espontáneamente o ser hereditarios, pero a menudo son el resultado del contacto celular con agentes que causan cáncer (carcinógenos), como ser el tabaco, la radiación o los viruses. Los carcinógenos pueden hacer que las hebras de ADN se rompan fácilmente o que los genes sean eliminados, se aliñen en orden incorrecto o sean copiados más veces de lo necesario. Normalmente, cuando el ADN se daña hay genes encargados de repararlo para que el error no se transmita a nuevas células. Si el ADN no puede ser reparado, la célula se suicida. Sin embargo, si los genes que controlan y reparan el daño del ADN están dañados o destruidos, el mecanismo normal de defensa se pierde. Segunda etapa: PROMOCIÓN Una simple mutación de por si no causa cáncer; típicamente, el cáncer ocurre cuando una mutación conduce a otras mutaciones que conjuntamente derrotan la regulación del crecimiento de una célula sana. Mientras que ocurren nuevas mutaciones, los genes que controlan el crecimiento celular pueden empezar a promover dicho crecimiento cuando normalmente deberían restringirlo. Como resultado, las células anormales empiezan a multiplicarse, a menudo sin control. Además, cuando los genes que controlan la muerte celular se alteran, las células anormales pueden permanecer vivas cuando deberían haberse suicidado porque su material genético estaba dañado. Entonces, estas células dañadas pueden crecer y multiplicarse, pasando sus errores a futuras generaciones de células. Las células que adquieren cambios genéticos adicionales, que les permiten crecer sin control y evitar la muerte, tienen una ventaja sobre las células normales. Tercera etapa: PROGRESIÓN No todos los cánceres forman un tumor, pero la mayoría lo hacen, y los tumores adquieren vida propia. Cada tumor necesita oxígeno y nutrientes de la sangre para sobrevivir, por lo cual desarrollan su propia red de vasos sanguíneos que los conectan con el resto del cuerpo. Esto hace posible que el cáncer se propague a otras partes del cuerpo: las células cancerosas que se desprenden del tumor original pueden flotar en el torrente sanguíneo y ser transportadas a otras partes del cuerpo donde se pueden pegar a tejidos sanos. Desde allí, invaden tejidos normales, desarrollan nuevos vasos sanguíneos y a menudo sobrepasan a los tejidos normales. Frecuentemente, estas nuevas células cancerosas tienen aún más mutaciones que las células del tumor originario y, en consecuencia, el cáncer es usualmente más difícil de destruir y, por lo tanto, más letal que el tumor original. Además, estos nuevos tumores pueden experimentar más cambios que les permiten resistir tratamientos normalmente efectivos.
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