| Extraído de OncoLog, abril 2005, Vol. 50, No. 4 La utilización del sistema inmunitario: la promesa y el potencial de las vacunas contra el cáncerpor Rachel Williams Imagine una vacuna que estimula el sistema inmunitario para que encuentre y destruya células tumorales. La noción parece futurística hasta que uno se sienta enfrente del Dr. Jeff Molldrem y lo escucha describir como tres simples inyecciones subcutáneas de un antígeno péptido 9-aminoácido indujeron no solo remisiones clínicas sino remisiones moleculares completas en varios pacientes leucémicos. «Nos quedamos perplejos», dijo el Dr. Molldrem, profesor adjunto en el Departamento de Sangre y Transplante de Médula Ósea en el M. D. Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas. «Inicialmente, solo estábamos tratando de ver si podíamos aumentar la inmunidad al antígeno que habíamos identificado, y no esperábamos remisiones moleculares, especialmente en un ensayo fase I y en un grupo tan refractario. Eso nunca había sido descrito para ninguna vacuna», añadió. Este prometedor hallazgo, a pesar de ser preliminar, es la primera demostración clínica de que es posible una remisión molecular completa con una vacuna basada en péptidos. Las 45 personas eran pacientes con leucemias mieloides que no habían respondido a ninguna terapia convencional y con expectativas de vida menores de un año. En respuesta a la vacuna, 11 de los pacientes tuvieron respuestas clínicas objetivas y unos pocos entraron en remisión. Cuatro años más tarde, cuatro de dichos pacientes continúan aún en remisión molecular completa (no hay evidencia de leucemia en el ADN amplificado, ni siquiera al nivel de detección de una en un millón de células). Es más, la evolución de la enfermedad se hizo más lenta en los pacientes que tuvieron una respuesta inmunológica pero que no entraron en remisión. «Por supuesto, estos son los primeros hallazgos», advirtió el Dr. Molldrem, principal investigador del estudio. «Tenemos mucho más para investigar, especialmente poner a prueba un mayor número de pacientes en cada grupo de enfermedad». Con tal finalidad, el Dr. Molldrem y sus colegas esperan comenzar otros tres ensayos de la vacuna este año. La vacuna a base de péptidos es solo un ejemplo del prometedor trabajo que se está realizando en el floreciente campo de la inmunoterapia oncológica. El desarrollo de este campo es una de las principales prioridades de investigación del M. D. Anderson, como lo demuestra la creación del Center for Cancer Immunology Research (Centro para la Investigación de la Inmunología Oncológica). El Dr. Yong-Jun Liu, Ph.D., director del centro, habla de la promesa de la inmunoterapia en el tratamiento del cáncer. «Pienso que es muy posible que algún tipo de vacuna contra el cáncer pueda ser comercializada en la próxima década», dijo el Dr. Liu. (No se refiere, por supuesto, a una inmunización preventiva del cáncer sino a una vacuna que sería utilizada en el tratamiento de un tipo específico de cáncer). A pesar de que los científicos han buscado por mucho tiempo la manera de usar el poder del sistema inmunológico contra los tumores, recientes avances científicos hacen que el procedimiento sea un poco más factible. «La comprensión fundamental del sistema inmunológico ha tenido lugar solo en las últimas cuatro décadas, más o menos, y ese conocimiento es crítico para desarrollar las vacunas contra el cáncer», explicó el Dr. Molldrem. «Por ejemplo, una de las partes más difíciles es identificar contra qué antígenos hay que dirigir la respuesta inmunitaria en cualquier tipo de tumor. Puede haber hasta 100 000 proteínas y variantes de proteínas diferentes funcionando en distintos momentos en una célula, de modo que tratar de identificar cuáles son las que el linfocito T realmente «ve» es como encontrar una aguja en un pajar. Pero ahora tenemos una escala molecular para entender como funciona, lo cual es una herramienta importante para dirigir las reacciones inmunitarias contra un tumor». El Dr. Liu destaca que, a pesar de que existen muchos estudios prometedores en curso, el campo de la inmunología oncológica aún se encuentra en su infancia. «Todavía estamos tratando de refinar lo que sabemos sobre los principios básicos del sistema inmunitario y cómo detecta a los invasores. Es la única manera de desarrollar vacunas contra el cáncer eficaces». A pesar de que, en general, el sistema inmunitario es muy efectivo para proteger contra las infecciones virales, bacterianas y de otro tipo, no está muy bien desarrollado para deshacerse del cáncer. Una razón podría ser que el cáncer no amenaza realmente la existencia de la especie humana, ya que la mayoría de los cánceres ocurren después de los 65 años. De todas maneras, debido a que el cáncer no se presenta como un invasor externo, los sistemas de detección celular del sistema inmunitario aparentemente no distinguen bien entre el tejido normal y el tumoral, y por lo tanto no pueden deshacerse eficazmente de las células tumorales. El Dr. Liu expresó que la existencia de enfermedades autoinmunitarias indica que el sistema inmunitario es capaz de atacar los propios tejidos del cuerpo; lo difícil es saber cómo hacer para que en cambio ataque los tejidos malignos. Si entendemos bien cómo el sistema inmunitario detecta bacterias y viruses, entonces podemos desarrollar maneras de manipularlo para que también destruya células cancerosas. Con el tiempo, la inmunoterapia podría ofrecer ventajas definidas para el tratamiento del cáncer. «Hipotéticamente, una vez que el sistema inmunitario ha sido suficientemente estimulado, sería capaz de encontrar y destruir todas las células tumorales en todo el cuerpo», dijo el Dr. Liu. La inmunoterapia tiene posibilidades no solo para el tratamiento de enfermedades sino también para la prevención de recurrencias, gracias a la capacidad del sistema inmunitario de «recordar» el antígeno. Por último, podría ser usada como medida preventiva en personas sanas con gran riesgo de contraer ciertos cánceres. La vacuna a base de péptidos del Dr. Molldrem, por ejemplo, tiene varias aplicaciones clínicas posibles. «Cerca de dos tercios de las personas con leucemia mielógena aguda entran en una primera remisión con el tratamiento, pero la mayoría de ellas tienen una recurrencia y pocas sobreviven», dijo el Dr. Molldrem. «Estamos planeando un estudio para observar si al administrar la vacuna durante la primera remisión podemos hacer que la remisión sea más larga o, posiblemente, permanente». La vacuna también tiene potencial como medida preventiva. «La gente que se somete a quimioterapia tiene un riesgo mayor de contraer el síndrome mielodisplásico, un trastorno de la sangre relacionado con la leucemia», explicó el doctor. «Al final, la esperanza es que tal vez dicho riesgo pueda ser reducido o eliminado con una vacuna». La estimulación de los linfocitos TActualmente, el M. D. Anderson está realizando un número de estudios sobre inmunoterapia, pero los esfuerzos se concentran en tres áreas. «En este momento, nuestros estudios de desarrollo de vacunas se concentran en la leucemia, el linfoma/mieloma y el melanoma», dijo el Dr. Liu. «La razón es que tenemos muy buenos programas de investigación traslacional en estas áreas en el M. D. Anderson, además de programas de inmunoterapia muy activos». Es posible que los hallazgos en estas áreas también tengan aplicación en otras áreas. El Dr. Molldrem desarrolló la vacuna a base de péptidos contra la leucemia hace unos 10 años aquí en el M. D. Anderson, mientras que tanto los Dres. Larry W. Kwak, Ph.D. y Patrick Hwu fueron reclutados recientemente del National Cancer Institute (Instituto Nacional del Cáncer) para dirigir el desarrollo de la inmunología en los departamentos de Linfoma/Mieloma y Melanoma, respectivamente. Los dos trajeron programas activos y una riqueza de conocimientos científicos. Según el Dr. Hwu, director del Departamento de Melanoma, la investigación de vacunas contra el melanoma ha producido resultados limitados pero espectaculares. «Usamos la interleucina 2 (IL-2) para estimular los linfocitos T, lo cual ha producido remisiones a largo plazo en algunos de los pacientes a pesar de la existencia de metástasis. Por supuesto, estas respuestas espectaculares ocurren en una minoría de pacientes, pero demuestran que si podemos estimular los linfocitos T podríamos lograr efectos a largo plazo contra el cáncer». El Dr. Hwu explicó que la inmunoterapia contra el melanoma puede realizarse de una o más de las maneras que se detallan a continuación:
Los estudios previos del Dr. Hwu demostraron que el método de transferencia de linfocitos T producía respuestas clínicas objetivas en el 50% de los pacientes con metástasis, lo cual es una respuesta mayor que la producida por ninguna otra terapia para el melanoma metastásico. Aún más prometedores son los recientes modelos con ratones que sugieren que la combinación de linfocitos T con células dendríticas podrían producir una respuesta clínica aún mayor. «El desafío está en el hecho de que el tratamiento es individualizado», dijo el doctor. «Tenemos que encontrar la mejor manera de cultivar las células de forma suficiente y fácil en cada paciente. Estamos tratando de desarrollar un modo de hacer este proceso más fácil y extendido, como en los transplantes de médula ósea.» Acumulación de conocimientoLas primeras investigaciones de vacunas contra el linfoma se remontan a los estudios iniciales en ratones hace 30 años con el descubrimiento de un antígeno del linfoma, dijo el Dr. Kwak, director del Departamento de Linfoma. «El antígeno verdaderamente distingue los linfocitos B del tumor de sus homólogos normales, haciendo que cada respuesta inmunitaria sea sumamente específica a esas células». Hace unos 15 años, el doctor Kwak puso a prueba una vacuna de «la segunda generación» contra el linfoma en un estudio humano exitoso y muy publicitado. Desde entonces, ha conducido una serie de ensayos fase II de la vacuna, en los cuales hasta un 75% de los participantes con linfoma de grado bajo lograron remisiones moleculares y supervivencia a largo plazo libre de enfermedad. Actualmente, el Dr. Kwak está participando en un ensayo nacional fase III, multiinstitucional, de la vacuna que él fue el primero en aplicar. También está investigando el uso de una vacuna similar en una nueva y fascinante área de la inmunoterapia. «En colaboración con el Departamento de Sangre y Transplante de Médula Ósea, estamos haciendo pruebas de fase I de una vacuna similar en casos de mieloma múltiple en el marco del transplante de médula ósea», dijo el Dr. Kwak. «En lugar de vacunar al paciente, vacunamos al donante de médula ósea. Es el principio de romper la inmunotolerancia. Después transferimos los linfocitos T del donante al receptor. Estamos muy entusiasmados. Es una nueva iniciativa recién salida del laboratorio y está sucediendo aquí». El Dr. Kwak vino al M. D. Anderson atraído precisamente por este tipo de oportunidad: para avanzar la investigación inmunológica en colaboración con investigadores, científicos y médicos en otras disciplinas. El Centro para la Investigación de la Inmunología Oncológica, como explica el Dr. Liu, es un centro importante de colaboraciones que conduce a la traslación de hallazgos de la investigación inmunológica básica a ensayos clínicos y en definitiva a nuevos y mejores tratamientos. «Aquí, los inmunólogos básicos y clínicos están juntos en un mismo edificio, y la proximidad proporciona una manera fácil y natural de colaborar», dijo el Dr. Liu. «Aquí tenemos la masa crítica, y eso es verdaderamente emocionante». Si desea más información sobre este tema o si tiene preguntas acerca de los tratamientos, programas o servicios del M. D. Anderson, llame a la Línea de Información (800) 392-1611 (en los Estados Unidos) o al (713) 792-3245 (en Houston y afuera de los Estados Unidos). Pág. principal/Último número | Números anteriores | Artículos por tema | Educación del paciente ©2008 The University of Texas M. D. Anderson Cancer Center |