| Extraído de OncoLog, abril 2006, Vol. 51, No. 4 DiaLog: La revolucionaria vacuna contra el cáncer de cuello uterinoDra. Therese B. Bevers, Directora Médica del Centro de Prevención del Cáncer La vacuna contra el cáncer de cuello uterino es innovadora y tiene el potencial de reducir significativamente la incidencia de esta enfermedad, que ocupa el segundo lugar entre los cánceres femeninos más letales y causa 300 000 muertes anuales. El M. D. Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas respalda cualquier estrategia probada de prevención del cáncer y está entusiasmado con la promesa de esta nueva vacuna de cambiar significativamente las cosas. La vacuna previene la infección causada por dos subtipos del virus de los papilomas humanos (VPH) que están fuertemente asociados con el cáncer de cuello uterino. Los estudios han demostrado que la vacuna puede reducir el riesgo de infección por VPH en más del 90%. Se ha dado a conocer que la eficacia con respecto a la prevención de enfermedad clínica puede llegar al 100% en estudios a corto plazo. Se están investigando dos vacunas, un poco diferentes, por parte de dos laboratorios. La versión de Merck (Gardasil) es una vacuna cuadrivalente que incluye dos subtipos (16 y 18) que causan el 70% de los cánceres de cuello uterino y dos subtipos (6 y 11) que están asociados con las verrugas genitales. La vacuna de Merck está siendo examinada con prioridad por la Food and Drug Administration (Administración de Alimentos y Fármacos) y se espera que en junio de este año finalice el proceso. La vacuna de GlaxoSmithKline (Cervarix), que se encuentra en ensayos clínicos fase III, es una vacuna bivalente de las cepas 16 y 18. Tuve la oportunidad emocionante de participar en una comisión asesora de Merck cuando ésta exploraba la implementación de su vacuna en la población en general. Aún no ha sido determinado a qué edad se dará la serie de vacunas (tres inyecciones en un período de seis meses), pero debe darse antes de que una muchacha comience a tener relaciones sexuales y se exponga, posiblemente, al VPH. Eventualmente, una vez que las vacunas se hayan estudiado más, podrán estar a disposición de muchachas más jóvenes y hasta podrían ser parte de la vacunación de la infancia, pero en este momento, los estudios se han realizado solo con mujeres mayores de 16 años. Una vez que las muchachas empiecen a ser vacunadas, es probable que veamos una disminución en la incidencia de displasias de cuello uterino debido a que la infección por VPH habrá sido evitada. Por este motivo, en los decenios futuros, tendremos que volver a examinar el papel de las pruebas de Papanicolaou. A pesar de que tenemos 3 700 muertes anuales por cáncer de cuello uterino en los Estados Unidos, esta tasa es muy baja comparada con la de los países en desarrollo, donde no existen los exámenes de detección precoz y los centros de tratamiento. La vacuna podría afectar profundamente al mundo en vías de desarrollo y reducir las tasas de mortalidad de este tipo de cáncer. Es extraordinario seguir los adelantos de la ciencia en materia de prevención del cáncer de cuello uterino. En la década de 1930, era la principal causa de muerte en los Estados Unidos. Después, con el advenimiento de la prueba de Papanicolaou en esa misma década, pudimos hacer pruebas y tratar anormalidades celulares; a partir de 1955, las muertes por cáncer de cuello uterino han disminuido significativamente. Y ahora, con la promesa de la vacuna, estamos a las puertas de otra revolución en la prevención de este tipo de cáncer. Si desea más información sobre este tema o si tiene preguntas acerca de los tratamientos, programas o servicios del M. D. Anderson, llame a la Línea de Información (800) 392-1611 (en los Estados Unidos) o al (713) 792-3245 (en Houston y afuera de los Estados Unidos). Pág. principal/Último número | Números anteriores | Artículos por tema | Educación del paciente ©2008 The University of Texas M. D. Anderson Cancer Center |