| Extraído de OncoLog, mayo 2006, Vol. 51, No. 5 DiaLog: Vacunas contra el cáncer e inmunoterapiaPor el Dr. Patrick Hwu, profesor y director del Departamento de Oncología Médica del Melanoma Durante el siglo pasado, es posible que el avance médico con el mayor impacto sobre la salud global haya sido la formulación de vacunas para prevenir las enfermedades infecciosas. Muchos investigadores oncológicos están intentando utilizar el poder del sistema inmunitario en la lucha contra el cáncer. El sistema inmunitario está formado por grupos de células diversas que colaboran para coordinar un ataque contra una invasión de microbios patógenos. Las células dendríticas son los centinelas que primero detectan a estos invasores y posteriormente estimulan a los linfocitos que pueden eliminarlos. Los linfocitos son capaces de reconocer pequeñas diferencias moleculares en los antígenos. Por lo tanto, las vacunas contra el cáncer, que intentan estimular una respuesta inmunitaria, podrían ser un medio ideal para dirigirse molecularmente a los tumores. Sin embargo, representa un reto mucho mayor el formular vacunas contra el cáncer que contra las bacterias y los viruses, debido a que los tumores no son invasores extraños. A pesar de estos desafíos, estamos progresando significativamente. Estamos aplicando principios aprendidos de la respuesta natural inmunitaria contra los microbios patógenos a la generación de una respuesta inmunitaria antitumoral. A pesar de que las vacunas contra las enfermedades infecciosas han sido muy exitosas, sólo pueden prevenir las enfermedades y no pueden tratar una infección activa. Esto se debe a que el cuerpo puede tardar varias semanas para preparar una respuesta inmunitaria óptima. Por lo tanto, podria no ser realista pensar que podremos tratar un cáncer metastásico activo sólo con una vacuna. En definitiva, tal vez el mejor uso para las vacunas contra el cáncer será para evitar la recurrencia de la enfermedad una vez que ésta haya sido eliminada mediante la cirugía o la quimioterapia. Esta situación se aplica a una gran proporción de pacientes con cáncer. Para los pacientes con cáncer más avanzado, hemos tenido algunos éxitos con la terapia adoptiva de linfocitos T, que consiste en la infusión de un gran número de linfocitos reactivos al tumor. En personas con ciertos tipos de neoplasias, existen linfocitos que son capaces de reconocer el tumor. Sin embargo, es obvio que no son funcionales porque las neoplasias continúan creciendo. Después de extirpar el tumor, hemos cultivado una gran cantidad de los linfocitos infiltrantes en el laboratorio. La reinfusión de estos linfocitos en pacientes con melanoma avanzado ha reducido significativamente el volumen del tumor en la mitad de los pacientes. En la actualidad, estamos tratando de mejorar estos resultados combinando la terapia adoptiva de linfocitos T con vacunas contra el cáncer. Este es un período estimulante en la investigación oncológica ya que tenemos un mayor entendimiento de la naturaleza molecular del cáncer y de la respuesta inmunitaria. En definitiva, nuestro triunfo dependerá posiblemente de la combinación racional de quimioterapias apropiadas, terapias dirigidas, inmunoterapia y la rápida aplicación de los avances de laboratorio a la clínica. Si desea más información sobre este tema o si tiene preguntas acerca de los tratamientos, programas o servicios del M. D. Anderson, llame a la Línea de Información (800) 392-1611 (en los Estados Unidos) o al (713) 792-3245 (en Houston y afuera de los Estados Unidos). Pág. principal/Último número | Números anteriores | Artículos por tema | Educación del paciente ©2008 The University of Texas M. D. Anderson Cancer Center |