| Extraído de OncoLog, abril/mayo 2007, Vol. 52, No. 4/5 En brevePronto la expresión génica podrá guiar el tratamiento del cáncer de mama Un grupo multinacional de investigadores ha desarrollado y validado una nueva prueba de micromatriz genómica que podría reemplazar a las pruebas actuales como la mejor manera de determinar si un paciente que ha sido recién diagnosticado con cáncer de mama tendría la posibilidad de beneficiarse de tratamientos específicos. «Este es un paso importante hacia el diagnóstico y la planificación del tratamiento en función de una prueba genómica de un tumor individual», dijo el Dr. W. Fraser Symmans, profesor adjunto en el Departmento de Anatomía Patológica y principal autor de un artículo sobre las conclusiones del equipo, que fue publicado en el número de marzo de Lancet Oncology. El artículo reporta los últimos acontecimientos en los esfuerzos del equipo por encontrar una sola prueba que determinara rápida y efectivamente las características y vulnerabilidades del cáncer de un paciente. En sus experimentos, la expresión de ARN mensajero (mRNA, por sus siglas en inglés) por dos genes específicos, ESR1 y ERBB2, se correlacionó significativamente con la condición de los receptores correspondientes: el receptor estrogénico y el receptor 2 del factor de crecimiento epidérmico humano (HER-2), respectivamente. Las pruebas de expresión génica fueron un 90% precisas para ambos receptores, lo cual las hace comparables a, o tal vez mejores que, los resultados obtenidos con los análisis de inmunohistoquímica y la hibridación in situ con fluorescencia, las pruebas usadas actualmente para determinar el estado de los receptores. De los cánceres de mama, aproximadamente el 70% son positivos para receptores estrogénicos y pueden ser tratados con medicamentos supresores del estrógeno. Otro 15% al 25% de los cánceres de mama son positivos a HER-2 y sensibles a medicamentos basados en anticuerpos, como trastuzumab, que se unen a los receptores de HER-2 y les impiden acoplarse con los factores de crecimiento que estimulan el crecimiento del tumor. «Nos hemos movido un paso más cerca de crear una prueba genómica integrada que podría lograr varios diagnósticos importantes al mismo tiempo», dijo el Dr. Lajos Pusztai, Ph.D., profesor adjunto en el Departmento de Oncología Médica de Mama. El Dr. Pusztai lidera el equipo de investigación junto con el Dr. Symmans. «Al combinar estos últimos resultados con otros, se podría diseñar una prueba genómica para estimar el riesgo de recaída de cáncer después de la operación, determinar el estado de los receptores estrogénicos y del receptor de HER-2 y medir la sensibilidad del tumor al tratamiento hormonal y a la quimioterapia». Los esfuerzos para refinar el uso de las pruebas con micromatrices genómicas serán seguidos con un ensayo clínico prospectivo en el M. D. Anderson, en el cual se usarán estas pruebas para recomendar tratamientos a pacientes que han sido recién diagnosticados con cáncer de mama en estadio I a III. Prueba con dos genes diferencia tumores gastrointestinales similares Con una precisión casi perfecta, una impactante prueba con dos genes puede distinguir entre un par de tumores gastrointestinales casi idénticos que requieren cursos de tratamiento radicalmente diferentes. «Esta simple y precisa prueba tiene el potencial de ser implementada relativamente rápidamente en la clínica para ayudar a los doctores a determinar el tratamiento apropiado», dijo Wei Zhang, Ph.D., profesor en el Departmento de Patológica y autor principal del artículo que describe el estudio, publicado en el número de febrero de Proceedings of the National Academy of Sciences. Una vez se pensó que uno de los cánceres, el tumor de estroma gastrointestinal (GIST, por su siglas en inglés), era mejor agrupado con los sarcomas fusocelulares o de tejidos blandos, incluyendo el leiomiosarcoma (LMS), porque ambos se originan en las células musculares lisas del tracto gastrointestinal; pero GIST ha emergido como una entidad diferente. En realidad, GIST y LMS responden de manera tan diferente a ciertos tratamientos de quimioterapia que el diagnóstico apropiado puede ser una decisión de vida o muerte, según los investigadores. Específicamente, GIST tiende a responder muy bien a los inhibidores de la tirosincinasa (el mesilato de imatinib y sunitib), pero es resistente a la terapia citotóxica, mientras que LMS responde a la terapia citotóxica pero es resistente a los inhibidores de la tirosincinasa. Antes de la clasificación con los dos genes, la mejor manera de diferenciar GIST de LMS era sólo un 87% precisa y podía dar diagnósticos negativos falsos, lo cual requería análisis adicionales intensivos y que requieren mucho tiempo. «Es posible que este nuevo clasificador haya sido tan exitoso porque usó un enfoque lo más simple posible para que las dificultades estadísticas no redujeran su precisión», expresó el Dr. Zhang. «Esperamos que el uso de simples pares de marcadores, como el que fue usado en esta prueba, sean clínicamente útiles en muchas situaciones». Los investigadores observaron que los enfoques genómicos para diagnosticar el cáncer, seleccionar el tratamiento y determinar las posibilidades de que el paciente responda a la atención médica están comenzando a llegar a la clínica. Estos enfoques pueden usar docenas de genes como biomarcadores. Sin embargo, top-scoring pair analysis (análisis de pares con el mayor puntaje), la técnica analítica empleada para identificar el par de genes de este clasificador, permite el uso de menos genes para distinguir entre cánceres similares o entre grupos de pacientes que tienen un tipo de cáncer pero responden de manera distinta al tratamiento basado en indicadores genéticos. Por ejemplo, el análisis de pares de genes puede ser usado para determinar qué pacientes se beneficiarán con diferentes tipos de quimioterapia y quienes presentan un riesgo más elevado de recaída, observaron los autores. Como estrategia analítica, el método tendrá aplicaciones más amplias en el desarrollo de tratamientos individualizados y los diagnósticos de otros tipos de cáncer, dijeron los investigadores. El Dr. Zhang y sus colegas crearon el clasificador con dos genes buscando en los datos de micromatrices de 68 muestras de tumores bien caracterizados para encontrar un patrón de expresión génico sencillo que pudiese distinguir GIST de LMS con un alto grado de precisión. En vez de tratar de identificar múltiples genes que distinguiesen GIST de LMS o tratar de determinar un nivel de expresión que caracterizara a los dos cánceres, los investigadores analizaron todo par de genes posible en busca de sus niveles de expresión relativos. La técnica usada produjó una única regla de clasificación: si la expresión de OBSCN es mayor que la de C9orf65, el diagnóstico es GIST; si no lo es, el diagnóstico es LMS.Si desea más información sobre este tema o si tiene preguntas acerca de los tratamientos, programas o servicios del M. D. Anderson, llame a la Línea de Información (800) 392-1611 (en los Estados Unidos) o al (713) 792-3245 (en Houston y afuera de los Estados Unidos). 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