Extraído de OncoLog, septiembre 2012, Vol. 57, Nro. 9
Cáncer inflamatorio de mama: Desafío clínico, enigma de tratamiento
Por Sunita Patterson
El
cáncer inflamatorio de mama (IBC) se distingue de otros tipos de cáncer
mamario debido a la particularidad de su manifestación clínica, su
agresividad y su mal pronóstico. Los investigadores y clínicos están
trabajando para determinar qué distingue al IBC de otros cánceres de
mama y para descubrir tratamientos que mejoren los resultados de las
pacientes.
Si bien el IBC solo representa del 2 al 5% de los cánceres mamarios, es
responsable del 8 al 10% de las muertes relacionadas con cáncer de
mama. “El IBC tiene una marcada tendencia a la metástasis. De hecho, un
tercio de las pacientes tienen metástasis en el momento del
diagnóstico”, dijo el Dr. Naoto T. Ueno, Ph.D., profesor del
Departamento de Oncología Médica Mamaria y Director Ejecutivo del
Programa de Investigación y Clínica del Cáncer Inflamatorio de Mama
Morgan Welch en el MD Anderson Cancer Center de la Universidad de
Texas. El programa IBC de MD Anderson fue la primera clínica del mundo
en dedicarse exclusivamente a esta variedad de cáncer. Actualmente es
la más grande en su tipo, pues trata cerca de 100 pacientes por año.
Síntomas y diagnóstico
Debido a que el IBC es poco frecuente y sus síntomas difieren de los
que caracterizan a los cánceres de mama más típicos, es común que sea
mal diagnosticado y se administren tratamientos subóptimos, lo que
disminuye las tasas de supervivencia.
El primer desafío que presenta el IBC a los clínicos es que no parece
un cáncer de mama típico. Con frecuencia presenta las características
de una infección o erupción y es mal diagnosticado como tal. Los
síntomas primarios suelen ser un rápido agrandamiento de las mamas y
eritema que cubre la mayor parte de la mama; puede o no haber bultos.
En la mayoría de las pacientes con irritación y enrojecimiento mamario,
el problema suele ser la mastitis, que se trata con antibióticos. Sin
embargo, el Dr. Ueno opina que si no hay respuesta al antibiótico en 1
o 2 semanas y la mama sigue enrojecida, el médico debe sospechar IBC e
indicar una biopsia inmediatamente. “Con esta enfermedad debe
procederse rápidamente”, dijo el Dr. Ueno, “porque la demora aumenta la
probabilidad de metástasis”.
Debe hacerse una biopsia con aguja gruesa y una biopsia dérmica con
sacabocados. En los casos donde no hay una masa claramente definida, el
Dr. Ueno recomienda dirigir la aguja a la zona donde haya mayor
inflamación y enrojecimiento. Las muestras de piel de las pacientes con
IBC a menudo presentan invasión dermolinfática extensa. Sin embargo, en
caso de síntomas persistentes, las biopsias negativas no descartan
totalmente la presencia de cáncer.
Además de biopsias, la paciente debe hacerse mamografías. Si los
resultados son negativos, deben considerarse la resonancia magnética y
la ecografía por ultrasonido.
Tratamiento
“Muchos médicos de la comunidad solo atenderán un caso de IBC a lo
largo de toda su práctica”, dijo el Dr. Ueno. Por esta razón,
recomienda que las pacientes con IBC sean referidas a una clínica
especializada en el tratamiento de este tipo de cáncer. “Estas
pacientes requieren de pruebas de laboratorio específicas y un equipo
de cuidado multidisciplinario”, dijo.
La clínica de IBC de MD Anderson generalmente atiende a las pacientes
dentro de las 48 horas de su referido o autorreferido. Por lo general,
durante la primera visita de la paciente al MD Anderson, los oncólogos
médicos, oncólogos quirúrgicos y radiooncólogos llevan a cabo estudios
y evaluaciones durante 10 a 14 días. Las pruebas de laboratorio se
componen de una repetición de imágenes mamarias (mamografía, resonancia
magnética y ecografía por ultrasonido), mapeo de ganglios linfáticos,
análisis de sangre, una revisión patológica y, en ocasiones, una
tomografía computada por emisión de positrones (PET) o una tomografía
computada con gammagrafía ósea.
El tratamiento del IBC no metastásico se diferencia del de los otros
cánceres de mama porque se administra terapia sistémica antes de la
operación para citorreducir la enfermedad tanto como sea posible. El
siguiente paso es la cirugía y la radioterapia. Debido a que el
tratamiento suele comenzar con quimioterapia, a menudo se consulta
primero a un oncólogo. Sin embargo, el Dr. Ueno recomienda que desde un
principio también participen oncólogos quirúrgicos y radiooncólogos
experimentados. “La medida óptima del tratamiento local puede ser
difícil de determinar cuando no hay una masa clara y el enrojecimiento
es difuso”, dijo, y añadió que el cuidado coordinado por parte de un
equipo experimentado puede reducir la posibilidad de errores.
El ciclo de tratamiento habitual dura 6 meses. El régimen de
quimioterapia habitual es un tratamiento con paclitaxel y una
combinación de 5-fluorouracilo, doxorrubicina o epirubicina, y
ciclofosfamida durante un período de 24 semanas. Las pacientes con
enfermedad HER2-positiva también reciben trastuzumab. Muchas reciben
quimioterapia en sus propias comunidades y vuelven a Houston cada 6
semanas para una evaluación. “Nuestras pacientes provienen de todo el
país y no todas pueden permanecer en Houston durante 6 meses”, dijo el
Dr. Ueno. “Sin embargo, les recomendamos operarse y recibir la
radioterapia en MD Anderson”. Además, instamos a las pacientes
elegibles para participar en ensayos clínicos a hacerse todo el
tratamiento en MD Anderson.
Las pacientes con IBC que responde a la quimioterapia suelen someterse
a mastectomías con disección completa de los ganglios linfáticos
axilares. Si la enfermedad no responde a la quimioterapia,
especialmente si es poco probable que se obtengan márgenes quirúrgicos
negativos, la paciente no es buena candidata para la cirugía. En tal
caso, pueden recibir quimioterapia adicional o radioterapia, y luego
ser reevaluadas para cirugía.
La radioterapia para IBC se dirige a la pared torácica y los ganglios
linfáticos en las regiones axilar, infraclavicular, supraclavicular y
mamaria interna, utilizando una combinación de campos tangenciales de
electrones y fotones o campos de electrones empalmados a fin de
minimizar el riesgo a los órganos cercanos. Las dosis y programas de
tratamiento varían entre instituciones, pero en MD Anderson se prefiere
un programa agresivo dos veces por día y una dosis total de hasta 66
Gy. La radioterapia puede durar de 5 a 8 semanas.
Un componente final del tratamiento para pacientes con enfermedad
positiva para receptores hormonales es la terapia endócrina durante 5
años, que se comienza después de la cirugía.
Se recomienda un seguimiento a intervalos de 3 meses durante 2 años al
finalizar la radioterapia, luego cada 6 meses durante 2 a 3 años, y
finalmente una vez al año. La cita de seguimiento se compone de una
evaluación de síntomas, un examen físico y un análisis de sangre
básico. “Hemos reducido los estudios de imágenes durante las visitas de
seguimiento”, dijo el Dr. Ueno, “pues no han demostrado mejorar los
resultados a largo plazo”. Sin embargo, si los síntomas sugieren
metástasis, se realizan pruebas de laboratorio completas, que incluyen
estudios de imágenes.
Los mejores resultados se observan en pacientes con respuesta
patológica completa en la muestra quirúrgica. “Lamentablemente”, dijo
el Dr. Ueno, “la mayoría de las pacientes presentan cierta enfermedad
residual”. Si bien la incorporación de terapia sistémica neoadyuvante
ha mejorado la tasa de supervivencia de manera significativa, sigue
siendo de tan solo el 30% al 40% a 5 años.
Además de la disponibilidad de cuidado coordinado multidisciplinario,
otra ventaja de tratarse en un centro integral contra el cáncer es el
acceso a los ensayos clínicos. Debido a las bajas tasas de
supervivencia para pacientes con IBC, el Dr. Ueno recomienda considerar
el tratamiento inicial en un ensayo clínico. “Por supuesto, un ensayo
siempre es experimental”, dijo, “pero un tratamiento habitual que no
sea completamente efectivo tampoco es el tratamiento ideal”.
Investigación de causas y curas
El descubrimiento de mejores estrategias de tratamiento es la fuerza
que impulsa el componente de investigación del programa de IBC de MD
Anderson. “Hay tres preguntas de investigación que estamos tratando de
responder”, dijo el Dr. Ueno. “¿Cuáles son las diferencias entre el IBC
y otros cánceres mamarios? ¿Podemos identificar un objetivo específico
del IBC para la terapia dirigida? ¿Cuáles son los factores de riesgo
molecular para desarrollar IBC?”.
Actualmente, el IBC es un diagnóstico clínico basado en los síntomas de
la paciente; los resultados patológicos característicos del IBC no son
un requisito para el diagnóstico. Para identificar diferencias
moleculares entre el IBC y los cánceres de mama no inflamatorios, el
grupo de investigación del Dr. Ueno ha estado analizando las
diferencias entre el ADN, el ARN y los niveles proteicos en muestras de
IBC y de cáncer de mama no inflamatorio.
“Hasta ahora no se ha distinguido una diferencia clara en los niveles
tumorales de ARNm entre IBC y otros cánceres de mama”, dijo el Dr.
Ueno. Esto plantea una pregunta: ¿El IBC es una entidad separada con un
fenotipo agresivo y metastásico, o es la misma entidad biológica que el
cáncer de mama no inflamatorio, pero que puede crecer de manera rápida
y agresiva o más lenta?
Un desafío del pasado era que la baja frecuencia del IBC dificultaba la
obtención de muestras suficientes para hacer análisis significativos.
Esta necesidad impulsó en 2006 la formación de un registro de IBC en MD
Anderson. El registro recolecta muestras de tumor, sangre y piel
provenientes de todo el mundo, junto con datos epidemiológicos. En
2008, la recolección de muestras y datos condujo a la definición de los
criterios de diagnóstico universales para IBC por parte de las
instituciones participantes.
Actualmente se están entregando cuarenta muestras del registro al
Consorcio Internacional del Genoma del Cáncer para la secuenciación
completa del genoma. El Dr. Ueno espera que la información obtenida
sugiera objetivos adecuados para el tratamiento.
Posibles objetivos de tratamiento
Al igual que en otros tipos de cáncer, una estrategia ampliamente
investigada requiere dirigir un agente a genes o proteínas intensamente
expresados en células tumorales para inhibirlos y, de ese modo,
bloquear la tumorigénesis o metástasis. Uno de los objetivos que el
grupo del Dr. Ueno está investigando es el receptor del factor de
crecimiento epitelial (EGFR). En un estudio de MD Anderson, se observó
que el EGFR estaba sobreexpresado en un 30% de las muestras de tejido
del IBC, y que dicha sobreexpresión estaba asociada con un mal
pronóstico. Los estudios preclínicos demostraron que la inhibición del
EGFR era una estrategia anti-IBC prometedora. Este trabajo ha avanzado
hasta un ensayo clínico de fase II del anticuerpo panitumumab dirigido
al EGFR en pacientes con IBC. Otros ensayos clínicos de MD Anderson
están analizando la supresión de la histona deacetilasa con el
inhibidor entinostat, y de los receptores del factor 3 de crecimiento
fibroblástico y del factor de crecimiento endotelial vascular con el
inhibidor dovitinib.
Un equipo dirigido por James Reuben, Ph.D., profesor del Departamento
de Hematopatología, y la Dra. Wendy Woodward, Ph.D., profesora asociada
del Departamento de Radioterapia Oncológica, está analizado una
hipótesis alternativa. Estos investigadores, junto con el Dr. Ueno,
están evaluando si el potencial letal del IBC no se encuentra en las
células tumorales en sí, sino en el microentorno. Es posible que el
sistema inmunológico o los factores inflamatorios presentes en algunas
pacientes induzcan a las células tumorales a actuar de una manera más
agresiva.
Esta línea de investigación ha conducido a la investigación de la
ciclooxigenasa 2 (COX2), una enzima asociada con la inflamación. El
grupo, junto con Peiying Yang, Ph.D., profesor adjunto del Departamento
de Oncología General, analizó el aceite de pescado, que actúa como
inhibidor de COX2 in vitro. Se observó una reducción de la
proliferación de las células del IBC y la formación de mamoesferas,
como indicador de la presencia de células madres cancerosas. “El aceite
de pescado no tiene demasiados efectos secundarios, por eso estamos
intentando desarrollar esta alternativa como un ensayo clínico”, dijo
el Dr. Ueno.
Las estatinas son otra vía de exploración. También se cree que esta
clase de medicamentos, comúnmente usados en pacientes con altos niveles
de colesterol o triglicéridos, modula la inflamación. “Si la
inflamación es un objetivo clínicamente relevante, las estatinas, los
inhibidores de COX2 o el aceite de pescado podrían ser un tratamiento
futuro”, dijo el Dr. Ueno. “Es cuestión de determinar qué camino
debemos seguir”. Anticipa que en 1 a 2 años se realizará un ensayo
clínico.
El grupo de investigación de IBC ha estado analizando una nueva
estrategia para los ensayos clínicos de fase I. Se administra un
medicamento experimental a pacientes que previamente recibieron la
terapia habitual y aún tienen células tumorales circulantes, o
micrometástasis, en la sangre o la médula ósea. El Dr. Reuben
desarrolló una prueba para cuantificar estas células. Los
investigadores proponen la hipótesis de que la persistencia de células
tumorales circulantes después del tratamiento del IBC identifica a las
pacientes con mayor riesgo de recurrencia o metástasis. Si un
medicamento elimina esas células, es posible que tenga éxito para
prevenir la recurrencia y, por lo tanto, se requeriría un ensayo más
grande con medidas tradicionales de los resultados de la enfermedad.
Impacto potencial
El Dr. Ueno cree en la necesidad de estudiar el IBC aunque sea “poco
frecuente”. “Muchos nos preguntan por qué invertimos tanto esfuerzo en
una enfermedad ‘huérfana’”, dijo. “Es cierto que el IBC es poco
frecuente en términos de incidencia, pero desde el punto de vista de la
mortalidad, el IBC no es poco frecuente, sino un asesino”.
Para obtener mayor información, llame al Dr. Naoto Ueno al 713-792-8754.
RECURSOS ADICIONALES
El
Dr. Naoto Ueno recientemente coeditó un libro de texto sobre el
tratamiento y la investigación del IBC: Inflammatory Breast Cancer: An
Update (Ueno NT, Cristofanilli M, eds.). Springer, 2012.
El programa de IBC de MD Anderson cuenta con una página web, una página
de Facebook y una cuenta de Twitter con actualizaciones de
investigación e información para pacientes:
El Dr. Ueno publica información para pacientes, clínicos e investigadores en Facebook y Twitter:
El cáncer de mama inflamatorio puede parecerse a la mastitis. Los
síntomas más comunes, que a menudo tienen una manifestación rápida, son
eritema, congestión, induración (izquierda), y piel de naranja
(hoyuelos parecidos a la cáscara de una naranja; derecha).
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