Extraído de OncoLog, enero 2013, Vol. 58, Nro. 1
Visita a domicilio: Musicoterapia
Los musicoterapeutas ayudan a los pacientes con cáncer a controlar el estrés y los efectos secundarios
El escuchar música afecta las emociones de la gente pero, ¿sabía usted
que la música también puede tener beneficios para la salud?
Profesionales de la salud llamados musicoterapeutas aprovechan el poder
de la música para incrementar la cicatrización y mejorar la calidad de
vida de los pacientes con cáncer u otras enfermedades graves.
Beneficios de la musicoterapia
La musicoterapia ayuda a los pacientes a manejar el estrés y el dolor,
así como a mejorar su calidad de vida. En los niños con cáncer puede
estimular la interacción social y la cooperación. Ayuda a los pacientes
adultos a expresar sus sentimientos, y también se ha demostrado que
mejora la memoria y que incluso promueve la rehabilitación física.
Los estudios clínicos indican que la musicoterapia tiene efectos
físicos: puede reducir la hipertensión arterial, la taquicardia, la
depresión, la ansiedad y el insomnio. Aún se desconocen todas las
maneras en que la música beneficia el cuerpo, pero los estudios han
demostrado que la música intensifica las ondas cerebrales, mejora la
circulación cerebral y reduce las hormonas del estrés. Estos efectos
generalmente se manifiestan durante la musicoterapia o al poco tiempo.
Este tipo de terapia también puede aliviar los efectos secundarios
relacionados con el tratamiento, tales como las náuseas de la
quimioterapia. Si bien no cura enfermedades, los expertos médicos
consideran que puede ayudar a sanar y que mejora el movimiento físico.
¿Qué es la musicoterapia?
Las sesiones de musicoterapia se adaptan a las necesidades de cada
paciente. Durante una sesión, el paciente o un grupo de pacientes
pueden escuchar música o tocar instrumentos musicales. Para que un
paciente pueda participar o beneficiarse no se requiere ninguna
experiencia o habilidad musical previa.
En las sesiones de terapia, los participantes escriben canciones,
hablan de las letras o escuchan música a pedido especial, a veces con
el agregado de visualizaciones o aromas relajantes. Estas sesiones
pueden realizarse en una variedad de entornos, incluso el hospital y el
hogar.
De acuerdo con la Asociación Americana de Musicoterapia, no se
considera que ningún tipo de música sea más terapéutico que otro. Las
preferencias y necesidades individuales del paciente determinan el tipo
de música que el terapeuta utilizará.
Los diferentes tipos de música ayudan de distintas maneras y resuelven
varios síntomas. Se ha demostrado que la música alegre o divertida
tiene un efecto positivo sobre la presión arterial, la cual puede bajar
drásticamente como efecto secundario de la inmunoterapia. La música
relajante puede ayudar a aliviar el estrés del paciente.
La musicoterapia también puede ayudar con la pérdida de la función
cognitiva que afecta a algunos pacientes de cáncer durante y después
del tratamiento. El terapeuta puede estimular la función cerebral
haciendo que los pacientes creen sus propias canciones o toquen un
instrumento. Otra técnica consiste en que los pacientes escuchen varias
canciones y luego traten de recordar sus títulos, intérpretes o
cualquier otra cosa de las canciones.
La profesión del musicoterapeuta
La música se ha utilizado en la medicina por miles de años. Los
antiguos filósofos griegos creían que podía sanar el cuerpo y el alma,
y los americanos nativos entonaban canciones y cánticos como parte de
sus rituales de sanación.
La musicoterapia tal como hoy la conocemos se plasmó después de la
Primera Guerra Mundial, cuando se utilizó música para ayudar a los
veteranos a tratar la “neurosis de guerra” que ahora se denomina
trastorno por estrés postraumático. Esta práctica continuó a lo largo
de la Segunda Guerra Mundial, con músicos aficionados y profesionales
de todo tipo que visitaban hospitales de veteranos de todo el país para
interpretar sus canciones ante miles de soldados que habían sufrido
traumatismo de guerra. Los pacientes exhibieron respuestas físicas y
emocionales a la música tan positivas que los médicos y enfermeras
instaron a los hospitales a contratar sus propios músicos.
Cuando se hizo evidente que los músicos del hospital necesitaban algún
tipo de formación especializada, creció la demanda de un plan de
estudios universitario. En consecuencia, en 1944 la Universidad Estatal
de Michigan comenzó a ofrecer el primer programa de musicoterapia del
mundo.
Hoy en día, los musicoterapeutas deben completar un programa
universitario aprobado, así como realizar tareas de campo y una
pasantía. Esta capacitación los prepara para evaluar las necesidades de
sus clientes, desarrollar e implementar planes de tratamiento, y
evaluar y documentar los cambios clínicos.
Muchos hospitales, entre ellos el MD Anderson Cancer Center de la
Universidad de Texas, cuentan con musicoterapeutas entre su personal.
Estos profesionales integran la musicoterapia al tratamiento de los
pacientes a fin de mejorar su bienestar físico y emocional.
– K. Stuyck
Para obtener mayor información, visite la página web de la Asociación Americana de Musicoterapia, visite la página web de la Federación Mundial de Musicoterapia, o llame al Centro de Medicina Integrativa de MD Anderson al 713-794-4700.
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