Extraído de OncoLog, mayo 2013, Vol. 58, Nro. 5

Visita a domicilio: Mitos y realidades sobre el cáncer de piel
Lo que se desconoce puede ser perjudicial

Una persona que nunca ha sufrido quemaduras de sol o que toma sol regularmente puede pensar que no hay motivos para preocuparse por cómo protegerse del sol. Sin embargo, el cáncer de piel no discrimina por edad, raza o estilo de vida y puede afectar a cualquiera. El primer paso para protegerse contra el cáncer de piel es separar los mitos de las realidades.

MITO: La piel oscura protege contra el cáncer de piel.
REALIDAD: La piel naturalmente oscura no previene el cáncer de piel. Si bien el cáncer de piel es menos común en las poblaciones afroamericanas e hispanas que en las caucásicas, las personas de origen afroamericano o hispano que desarrollan melanoma (un tipo agresivo de cáncer de piel) tienen una mayor probabilidad de morir de la enfermedad que las personas caucásicas con melanoma.

El motivo más probable de esta diferencia en los resultados de los pacientes es que las personas de piel oscura suelen procurar tratamiento una vez que las lesiones de la piel han alcanzado una etapa avanzada. Por ejemplo, el melanoma acral lentiginoso, que es el tipo más común entre afroamericanos y asiáticos, a menudo pasa inadvertido porque afecta partes de la piel donde el cáncer usualmente no ocurre, como las palmas de las manos, las plantas de los pies y las raíces de las uñas.

MITO: El bronceado es saludable y protege la piel de los daños.
REALIDAD: Un “bronceado de base” puede retrasar las quemaduras solares, pero no previene los daños de la radiación ultravioleta. De hecho, el bronceado es un intento del cuerpo por defenderse de la exposición solar a la radiación ultravioleta aumentando la cantidad de pigmento en la piel. Eso significa que el ADN presente en la piel bronceada ya ha sido dañado por la radiación ultravioleta. Estos daños pueden llevar a mutaciones que causan cáncer. Además, una cantidad sustancial de radiación ultravioleta seguirá penetrando en cualquier bronceado.

Ya sea que el bronceado se obtenga por medio de luz solar, una cama solar o una lámpara solar, no deja la piel más saludable que antes. Algunos salones de bronceado afirman utilizar rayos “más seguros” que los del sol, lo que por lo general significa que usan rayos ultravioletas A en lugar de B. No obstante, ambos tipos pueden causar cáncer de piel.

MITO: El cáncer de piel sólo se desarrolla en partes del cuerpo muy expuestas al sol.
REALIDAD: Aunque el cáncer de piel a menudo ocurre en áreas frecuentemente expuestas a la luz solar directa, también puede ocurrir en zonas de la piel que por lo general están cubiertas por ropa o a la sombra.

El cáncer puede presentarse en cualquier sector de la piel. Por ello, para localizar un cáncer de piel, el médico debe examinar toda la superficie dérmica. Si usted nota manchas inusuales o cambios en lunares ya existentes en cualquier parte de la piel, o si tiene varios factores de riesgo para el cáncer de piel, hable con su médico sobre los exámenes de detección de esta enfermedad.

MITO: Sólo las personas mayores desarrollan cáncer de piel.
REALIDAD: El cáncer de piel no se presenta sólo en personas mayores. Los dos tipos más comunes de cáncer de piel—el carcinoma de células basales y el de células escamosas—suelen ocurrir en personas de más de 40 años porque están relacionados con la exposición acumulada a la radiación ultravioleta a lo largo de muchos años. Sin embargo, el melanoma se relaciona con daños repentinos causados por quemaduras de sol y, por lo tanto, es más probable que ocurra en adultos jóvenes que otros cánceres de piel. De hecho, de acuerdo con la Fundación de Cáncer de Piel, el melanoma es el segundo tipo más común de cáncer entre las personas de 15 a 29 años edad y el más común entre las de 25 a 29 años de edad.

MITO: Sólo las personas que no utilizan protección solar y pasan demasiado tiempo al sol tienen cáncer de piel.
REALIDAD: Aún cuando limitar la exposición al sol puede reducir el riesgo de cáncer de piel, el riesgo no se reduce a cero. Los genes también influyen en el riesgo de desarrollar la enfermedad. Aunque una persona utilice esmeradamente protector solar, si tiene una historia familiar de cáncer de piel, puede desarrollarlo.

El riesgo de cáncer de piel puede ser alto aun usando protector solar si este no se aplica correctamente. El filtro solar (SPF 30 o mayor) debe aplicarse media hora antes de exponerse al sol para que tenga tiempo de penetrar en la piel, y debe volverse a aplicar regularmente, sobre todo después de nadar.

Incluso las personas que evitan las actividades al aire libre están en riesgo de cáncer de piel, ya que también están expuestos a la radiación ultravioleta. Las personas reciben la mayor parte de la exposición a la radiación ultravioleta al realizar actividades rutinarias, como pasear el perro o caminar en un lote de estacionamiento. Para reducir el riesgo, evite la luz del sol en las horas de mayor intensidad de 10 a.m. a 4 p.m., y utilice un sombrero y mangas largas durante sus actividades cotidianas.

Si conocen los hechos y toman precauciones sensatas, usted y su familia podrán protegerse mejor del cáncer de piel.

— S. Bronson

Para obtener mayor información, hable con su médico, visite www.mdanderson.org o llame a askMDAnderson al 877-632-6789. Asimismo, puede visitar la Fundación de Cáncer de Piel.

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